Paz |31 Ene 2013 - 3:13 pm

Secuestro en Colombia

El interminable viacrucis del secuestro

Ahora que las Farc quieren reeditar su argumento de los prisioneros de guerra, un breve recuento de lo que ha significado esta tragedia.

Por: Redacción Política
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Nadie puede afirmar a ciencia cierta cuándo empezó el secuestro en Colombia, pero lo que sí salta a la vista es que se convirtió en una verdadera industria criminal y que todas las organizaciones ilegales de los últimos 50 años lo han utilizado para fines extorsivos o políticos. Ahora vuelve a convertirse en la piedra de escándalo de la primera crisis del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, en medio de una sociedad que se resiste a aceptar que la retención de militares por parte de la guerrilla pueda ser considerada como la captura de prisioneros de guerra.

Aunque los anales judiciales de Colombia documentan casos de secuestro desde los años 30 y 40, la proliferación de este delito empezó a ser una evidencia desde mediados de los años 60. Y fue así porque desde sus orígenes como organizaciones empecinadas en la toma del poder por la vía de las armas, las Farc, el Eln, o el Epl, convirtieron el secuestro en su principal herramienta de financiación económica. De esta manera, primero a través del plagio de empresarios, ganaderos, o grandes hacendados, y con el correr de los años con toda clase de ciudadanos, se multiplicó el delito.

Cuando cayó el telón de los años 60 y en diversos países de América Latina se había insertado el secuestro como método de guerra de diversos grupos insurgentes, en Colombia ya había tomado dimensiones alarmantes. La prueba es que el Estado empezó a diseñar herramientas legales para combatirlo y constituyó los primeros grupos de choque para neutralizar la acción de los plagiarios. Sin embargo, lo que para los grupos guerrilleros se volvió una costumbre cotidiana, pronto cobró forma como un mecanismo usual de diferentes expresiones de delincuencia común.

Ya en los años 70, a la calamidad se fueron sumando quienes con el correr de los años terminaron constituyendo los carteles del narcotráfico. De hecho, como está documentado en diversas investigaciones, personajes como los hermanos Rodriguez Orejuela en Cali o incluso algunos personajes que años después hicieron parte del cartel de Medellín, se iniciaron como secuestradores. Poco a poco, el universo de víctimas fue creciendo notoriamente y ya no fueron únicamente hombres de negocios sino personas del común privadas de la libertad por módicas cuantías.

No obstante, definitivamente fueron los grupos insurgentes los que en mayor medida profesionalizaron el delito del secuestro. Y pronto a las Farc, el Eln, o el Epl, vino a sumarse otro grupo que hizo del plagio una de sus principales armas de guerra: el M19. Sin embargo, esta última organización optó por añadirle un componente propio de su modus operandi: el secuestro político. Aún se recuerda, en 1976, el secuestro y posterior ejecución por supuestas razones políticas del líder sindical José Raquel Mercado, ajusticiado a sangre fría bajo el argumento de traición a la patria.

A finales de los años 70, ya el secuestro era sinónimo de horror generalizado y a través de sucesivos decretos de Estado de Sitio, una y otra vez los diversos gobiernos diseñaron normas o crearon grupos especializados para tratar de erradicar este flagelo con perspectivas de convertirse en una plaga. Entonces, ocurrió lo inesperado, que al mismo tiempo se convirtió en el hecho que dio lugar a la transición del movimiento de autodefensas en la barbarie del paramilitarismo. Cuando el narcotráfico se sintió víctima de esta amenaza, su reacción fue peor que la misma tragedia.

El episodio recuerda que a finales de 1981 en Medellín, una célula guerrillera del M19 secuestró a Marta Nieves Ochoa, hermana de los narcotraficantes Jorge Luis, Fabio y Juan David Ochoa Vásquez, socios del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria. Su reacción, en consenso con otros narcotraficantes de diversas regiones, fue la creación del grupo Muerte a Secuestradores (Mas), según algunas analistas, una de las expresiones que fueron dimensionando de qué manera se fue expandiendo el fenómeno paramilitar auspiciado por el narcotráfico.

Aunque Marta Nieves Ochoa fue liberada rápidamente después de una violenta cacería del cartel de Medellín a varios miembros del M19, desde ese momento, bajo la fachada del Mas, las fuerzas paramilitares desbordaron su acción y ya no solo convirtieron en blanco de sus retaliaciones a probados autores de secuestros, sino a todo aquel que se considerara cercano a la guerrilla. Sindicalistas, profesores universitarios, dirigentes de izquierda, el paramilitarismo, siempre de la mano del narcotráfico, y con apoyo de unidades aisladas de la Fuerza Pública, dimensionó la guerra.

En 1982 llegó a la presidencia Belisario Betancur, quien decidió impulsar un proceso de paz con los grupos insurgentes. Dos años después, con las Farc, el Epl, el M19, y algunos reductos del Eln, se firmaron diversos acuerdos de cese al fuego. Sin embargo, rápidamente estos avances se fueron a pique. En particular, con las Farc se firmó un acuerdo que permitió la creación del grupo político Unión Patriótica. Su historia es conocida: la mayoría de sus principales cuadros fue asesinada y miles de simpatizantes corrieron la misma suerte. La paz de Betancur terminó en tragedia.

Lo que poco se recuerda es que en los acuerdos de La Uribe de 1984, quedó escrito por primera vez que las Farc renunciaban al delito de secuestro. Aunque en la práctica nunca se cumplió esta premisa, sí quedó como una constancia de que ya el país tenía claro su rechazo colectivo a este delito con demasiadas víctimas. Rotos los acuerdos de paz en los tiempos de Virgilio Barco, nuevamente el secuestro se volvió una práctica cotidiana y sus métodos extorsivos fueron emulados por grupos delincuenciales, narcotraficantes y organizaciones de extrema derecha.

En cuanto al M19, en una aparatosa toma de rehenes se autoliquidó políticamente, sin que le quedara otra opción que buscar una paz honrosa. Fue la aciaga jornada del 6 y 7 de noviembre de 1985, en la que un comando de esta organización se tomó a sangre y fuego el Palacio de Justicia, provocando una aún más descabellada reacción de la Fuerza Pública, propiciando una guerra a escasas cuadras de la casa presidencial que terminó de la peor forma: 101 personas muertas, 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia sacrificados y 11 personas desaparecidas. Aún hoy, 27 años después, Colombia no ha podido superar ese luctuoso acontecimiento.

Después de la desazón del proceso de paz de la era Betancur y la reedición de la guerra insurgente y paramilitar, los secuestros extorsivos se siguieron multiplicando y el momento de los plagios políticos le correspondió a las organizaciones mafiosas. Fue el instante en que Pablo Escobar Gaviria, además de su arremetida terrorista de carros bomba, secundada por la acción paramilitar dejando su recorrido de masacres y magnicidios, acuñó el secuestro político como una forma de doblegar al Estado o al menos volverlo endeble frente a sus exigencias.

En diversos momentos de su cruenta guerra, Pablo Escobar utilizó el secuestro como su forma de blindaje. En esa ofensiva cayeron víctimas como el procurador general de la Nación Carlos Mauro Hoyos, secuestrado y asesinado en enero de 1988; o Diana Turbay y Marina Montoya, secuestradas y asesinadas en enero de 1991, durante un episodio de secuestros colectivos. El saldo favorable para el capo de capos fue lograr que el Gobierno de César Gaviria promoviera una laxa política de sometimiento para que Escobar siguiera delinquiendo a sus anchas desde su propia cárcel.

Y mientras el narcotráfico y el Estado libraban una guerra a muerte, el M19 decidió dejar las armas, pero el método que utilizó para hacerse escuchar e impactar a la sociedad para que se abriera paso un proceso de paz, fue un secuestro político. A mediados de 1988, una célula de esta organización guerrillera secuestró al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado y condicionó su liberación a un diálogo con el gobierno. Al final, este episodio fue el comienzo del proceso de negociación que concluyó con la desmovilización del M19 en marzo de 1990.

Ese mismo año, el paramilitarismo multiplicado por las hordas criminales de la casa Castaño, ya se había posicionado como una organización nacional. Paradójicamente, su primer jefe, Fidel Castaño Gil, secundado por sus hermanos Carlos y Vicente Castaño, argumentaba que se había visto forzado a apelar a la guerra después del secuestro de su padre Jesús Antonio a manos de la guerrilla. Los grupos de autodefensa, sin embargo, sin que se divulgara mucho, también incluyeron los secuestros y las desapariciones como parte de su accionar delictivo en todo el país.

Aunque el gobierno de César Gaviria le dio inicialmente prelación a solucionar el problema de la guerra de Pablo Escobar, después de la Asamblea Constituyente de 1991, también decidió apostarle a un proceso de paz con los grupos insurgentes. En principio en Caracas (Venezuela) y después en Tlaxcala (México), entre 1992 y 1993, Estado e insurgencia adelantaron varias rondas de negociación para tratar de ponerle fin a la guerra, sin resultados convincentes. El episodio que finiquitó esta oportunidad para la paz fue una vez más el secuestro de un colombiano.

Una célula del Epl secuestró al exministro de Estado Argelino Durán y antes de que fuera liberado murió en cautiverio. Esa fue la gota que rebosó la copa. El proceso de paz se deshizo y regresó la violencia. Entre medidas de conmoción interior, grupos especializados o clamor ciudadano, el secuestro empezó a alcanzar niveles alarmantes y, como en tiempos anteriores, fueron los grupos insurgentes los principales promotores de este delito. Claro está que también en el paramilitarismo, la delincuencia común o el narcotráfico, cobró forma como método de su accionar ilegal.

Ya en tiempos de Ernesto Samper, después de que fracasó la posibilidad de un diálogo de paz con la insurgencia y cuando el primer mandatario cargaba con la cruz del proceso 8.000, las Farc demostraron hacia dónde querían evolucionar en el tema de la privación de la libertad. El 30 de agosto de 1996, un grupo guerrillero asaltó la base militar de las Delicias en el Putumayo, y tomó cautivos a 60 militares. Días después hizo lo mismo con 10 infantes de marina en Juradó (Chocó). De inmediato exigió el despeje militar de una zona del territorio nacional para liberarlos.

Durante 10 meses, el drama de los uniformados cautivos se transformó en un tema central de la agenda pública. El 15 de junio de 1997 fueron liberados en una zona desmilitarizada del Caquetá, pero ya las Farc habían decidido poner en marcha su nuevo plan de guerra. A través de una serie de ataques contra bases militares, que se inició con el asalto al cerro de Patascoy (Nariño) en diciembre de 1997, las Farc empezaron a sumar retenidos de la Fuerza Pública. Lo hizo planteando que en adelante iba a tener prisioneros de guerra, sujetos al canje por sus guerrilleros presos en las cárceles.

Entonces empezó un drama nacional de al menos una década. En desarrollo del proceso de paz en el gobierno de Andrés Pastrana, las Farc lograron que el Estado firmara con ellas un acuerdo de intercambio humanitario. Más de 300 soldados y policías recuperaron su libertad a cambio de 10 insurgentes que salieron de las cárceles. La diferencia numérica fue notoria pero la guerrilla constituyó un triunfo político. Tanto así que al tiempo que liberó a los soldados y policías, se quedó con los suboficiales y oficiales y empezó a sumar al cautiverio a líderes políticos.

Cuando asumió la presidencia Álvaro Uribe, el tema ya era neurálgico para el país, pero por primera vez la sociedad empezó a tomar posición en la calle en contra de la privación ilegal de la libertad. La guerrilla siempre quiso imponer su premisa de que eran prisioneros de guerra, pero tanto el Estado como la opinión pública nunca dejaron de señalarlo como secuestro. Fueron largos años en que la guerra colombiana tuvo un capítulo aparte con el doloroso cautiverio de militares, políticos y policías, algunos de los cuales alcanzaron a superar una década en las cárceles de la selva.

En medio de la tragedia, con miles de secuestros extorsivos de cuyo rastro poco se supo, por cuenta de un canje que nunca se dio, Colombia vivió una secuencia de horror sin nombre. En mayo de 2003, por ejemplo, durante un fallido rescate militar, la guerrilla asesinó a sangre fría al gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, a su consejero de paz Gilberto Echeverri y a diez militares más. En 2007, las mismas Farc asesinaron a 11 diputados del Valle del Cauca que permanecían cautivos luego de un asalto guerrillero a la sede de la Asamblea del Valle.

Fueron ocho años en que la sociedad colombiana se dividió entre la posibilidad del rescate militar de los cautivos y la concreción de un acuerdo humanitario entre el Gobierno y la guerrilla. En medio de las posiciones enfrentadas la sociedad se volvió a tomar la calle y en varias multitudinarias jornadas expresó su rechazo total hacia el secuestro. Infortunadamente, la visibilidad de este delito solo dio para que la sociedad fuera soldaría con los secuestrados políticos. Miles de familias colombianas siguieron sufriendo en silencio el secuestro extorsivo.

En la etapa final del gobierno Uribe, sin que se concretara nunca el acuerdo humanitario, las Farc optaron por las liberaciones unilaterales de secuestrados, eso sí, en medio de actos políticos que volvieron a dividir a la opinión pública. Cuando terminó la administración Uribe aún quedaban varios militares y policías secuestrados por las Farc. Sin embargo, en un par de ocasiones, a través de las operaciones Jaque y Camaleón, las Fuerzas Militares lograron rescatar a varios de los militares y políticos que tuvieron que sufrir un largo cautiverio en las alambradas de la selva.

El 26 de febrero de 2012, súbitamente las Farc anunciaron la liberación unilateral de los cautivos políticos que quedaban en su poder, al tiempo que formalizaron que renunciaban al secuestro extorsivo como herramienta de guerra. En sus propias palabras, derogaron su supuesta “ley 002” que en abril de 2000 se había arrogado el derecho a secuestrar para financiar su causa. Sin embargo, al mismo tiempo, plantearon la negociación de un tratado de regularización de la guerra para tratar el tema de los prisioneros del Estado y de la guerrilla. Este tema no fue tan aplaudido como sí lo resultó ser el supuesto anuncio del fin del secuestro.

Solo con el tiempo se vino a saber que ese mismo 26 de febrero fue el comienzo de las conversaciones que meses después se concretaron en La Habana (Cuba). Semanas después, los últimos cautivos de la guerrilla fueron liberados y el país creyó saldado un interminable capítulo de horror. Pero el pasado 25 de enero quedó claro que el tema sigue vigente. Ese día las Farc retuvieron en Florida (Valle) a los agentes de policía Cristian Camilo Yate y Víctor González, y cuatro días más tarde anunciaron que los convertían en prisioneros de guerra.

Una vez más el país revivió la pesadilla de la última década. Las Farc expidieron una declaración para aclarar que ellos habían renunciado al secuestro extorsivo, pero que reivindicaban su derecho a tener prisioneros de guerra como en cualquier conflicto del mundo. De inmediato el jefe de la delegación del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, le hizo saber a la guerrilla que no pensaba negociar la regularización del conflicto sino la terminación del mismo y que para el Estado un secuestro es un secuestro, es decir, que no iba a comprar la idea de la insurgencia.

Hoy que se reanudaron las conversaciones de paz en La Habana, el país vuelve al debate crucial de los últimos 50 años: la defensa de la libertad personal. La guerrilla quiere persistir en que sus cautivos son prisioneros de guerra, invocando un derecho internacional humanitario que no cumplen en la mayoría de sus manifestaciones. El Estado y la sociedad en general no tranzan en la idea de que se trata del horrendo secuestro de siempre. Después de más de cinco décadas de familias destruidas por este delito y de un interminable número de víctimas, Colombia solo quiere abolir el secuestro.
 

Por: Redacción Política
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Alcaracoco

Dom, 02/03/2013 - 10:45
En Toda Guerra se Retienen Prisioneros. De Lado y Lado. Y Se Hacen Intercambios Humanitarios de los Mismos. ¿Cuántos prisioneros Palestinos Tiene Israel? ¿Cuántos Tiene Hamas? El Gobierno No Puede Rasgarse las Vestiduras Porque le Retienen Militares y Policías en Combate, Pues Así lo Exigió el Mismo Gobierno Cuando No Aceptó el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral. Y Durante el Tiempo que lo Decretaron las Farc-Ep, Las Fuerzas Armadas Arreciaron, Porque No Encontraban Resistencia. Ahora, Chupen.
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JustinaTaliban2012

Vie, 02/01/2013 - 13:18
Aquí muchos siguen viviendo en "la ley del talión": Ojo por ojo y diente por diente. ¿Hasta cuando señores? ¿No están cansados de desangrar a nuestra nación? ¿No les duele el dolor ajeno? ¿Cuándo piensan parar esta guerra inutil para cambiar fusiles y bombas por desarrollo con equidad? ¿Cinco décadas de odio aún les resultan insuficientes para saciar su sed de venganza?
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Fernando Equix

Vie, 02/01/2013 - 11:58
Si los policías fueron retenidos EN UN COMBATE CAMPAL, ESO SE LLAMA RETENCIÓN DE ENEMIGOS, y si lo fueron EN UNA EMBOSCADA ESO SI ES UN SECUESTRO.
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Fernando Equix

Vie, 02/01/2013 - 12:01
pero claro SI NO HAY INTERCAMBIO POR OTROS PRISIONEROS, no se justifica QUE LOS DEJEN SUFRIENDO 10.12 0 15 AÑOS, pero SI UDS SE DAN CUENTA MUCHOS DE LOS SECUESTRADOS SALIERON GORDITOS Y ROZAGANTES, asi es que NO LOS TRATABAN TAN MAL, a algunos sí, PONERLES CADENAS ESO SI ES EXECRABLE, PERO HACÍAN ESO PORQUE A LOS GUERRILLEROS PRESOS TAMBIÉN LOS TORTURABAN EN LAS CÁRCELES, VEN TODO TIENE SU EXPLICACIÓN
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Víctor Raúl

Vie, 02/01/2013 - 06:28
Si, el secuestro es un viacrucis, esto es innegable, pero entonces la desaparición y la desaparición forzosa, ¿Qué vienen a ser? un premio, recua de hipócritas y doble moralistas, sólo en los 5 últimos años del narcoparagobierno hubo 66.000 y nadie dijo ni dice nada. ¿Dónde están, qué les hicieron? que los entreguen vivos o muertos, pero que aparezcan, los secuestrados siempre aparecen, pero, y los desaparecidos. ¿cuáles familiares tiene derecho a sentir más dolor, angustia y tristeza?
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eljavy

Jue, 01/31/2013 - 17:03
como hay que foristas que justifican a las ratas de las farc lo que ellos hacen se llama SECUESTRO y no tiene ninguna justificación es el acto mas cruel y vil
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thdvifx

Jue, 01/31/2013 - 16:51
la cuestion de secuestras policias, puede obedecer a una estrategia de las FARC de presionar la renuncia en la mesa de negociaciondel General Oscar Naranjo, tiene sentido esta afirmacion, ...seamos sinceros a las FARc les incomoda la presencia de un policia y un soldado en la mesa de negociacion, sienten que esatn vigilados...
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ruizarenas

Jue, 01/31/2013 - 16:42
PERO ADEMÁS DE DEMOCRATIZAR LA TIERRA EN COLOMBIA , ES NECESARIO DEMOCRATIZAR TAMBIÉN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN AL ESTILO DE RCN Y CARACOL....PARA VER U OIR LA NOTICIA DESDE "TODOS LOS ÁNGULOS"..
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narcofarc

Jue, 01/31/2013 - 16:39
EL SECUESTRO NO TIENE JUSTIFICACIÓN
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cuchuflo

Jue, 01/31/2013 - 16:32
Seguramente la decisión de las Farc de continuar con el secuestro de militares y policías obedece a un a estrategia de presionar al gobierno para aceptar un cese bilateral del fuego. Pero, sin querer con esta decisión las Farc se están auto-proclamando como en 2002 y en 2006, jefes de la campaña del candidato que respalde Álvaro Uribe Vélez.
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luisami

Jue, 01/31/2013 - 16:27
jajajajajaj NO SON cautivos NI plagiados ni victimas ni secuestrados SON PRISIONEROS DE GUERRA ASI DE SIMPLE MANADAS DE HIENAS INMUNDAS DE EL GOBIERNO
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ruizarenas

Jue, 01/31/2013 - 17:21
ANIMAL....¿ES ESTE UN CONFLICTO O NO..? ¿SE DICE DAR DE BAJA O ASESINAR..? ¿CRIMEN DE LESA HUMANIDAD O FALSO POSITIVO..?
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eljavy

Jue, 01/31/2013 - 17:00
pedazo de imbécil a qui y en cualquier parte del mundo eso se llama SECUESTRO
Opinión por:

ruizarenas

Jue, 01/31/2013 - 16:25
PARA EVITAR TODO ESTE DESPELOTE DE SI SON SECUESTRADOS, PRISIONEROS,RETENIDOS,APRESADOS..ETC ETC..Y TODA LA VERBORREA HEDIONDA DE ALGUNOS FORISTAS, QUE SE ACUERDE UN CESE AL FUEGO BILATERAL Y PUNTO.
Opinión por:

luisami

Jue, 01/31/2013 - 16:33
JAJAJAJAJAJAJAJAJJA LOS HASKEROSOS DE EL HGOBIERNO HAN YA RECIBIDO ORDENES DE NO CESE AL FUEGO VILATERAL PERO TMPOCO KIEREN K LES DEN PLOMO VENTEADO JAJAJAJAJAJAJJJJJ
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ruizarenas

Jue, 01/31/2013 - 16:26
PARA EVITAR TODO ESTE DESPELOTE DE SI SON SECUESTRADOS, PRISIONEROS,RETENIDOS,APRESADOS..ETC ETC..Y TODA LA VERBORREA HEDIONDA DE ALGUNOS FORISTAS, QUE SE ACUERDE UN CESE AL FUEGO BILATERAL Y PUNTO.
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Memoria de Pollo

Jue, 01/31/2013 - 16:18
Las FARC demuestran cada vez mas que son TERRORISTAS, Pero con esto no se puede hacer política porque estos secuestros retumban a lo lejos, pero nada se dice de las decenas de miles de anónimos ASESINADOS por los empresarios y los PARACOS para quitarles sus tierras... como dijo mindefensa "SOLO LOS INFAMES JUSTIFICAN SUS CRIMENES"
Opinión por:

Memoria de Pollo

Jue, 01/31/2013 - 16:15
Las FARC demuestran cada vez mas que son TERRORISTAS, Pero con esto no se puede hacer política porque estos secuestros retumban a lo lejos, pero nada se dice de las decenas de miles de anónimos ASESINADOS por los empresarios y los PARACOS para quitarles sus tierras... como dijo mindefensa "SOLO LOS INFAMES JUSTIFICAN SUS CRIMENES"
Opinión por:

Memoria de Pollo

Jue, 01/31/2013 - 16:35
Vergüenza debería darle a cualquiera que apoye a cualquier terrorista de izquierda o derecha.
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luisami

Jue, 01/31/2013 - 16:22
tu si tienes m- de pollo oligarca askeroso.. entra a esta pagina y leeeee ! www.molierico.blogspot.com !! baja el pdf reader en google y gratis y leee los libros acerca de esta tal asesino a.u.v. ! www.funar-saladevideos.blogspot.com
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Comentarista 152

Jue, 01/31/2013 - 16:03
Ei sensei decime ome pa cuando regresa el Mico-mandante a Venereazuela?
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thdvifx

Jue, 01/31/2013 - 16:07
el mico-coma-andante ya no se va aparar nunca de donde esta, de ahi no selavantar jamas, dicen que intentaran transladarlo a venezuela, pero eso sera solo posible cuando le hagan la taxidermia completa
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thdvifx

Jue, 01/31/2013 - 16:01
...Uribe presiono a tal punto que los secuestradso llegaron a ser un estorbo para las FARC, y psicologicamente dejaron de secuestar en la forma como lo hacian muchos años atras, mas cuando Uribe los mostro ante la comunidad Interancional como lo que son secuestradoes, de inmediato se les vino Europa encima y dejaron de denunciar, es mas entregaba los secuestrados, asi fuera con show y todo. ... Uribe tuvo firmeza ... ahoar vamos es para atras otra vez.
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HOLARUNCHOS

Jue, 01/31/2013 - 16:01
LAS FUERZAS MILITARES Y AL POLICIA, NECESITAN ES UN COMANDANTE VERRACO........ UN O QUE DE LA, ORDEN DE QUEBRAR A TODOS ESTOS PERROS COMUNISTAS Y SUS BRAZOS POLITICO Y JUDICIAL......... Y VERAN COMOS E LES BAJAN LOS HUMOS
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eIsensei

Jue, 01/31/2013 - 16:35
UN COMANDANTE VERRACO.. JAJAJAJJAJAJJAAJ ....Verraco, al cerdo macho que se destina a la reproducción..........JAJAJAJAJAJAJAJAJA.....http://es.wikipedia.org/wiki/Verraco
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eIsensei

Jue, 01/31/2013 - 15:59
La comadrejita trompuda o ratón runcho O HOLARUNCHO trompudo (Rhyncholestes raphanurus) es una especie de URIBESTIA BESTIAL tuberculado de la familia GAYURIBE (únicos representantes vivientes del orden HOMOculata), y la única del género Rhyncholestes. Es endémica de COLOMBIA. Habita en BARRIOS DE INAVASION, hasta altitudes de 1100 msnm. Se trata de una especie rara que sólo ha podido ser estudiada a partir de la década de 1970 EPOCA DEL NACIMIENTPO DEL PARAMILITARISMO . Puede ser considerada como unA RATA HUMANOIDE viviente..................JAJAJAJJAJAJAJAJJAJJAJA
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HOLARUNCHOS

Jue, 01/31/2013 - 16:02
EN,OS BARRIOS DE INVASION HABITA ES AL GRAN PUTA PERRA SUCIA DE SU MADRE
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Comentarista 152

Jue, 01/31/2013 - 15:59
02 septiembre 1996 GUERRA DE REHENES Con el secuestro de los familiares de dos comandantes de las Farc, los paramilitares de Carlos Castaño pagan a la guerrilla con la misma moneda. Los secuestros realizados por comandos urbanos de las autodefensas de Córdoba y Urabá a familiares de miembros del secretariado de las Farc dispararon las alarmas en las cúpulas de estos movimientos. El primer secuestrado fue José Ricardo Sáenz, hermano de Guillermo León Sáenz , alias 'Alf onso Cano', comisario político y miembro principal del secretariado de las Farc. La semana pasada el turno le correspondió a Janet Torres, hermana de Jorge Torres Victoria, alias 'Pablo Catatumbo', hombre clave del estado mayor y el comité central de esa organización. Ambas acciones fueron reivindicadas por las autodefensas que dirige Carlos Castaño en Córdoba y Urabá. En un comunicado, dichas autodefensas se responsabilizaron de la acción y exigieron desafiantes condiciones a Cano para la devolución de su hermano: la liberación de todos los secuestrados en poder de esa organización y el reintegro del pago que hicieron en 1981 Carlos y Fidel Castaño por su padre a las Farc. El padre de los Castaño murió en cautiverio. El secuestro de Janet Torres, ocurrido el lunes pasado, no es el primero que afecta a la familia de este guerrillero. Hace cuatro años, por orden de José Santacruz, uno de los jefes del cartel de Cali, fue secuestrada otra hermana, Amparo Torres. El objetivo era presionar la liberación de Cristina Santacruz, hermana del desaparecido capo, por cuya liberación las FArc exigían 12 millones de dólares. El ELN también ha sido víctima de su propio invento. En efecto, el año pasado las autodefensas de Castaño capturaron en Medellín a un jefe miliciano muy apreciado por la cúpula de esa organización guerrillera. Una de las condiciones que pusieron los paramilitares para soltarlo fue la liberación de seis personas secuestradas por el ELN. Esa negociación se hizo efectiva sin contratiempos. Algunos medios de comunicación llegaron a hablar, inclusive, de que el secuestrado había sido el propio 'Gabino', el segundo hombre del ELN. Pero estos no son los dos únicos casos entre cúpulas de organizaciones armadas. El más sonado de todos fue el de Martha Nieves, hermana de los Ochoa Vásquez, entonces miembros del cartel de Medellín, quien fue secuestrada por el M-19 en 1981. Este suceso dio origen al tenebroso grupo Muerte a Secuestradores _MAS_, organizado por el desaparecido Gonzalo Rodríguez Gacha para enfrentar los secuestros de la guerrilla. A la postre Martha Nieves Ochoa, por la presión ejercida por el MAS, fue devuelta. El MAS fue financiado mediante la creación de un fondo común de 446 millones de pesos al cual aportaron todos los narcotraficantes de Cali y Medellín. La razón de ser del MAS era supuestamente combatir el secuestro con sus propias armas. No obstante, el grupo terminó por desbordar todas las fronteras y se convirtió en un engendro de violencia que castigó por igual a secuestradores, sindicalistas, abogados y estudiantes con ideas de izquierda. La ley del talión ¿Qué es lo que realmente está pasando ahora? ¿Se trata de una nueva guerra de rehenes entre la cúpula de la principal organización paramilitar y el más grande grupo subversivo del país? De acuerdo con informaciones suministradas a SEMANA por personas vinculadas a las investigaciones, todo el origen de la nueva vendetta estaría en un secuestro realizado por las Farc de alguien muy allegado a la organización que dirige Carlos Castaño. El secuestro de esa persona, cuya identidad es mantenida en secreto, habría llevado a Castaño a pagarle con la misma moneda al grupo guerrillero."Es una especie de ojo por ojo y diente por diente. Es la versión criolla de la ley del Talión", dijo a SEMANA uno de los investigadores. Sin embargo las mismas autoridades no descartan que pueda tratarse de un asunto más complejo. Por los argumentos expresados por las autodefensas en su comunicado se puede concluir que detrás de esta exigencia hay una estrategia política con un gran poder disuasivo y publicitario. El hecho de que las autodefensas, utilizando las mismas crueles armas del secuestro, soliciten a las Farc que liberen a todas las personas que tienen en su poder, podría convertirse en una causa popular en un país que ha padecido como ningún otro el flagelo del secuestro. En 1996 han sido secuestradas en Colombia, según las autoridades, cerca de 600 personas, de las cuales aproximadamente el 50 por ciento están en manos de las Farc y el ELN. Acciones que le reportan al año 150.000 millones de pesos, según el Ejército. Sobre los dos secuestros de los familiares de los guerrilleros las autoridades han planteado la siguiente hipótesis: si en los próximos días se presentan nuevos plagios, lo que hoy es considerado una pasajera guerra de rehenes podría convertirse en una estrategia a largo plazo de los paramilitares orientada a buscar solidaridad en la opinión pública y lavar su imagen de narcotraficantes. La experiencia ha demostrado que los jefes guerrilleros, siempre fríos e insensibles ante la crueldad de la guerra, se comportan como mansas palomas ante el secuestro de sus seres queridos y por lo tanto terminan haciendo concesiones en una negociación. De acuerdo con analistas consultados por SEMANA, la nueva arremetida de las autodefensas contra las Farc estaría apuntando en dos direcciones. La primera es la liberación, si no de todos los secuestrados, sí por lo menos de un buen número de ellos, incluyendo, obviamente, al allegado a la familia Castaño Gil. Y la segunda es la de empezar a consolidar ante la opinión pública un espacio político que les permita negociar en igualdad de condiciones no sólo con las Farc, sino con el propio gobierno. "Las Farc tienen que empezar a considerar seriamente que en el futuro la negociación para un proceso de paz tiene que ser a tres bandas: el gobierno, los paramilitares y ellos mismos", dijo uno de los analistas.Sin embargo, otras fuentes no descartan que se trate de la antesala de una gran ofensiva contra la guerrilla y que los secuestros buscan minimizar la reacción de estos grupos. Esto coincide con lo que se considera una nueva etapa que están viviendo las autodefensas de buscar interlocución política con el gobierno y con la sociedad. De hecho, el propio gobierno las ha reconocido como organizaciones dignas de ser llamadas a una mesa de conversaciones y el propio ministro del Interior Horacio Serpa aceptó los contactos que tuvo con sus voceros a finales del año pasado.Los antecedentes han demostrado que el secuestro es un arma que sienta a negociar a los jefes de la guerrilla Por eso es muy posible que una vez más se dé un canje de prisioneros entre estas dos organizaciones. De no ser así, este episodio sería el inicio de una confrontación sin precedentes entre dos de los grupos armados más tenebrosos del país. Ello rompería lo que hasta hoy era considerado como una ley tácita de esta guerra: los familiares de los enemigos son intocables.
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Comentarista 152

Jue, 01/31/2013 - 15:57
Es algo muy simple. las FARC necesitan es una cucharadita de su medicina. así pues, hay que pagarles con la misma moneda
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leon peleador sin ley

Jue, 01/31/2013 - 15:55
este giobierno va mal. nos cobran la retencion en la fuente a los asalariados de clase media, la seguridad del pais por el piso, la salud en su pero momento uy sin soluciones de fondo.... prefiero a mi general uribe. general salve usted la patria

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