Acuerdos y desacuerdos en lo agrario

Las partes ya lograron consenso en tres de los seis puntos. El nudo gordiano persiste en el latifundio y las zonas de reserva campesina. En estos tres días deben hacerse acuerdos en seguridad alimentaria y formalización laboral.

El comisionado de paz, Sergio Jaramillo, y el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, a su llegada ayer al Palacio de Convenciones de La Habana, donde se inició el noveno ciclo de conversaciones de paz con las Farc. / EFE
El comisionado de paz, Sergio Jaramillo, y el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, a su llegada ayer al Palacio de Convenciones de La Habana, donde se inició el noveno ciclo de conversaciones de paz con las Farc. / EFE

Hace casi un mes se viene diciendo que está a punto de firmarse el primer acuerdo entre el Gobierno y las Farc, en el tema de la política de desarrollo agrario. Sin embargo, los rumores se vieron truncados con la incorporación del jefe guerrillero Pablo Catatumbo a la mesa de diálogo, el 7 de abril pasado, que provocó un inusitado receso. Ahora, tras el reacomodo de la delegación insurgente, las partes han vuelto a hablar de la “inminencia” de esa histórica firma.

El mismo presidente Juan Manuel Santos se ha mostrado muy confiado en que eso suceda, y las Farc, que han sido acusadas por el Gobierno de dilatar las discusiones, ya han dado puntadas sobre la cercanía de ese anhelado momento. Se puede decir que ayer, con el intercambio de un documento que incluye las observaciones de cada delegación a un borrador de acuerdo, ya se entró en la recta final de lo que podría ser el pacto final sobre el agro.

El Espectador conoció que ese borrador contempla acuerdos en tres de los seis puntos de lo que las partes han convenido en llamar “política de desarrollo agrario integral”: el segundo, sobre programas de desarrollo con enfoque territorial; el tercero, sobre infraestructura y adecuación de tierras, y el cuarto, que se refiere a salud, educación, vivienda y erradicación de la pobreza en el campo. Estos consensos se lograron durante el octavo ciclo.

El quinto punto, que habla del estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa, asistencia técnica, subsidios, créditos, generación de ingresos, mercadeo y formalización laboral, no fue evacuado del todo. Y sobre el sexto, que se refiere al sistema de seguridad alimentaria, apenas alcanzaron a intercambiar documentos para hacer observaciones.

Finalmente, el tema que ha provocado las más tensas discusiones y que no ha logrado consensos definitivos es justamente el primero, dedicado al acceso y uso de la tierra, tierras improductivas, formalización de la propiedad, frontera agrícola y protección de zonas de reserva. Este punto fue ampliamente discutido durante las primeras siete rondas de diálogo y aún persiste un nudo gordiano, lo cual es evidente tras el comunicado leído ayer por Catatumbo, en el que habló del latifundio y la formalización de los títulos de propiedad de las tierras que están en manos de los campesinos. 

De hecho, en ese mismo documento público, las Farc dejan ver, entre líneas, los puntos sobre los que faltan consensos: “Hemos radicado nuestras 100 propuestas mínimas para su clasificación oportuna, adecuada a cada ítem del punto uno, y las reflexiones que ya casi permiten cerrar los dos últimos aspectos referidos a laboralización del trabajo rural y a soberanía alimentaria”.

De hecho, se puede vislumbrar cuáles fueron las observaciones que las Farc entregaron a su contraparte, cuando hablan de que seguirán insistiendo en “el fortalecimiento de la pequeña y mediana propiedad con garantías de subsistencia, de permanencia, reiterando la defensa y fortalecimiento de las zonas de reserva campesina”. Llama la atención que al iniciar este noveno y decisivo ciclo, la guerrilla haya declarado que reasume las conversaciones “con mayor disposición de avance, con iniciativas dinámicas que apuntan a acelerar el ritmo de trabajo”. Incluso hablan de la expectativa y el deseo de abordar muy pronto el segundo punto sobre participación política.

Pero, de otro lado, según conoció este diario de fuentes cercanas a la negociación, habría sectores de las Farc que consideran que en el borrador del acuerdo sobre lo agrario quedaron plasmados mayoritariamente los puntos del Gobierno y que fue muy poco lo que la guerrilla logró incluir. Sin embargo, para el sector menos radical del grupo subversivo, ello no pasa de ser un asunto de trámite, teniendo en cuenta que lo importante en este asunto pasa por la reparación a las víctimas y que los campesinos tengan acceso a servicios sociales, además de que algunas pocas hectáreas sean reservadas para algunos combatientes, una vez se concrete la desmovilización.

Lo claro es que si bien se ha dicho que sólo falta un hervor para firmar el acuerdo, ese hervor está centrado en los temas más duros, en otras palabras, en los que durante más de 40 años han sido señalados por la insurgencia como las principales causas del conflicto armado. Y tampoco hay que perder de vista el llamado que hizo el presidente Santos sobre la necesidad de entender que en cada comunicado las Farc hacen “una lista de mercado” que muestra sus ideales, pero que no significa que esos sean los acuerdos que se firmarán en la mesa.