'Hay que serenar los diálogos'

El exministro plantea tregua bilateral verificada por una comisión integrada por personalidades del exterior y de los sectores políticos del país. Expresidente Samper dice que sería “caguanizar” el proceso de paz.

Para Álvaro Leyva, la experiencia mundial demuestra que es posible hacer un cese al fuego con verificación efectiva.
Para Álvaro Leyva, la experiencia mundial demuestra que es posible hacer un cese al fuego con verificación efectiva.

Para el Gobierno, la no aceptación de un cese al fuego se hace “en beneficio de una consecución rápida de la paz”, según dijo el jefe negociador en La Habana, Humberto de la Calle. Para las Farc, en un comunicado leído ayer por su máximo vocero en la mesa de diálogos, Iván Márquez, “hay que parar el desangre nacional” y por eso “la búsqueda de la paz debería tener su comienzo en un alto al fuego”. Dos posturas encontradas que el exministro Álvaro Leyva busca conciliar planteando un cese al fuego que sea verificado por una “comisión internacionalizada”, es decir, integrada por gente de Colombia y del exterior.

“Ese cese al fuego iría más allá del simple cese de los tiros e implicaría, por ejemplo, que no haya retenciones ni secuestros. El objetivo es serenar los diálogos y tranquilizar al país. Todo depende de lo que avale el Gobierno, pero me atrevo a pensar que la comisión podría estar conformada por delegados de los países acompañantes y por representantes de diferentes sectores: del uribismo, los partidos Conservador y Liberal y el Polo Democrático. Entre otras cosas, porque al mismo proceso le ha faltado convocatoria general”, explicó Leyva en diálogo con El Espectador.

En este sentido, recordó su participación en la comisión designada para verificar la tregua que se pactó durante los acuerdos de la Uribe entre las Farc y el gobierno de Belisario Betancur. En ese entonces, cuando se presentaba algún incidente o denuncia de violación al cese al fuego, los comisionados buscaban las razones, hacían ajustes pertinentes y se transmitían las preocupaciones a las partes. Al final, con el exterminio de la Unión Patriótica, el partido político surgido de los acuerdos, la paz no fue posible.

Frente a la posición de Humberto de la Calle, Leyva aseguró que el derecho internacional humanitario no está para prolongar la contienda sino para desvincular a la población civil de ella. “Es cierto que un cese al fuego bilateral es difícil de verificar, pero hay que tener imaginación y hay que meterle muelas a la vigilancia. Siempre es mejor que haya menos muertos y mi idea es la de un ciudadano que sólo pide que se abra el debate y que no se desechen esas posibilidades. Hay que buscar salidas, darle oxígeno al proceso de La Habana y aprender de las experiencias que se dieron en muchos de los conflictos en el mundo en el siglo XX”, indicó.

Para las Farc, de acuerdo con el comunicado de ayer, “seguramente el país está de acuerdo con el exministro Leyva. Hay que parar el desangre nacional, y más cuando se está en un diálogo de paz. Por eso es imperativo salir de la vorágine que obliga a que los colombianos de estratos bajos se maten entre sí para que los de los estratos altos vivan bien”. Incluso, Iván Márquez invitó a Leyva a hacerse presente en La Habana para conversar sobre el asunto.

“Esas son cosas que no se contestan públicamente. Lo que quiero es invitar a la reflexión serena y que se abra el debate”, respondió el exministro, al preguntársele sobre dicha invitación. De otro lado, Márquez rechazó los argumentos de quienes dicen que lo que buscan las Farc es un respiro y enfatizó que aceptar una tregua “implica un esfuerzo demasiado grande”, pues “la lógica de la guerra de guerrillas ha demostrado que cuando éstas no pelean, tienden a desaparecer”. En este sentido, resaltó que se trataría de “un paso importante para demostrar la voluntad de paz de cada una de las partes”.

En el país, la propuesta del cese al fuego bilateral con verificación de una comisión internacionalizada tuvo reacciones encontradas. Por ejemplo, el expresidente Ernesto Samper es de los que creen que las treguas fueron las que acabaron en el pasado con los procesos de negociación, porque se dilataron los diálogos y no se llegó a ningún acuerdo. “Eso no sería más que la caguanización del proceso. Lo que pienso es que es necesario que se haga un acuerdo sobre la humanización del conflicto mientras éste se termina, lo cual implicaría sacar a la población civil de él, sacar a los niños de la guerra, iniciar el desminado, evitar los bombardeos no selectivos y una comisión de la verdad para el tema de los secuestros y de los falsos positivos”, explicó el exmandatario.

Por su parte, la copresidenta de la Comisión de Paz de la Cámara, Ángela Robledo, considera que la tregua es una prioridad para darle celeridad a las negociaciones. “Si hacer un cese bilateral al fuego implica disminuir las muertes de los jóvenes soldados y guerrilleros, hay que hacerlo. En diciembre, la tregua de la guerrilla significó bajar de 170 acciones al mes a 70; esa es una disminución que se da también en vidas. Lo que no se puede pedir es un cese lleno de complicaciones. Que cuente con apoyo internacional, sí, pero lo importante es que sea serio”, concluyó la congresista.