Infiltrados fueron quienes asesinaron a policía en paro agrario: Santos

Mauricio Torrado falleció tras recibir un disparo en el abdomen cuando retiraba obstáculos que manifestantes habían atravesado en la vía que comunica a Zipaquirá con Pacho.

El agente Mauricio Torrado falleció la noche de este sábado cuando retiraba obstáculos que manifestantes habían atravesado en la vía que comunica a las localidades de Zipaquirá y Pacho, (Cundinamarca) dijo el director de la Policía, general Rodolfo Palomino.

Torrado recibió un disparo en el abdomen y murió cuando era trasladado a un hospital de Zipaquirá, señaló el oficial.

El presidente Juan Manuel Santos deploró el hecho y expresó su convicción de que los homicidas no fueron agricultores sino grupos violentos que tratan de infiltrarse en las movilizaciones.

"Estoy absolutamente seguro que no fueron los campesinos. Ni con su visto bueno, no tuvieron nada que ver con este asesinato", aseguró.

Esta muerte se suma a la de un motociclista que pereció el jueves al chocar contra una alambrada en el departamento de Boyacá, donde se presentan las protestas más fuertes y varias rutas siguen cortadas.

Un hombre de 72 años también falleció luego de que la ambulancia que lo trasladaba para una diálisis quedó atrapada en un bloqueo.

Además, en las últimas horas tres vehículos fueron quemados en la carretera que comunica a Bogotá con Tunja, capital de Boyacá, según las autoridades.

Igualmente, en esa región un peaje fue incinerado.

El director de la Policía informó que desde que comenzó la protesta 160 policías han resultado heridos por explosivos, objetos contundentes y disparos de armas de fuego.

Dos centenares de personas han sido detenidas en las refriegas para restablecer el tránsito, de acuerdo con Palomino, quien reportó el cierre del eje vial entre Pasto e Ipiales, en la frontera con Ecuador. El cónsul de Perú en Bogotá, Hugo Contreras, declaró a la prensa de su país que 17 peruanos se encuentran varados en Pasto, pero que no corren peligro.

La Mesa de Interlocución Agraria, que organiza la protesta, reporta medio centenar de civiles lesionados y sostiene que en las movilizaciones participan 200.000 labriegos.

Sin embargo, el presidente Santos minimizó el impacto de la protesta, y reiteró su disposición al diálogo siempre que cesen los bloqueos.

"El tal paro nacional agrario no existe. Hay algunos sectores agrarios de algunos departamentos que tienen legítimas reclamaciones, que están pidiendo alguna ayuda del Estado, o que están reclamando algunas políticas en forma legítima", declaró en un acto público.

Pero el mandatario apuntó que otras personas vinculadas a la "extrema izquierda y a la extrema derecha" se han infiltrado "para que no haya ninguna posibilidad de acuerdo y generar una sensación de miedo en el país".

Santos sostuvo que "la situación está totalmente bajo control", si bien reconoció que "hay problemas en varias carreteras que se están solucionando".

Julio Enríquez, dirigente en el departamento de Tolima de Dignidad Cafetera, una de las organizaciones que se movilizan, rechazó las declaraciones de Santos.

"Es negar las causas que han motivado a miles de agricultores a presentar una propuesta justificada", dijo.

Los agricultores reclaman ayudas económicas para paliar, según ellos, la crisis que atraviesa el campo por los altos costos de los insumos, así como precios de sustentación para algunos productos.

También solicitan la revisión de los tratados de libre comercio suscritos con Estados Unidos y la Unión Europea, que aseguran agravarán el problema.

Lo líderes de la protesta plantean, además, una mesa nacional de diálogo para tratar esas cuestiones, pero el gobierno descarta esa posibilidad señalando que solo entablará diálogos regionales y sectoriales cuando cesen los cortes de rutas.

En la madrugada de este domingo fracasó un acercamiento entre delegados del gobierno y los manifestantes en Boyacá, que según éstos no era para levantar el paro sino iniciar contactos.