'Nacimos otra vez en Jericó'

José León Meneses y Juan Fernando Ospina rescataron a 16 personas atrapadas por más de cinco horas en dos cabinas de teleférico que tuvieron una falla mecánica. Crónica.

Uno de los rescatistas atiende la emergencia en Jericó, Antioquia, el pasado jueves. / Alcaldía de Jericó
Uno de los rescatistas atiende la emergencia en Jericó, Antioquia, el pasado jueves. / Alcaldía de Jericó

Los ocho pasajeros oyeron un golpe en la parte superior de la cabina y luego sintieron como si ésta hubiera dado una vuelta de campana. Los ocupantes se estrellaron contra las paredes y cayeron al piso. Allí se quedaron inmóviles, casi conteniendo la respiración. Pensaban que cualquier movimiento podría causar que la cabina se desprendiera o siguiera rodando por el cable sin ningún control.

Sin embargo, debían reportarse. Así que Juliana Cañaveral, quien llegó a Jericó con su familia el jueves a las 11:00 de la mañana para visitar el pueblo donde nació la beata Laura Montoya Upegui —luego decidieron visitar el cerro El Salvador porque les habían dicho que es muy bonito—, llamó al notario municipal, a quien había conocido poco antes. Y le relató lo ocurrido.

Minutos después, funcionarios de la administración municipal de Jericó (suroeste antioqueño) les informaban que ya se dirigía personal a rescatarlos.

Poco antes de las 3:00 de la tarde, Juan Fernando Ospina, 50 años, deportista extremo y experto en descenso desde hace tres décadas, recibió una llamada a su celular. Le contaron que se requerían sus servicios para ayudar a rescatar a 16 personas que estaban atrapadas en dos cabinas del cable aéreo de Jericó. Casi a la misma hora, el bombero José León Meneses, 32 años, recibía información similar.

Con 14 años de bombero, José León ya había verificado plenamente la información. Mientras Juan Fernando dejaba todo listo en su negocio de parrilla, José León tomó una motocicleta —el Cuerpo de Bomberos de Jericó no cuenta con un carro propio y se transportan en la patrulla de policía o en el vehículo municipal— y se dirigió al lugar de la emergencia. Se demoró unos tres minutos en llegar.

En el sitio se encontró con varias personas, pero, en silencio, observó las cabinas, calculó la distancia que debía recorrer —unos 150 metros— y se equipó con un arnés (elemento de seguridad para escalar) y una cuerda de más de 100 metros.

A las 4:00 de la tarde, Norman Cañaveral, el papá de Juliana, vio a dos hombres colgando de los cables, como si fuera dos “hombres arañas”. Juan Fernando se movía más rápido, y José León, lento pero seguro. Este último se demoró hora y media en llegar a la cabina donde estaban Norman y su familia.

“Yo ya conocía el cable y todas las salidas para un posible caso de emergencia. Lo primero que hice fue buscar la cerradura para abrir la cabina. No tuve problema con abrir las puertas”, recuerda.

“Yo soy José León Meneses Bermúdez, del Cuerpo de Bomberos de Jericó. Vine a rescatarlos”, les dijo a los asustados ocupantes de una de las dos cabinas. Luego les dio gaseosa y les explicó qué harían para descender junto a él.

Los ocho ocupantes coincidieron en que la primera en ser rescatada debía ser una niña de 14 años, que así como su madre se había golpeado en los dos movimientos bruscos que había hecho la cabina. El último en bajar, a las 7:00 de la noche, fue Norman Cañaveral.

Juan Fernando, el otro rescatista, había terminado la operación a las 5:00 de la tarde. “Yo he hecho muchos espectáculos y tengo mucha experiencia, por eso logré terminar primero”, dice. Al anochecer, Norman Cañaveral y su familia esperaron en tierra a José Meneses para agradecerle. Pero no descendía. Se angustiaron y rezaron para que nada le pasara al hombre que los había salvado. De pronto, a las 8:30 de la noche, apareció, exhausto y con una lesión en una mano.

Ayer a primera hora, la familia de Norman se reunió con José y le dieron otra vez las gracias. Le expresaron que es un hombre extraordinario, que gracias a él no perdieron los ánimos y pudieron nacer por segunda vez en un pueblo a donde fueron a fortalecer su espíritu.

Los dos hombres, entre tanto, no ocultaron su orgullo por tanto reconocimiento, por ver incluso las imágenes de su hazaña dándole la vuelta al mundo. Sin embargo, dijeron que cumplían con su deber porque el servicio hacia los demás es lo que los mueve en la vida, más que obtener reconocimiento.

“Disculpe, pero lo tengo que dejar porque voy a atender un incendio”, le dijo José Meneses al periodista de este diario que le preguntaba sobre el rescate.

¿Por qué falló el teleférico?

 

Dubán Herrera, coordinador de Sytecsa, empresa operadora del cable que inició operaciones el pasado noviembre, dijo ayer que el sistema sufrió una falla en el cable tractor que generó la parada intempestiva de las cabinas. Dijo, sin embargo, que el diseño de seguridad con el que cuenta permitió que los cables de soporte frenaran las cabinas de manera segura. Además, agregó que el sistema estará fuera de servicio durante 10 días. La Alcaldía anunció una evaluación de la falla.

Los ocupantes de las dos cabinas quedaron suspendidos a 60 metros del suelo y a cerca de 80 de la estación central, en el Morro El Salvador, y en las labores de rescate participaron, además de los protagonistas de esta crónica, el Clopad y el Cuerpo de Bomberos del municipio antioqueño. Los ocupantes fueron trasladados al Hospital San Rafael. El centro clínico aseveró que dos personas tuvieron contusiones leves y una más se fracturó la clavícula.

 

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