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Nacional 28 Nov 2012 - 9:29 pm

Faber Carlos Herazo González, protagonista de corralejas en Córdoba y la Región Caribe

Sordomudo, figura del toreo

Nacido en La Apartada, Córdoba, Herazo perdió su capacidad de oír y hablar cuando tenía tres años. Perfil.

Por: Hernando Páez Vega
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El toro embiste a una mujer durante una corraleja en Arjona, Bolívar. / Reuters

En la región del Sinú y el San Jorge hay quienes aseguran que si Faber Carlos Herazo González hubiese nacido en España sería el mejor torero del mundo, el mimado de empresarios y del público, el más taquillero, el mejor remunerado del arte de Cúchares.

Pero Faber es sordomudo. Nació en el municipio La Apartada hace 22 años, en la región del alto San Jorge, en Córdoba, territorio influenciado por la fiesta en corraleja. Terminó estudios primarios y realizó parcialmente la secundaria; jamás ha estado en escuela taurina. Su intuición lo ha hecho asimilar lo que “observa” escuchando en los canales internacionales al servicio de la fiesta brava.

Al caerse de una mesa cuando contaba tres años de edad perdió la facultad de audio y de articulación de sonido. Aun así es admirado en el complejo mundo de la corraleja por la forma singular como interpreta el toreo de capa, de muleta, banderillas de a pie y de a caballo; además, las suertes de acrobacia, con técnica y sentido de las distancias.

Hijo de Marco Antonio Herazo y Oneida González, desde la infancia mostró pasión por la fiesta en corraleja, pues burlaba la vigilancia de sus progenitores y se desplazaba a pie a la ganadería Bohemia, de los hermanos Vallejo Díaz-Granados, ubicada a pocos kilómetros de la cabecera municipal de La Apartada, en la troncal de occidente, vía a Caucasia.

A pesar de sus limitaciones, tiene virtudes que lo destacan en el oficio del romance y la tragedia: afición, inteligencia, valor e intuición acompañada de reflejo. Estas cualidades, pocas veces vistas en el toreo en corraleja, me obligan a entrar en la filosofía religiosa del Oriente, disciplina de moralidad y espiritualidad, fundamentada en la ley de karma y darma, encarnación, reencarnación y retorno.

Herazo González tiene intuición congénita para practicar las banderillas: al sesgo, por dentro y por fuera, cuando los toros presentan la dificultad de aquerenciado y aplomado. También para cambiarle el viaje en la embestida a su enemigo, cuando acorta terreno. Facultades físicas acompañadas de reflejos, para salirse de la jurisdicción de la cornamenta, cuando está en peligro su integridad vital.

La suerte de banderillas a porta gayola, ejecutada al quiebro, me da pie para encontrar en este humilde personaje de la corraleja la reencarnación del torero sevillano Antonio Carmona, El Gordito, que practicaba las banderillas en la misma forma que la realiza el sordomudo en la corralejas.

En 1974 entrevisté al descubridor y forjador de toreros colombianos Melanio Milán Murillo Machado, nacido en el barrio Balboa de la ciudad de Montería, forjador y descubridor de los mejores toreros que ha dado Colombia en su existencia taurina, en su etapa juvenil. Milán era considerado entonces el mejor picador del mundo.

Me expresó que la primera vez que viajó a España, con el torero Alfonso Vásquez II, al llegar a un pueblo cercano a Madrid sintió gran familiaridad con el ambiente y sin salir del hotel empezó a definir con seguridad la estructura arquitectónica del poblado, especialmente el coso taurino y su entorno.

Al preguntarle sobre esta significación, adoptando una posición emotiva y sincera, me manifestó que en vida anterior había sido torero y natal de esa población. Era la reacción de afinidad ante el lugar, que por vez primera visitaba y que no había salido a conocer. Esta asociación la he evocado para argumentar que Faber Carlos Herazo González, en vida anterior, debió haber sido torero. Este joven es posible que con análisis, diagnósticos y especialistas en órganos de los sentidos, recupere el audio y el habla.

Pasión por el toreo desde la niñez

 

Desde niño fue admirador de Pascual Cermeño y de los hermanos Beto y Paco Jaraba, ídolos en esa época del toreo de capa y muleta, respectivamente, en la corraleja de la subregión del San Jorge. En Bohemia mostraba interés por el toro bravo y capacidad de familiarización con los oficios de la vaquería y lo relacionado a las enseñanzas, y para conseguir, a la usanza criolla, el dominio sobre el descendiente de Uro.

Este año, Herazo recibió dos cornadas de pronóstico reservado que no han disminuido su valor. Tiene una apoderada universitaria, hija de un prestigioso ganadero del Medio Sinú.

La joven lo aconseja, lo orienta, firma los contratos con los distintos empresarios de corraleja y proyecta su preparación física. El sordomudo como torero en la corraleja es un producto de época. Su promedio de ingresos es de cinco millones en corraleja de primera categoría, tres millones en plaza de segunda categoría y un millón quinientos mil pesos en escenario de tercera categoría.

 

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