"Hice lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio": controladora que atendió vuelo del Chapecoense

Yaneht Molina divulgó una carta en la que se lamenta porque sus esfuerzos resultaron infructuosos para salvar la vida de los ocupantes de la aeronave.

AFP

En la fatídica noche de este lunes, era Yaneht Molina la controladora aérea que se encontraba de turno en el aeropuerto José María Córdova, donde se tenía previsto que aterrizara el avión en el que se movilizaba el equipo Chapecoense para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional.

En una carta conocida este jueves, la operadora destaca el apoyo que ha recibido de sus amigos y compañeros, quienes han exaltado la forma cómo atendió la emergencia. Sin embargo, ante aquellas voces que han tratado de responsabilizarla por algún error o falla que habría dificultado el aterrizaje, Molina manifiesta que hizo "lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio”.

“Nuestro trabajo es tan especial que hoy me puso en estas circunstancias de modo, tiempo y lugar para enfrentarme a la crudeza de la realidad que resultó de este impasse (…) Hice lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio para conservarle la vida a esos usuarios del transporte aéreo”, asegura la controladora en su texto. (Lea: Impactante audio del piloto del avión de Chapecoense minutos antes del accidente)

Molina indica que atraviesa un difícil momento de su vida profesional y se lamenta porque sus esfuerzos resultaron infructuosos para salvar la vida de los ocupantes de la aeronave, que se estrelló contra montañas cercanas a Medellín con 77 personas a bordo. (Lea: Posible desabastecimiento de combustible habría causado accidente de avión del Chapecoense)

“Hoy la vida me puso en esta poco agradable posición, de haber tenido que enfrentarme a una situación que, por nuestro trabajo, nos vemos expuestos todos los días, todos los turnos (…) Todo cuanto hice en la frecuencia fue por preservar la integridad de los ocupantes”, agrega en la carta la operadora.

La controladora aérea remata su texto advirtiendo que hay personas que ignoran los procedimientos en este tipo de emergencias y que con sus comentarios amenazan su integridad física y su tranquilidad personal, dejando entrever que ha recibido amenazas o intimidaciones por su trabajo. Por ello, dice Molina, ha contemplado una serie de alternativas que serán discutidas con las directivas del aeropuerto.

Tras la tragedia aérea ocurrida en el municipio de La Unión, en el departamento de Antioquia, se conoció un audio en el que quedó registrada la angustiosa voz del piloto del avión de la compañía Lamia, Miguel Alejandro Quiroga, pidiendo ayuda a la torre de control del aeropuerto de Rionegro.

En el audio conocido por Blu Radio se escucha al piloto pidiendo a la operadora de la torre de control prioridad para el aterrizaje por un problema con el combustible de la aeronave. Ella le niega la solicitud evidenciando que hay otro vuelo (Viva Colombia) que necesita aterrizar y le pide que sobrevuele por unos minutos mientras logra darle vectores para que pueda aterrizar.

Allí se escucha que hay otra aeronave (Avianca) que está cerca al avión boliviano y lo que sucede posteriormente confirmaría la versión entregada por el piloto de Avianca en la que relata los momentos angustiosos antes del accidente. (Lea: El dramático testimonio de un piloto que voló junto al avión de Chapecoense)

Piloto: Solicito vectores para acercamiento señorita

Operadora: Atento tengo una aeronave debajo suyo efectuando la aproximación, ¿qué tiempo tiene para permanecer en aproximación?

Piloto: No, estamos en emergencia de combustible señorita, por eso le pido de una vez …

Es allí cuando la operadora autoriza el aterrizaje de otra aeronave y nuevamente el piloto del avión de Lamia, con un tono en su voz de desesperación, le pide que le autorice el descenso de inmediato.

Piloto: Necesito descenso de inmediato

Acto seguido la operadora declina la autorización que había dado para aterrizaje a la aeronave de Avianca y le dice al piloto del Lamia que puede iniciar la aproximación. Pero parece ser tarde, con voz más angustiada él le dice que no puede virar y solicita poder “incorporarnos de una vez”.

Piloto: ¡Señorita tenemos falla total eléctrica, sin combustible!

Operadora: Pista libre, bomberos alertados.

Piloto: ¡Vectores señorita, vectores a la pista!

La angustia los embarga a ambos tanto a la operadora como al piloto. Ella le dice que no lo tiene en altitud y él le reitera que está a 9.000 pies de altura “¡ayúdenos, vectores!”, luego ella le dice está a 8.2 millas de la pista ¿qué altitud tiene ahora?, y ya el piloto no responde, es ahí donde ocurre el siniestro en el cerro El Gordo, del municipio de La Unión. Escuche el audio aquí.