Hora de escuchar a la oposición

Tras una reunión en la Casa de Nariño, los partidos que respaldan el proceso de paz con las Farc ratificaron su apoyo al presidente Santos. El uribismo, que no acudió al encuentro, nombró tres compromisarios para dialogar.

Los dirigentes de los partidos que apoyan el proceso de paz cerraron filas alrededor del presidente Santos y la defensa de los acuerdos con las Farc. / Presidencia
Los dirigentes de los partidos que apoyan el proceso de paz cerraron filas alrededor del presidente Santos y la defensa de los acuerdos con las Farc. / Presidencia

Quizás el camino más importante que se abrió con el triunfo del No en el plebiscito por la paz fue el de la posibilidad de entablar un diálogo que, según muchos, urgía desde hace tiempo con un sector sin cuyo apoyo habría sido muy difícil la implementación de todo lo pactado en el Acuerdo Final de La Habana. La polarización como consecuencia de las campañas por el Sí y el No había demostrado que, en buena medida, la construcción de una paz estable y duradera sería una labor casi titánica en un país dividido y con un sector nada despreciable de la población haciendo notar su insatisfacción. (Vea el especial 'A construir la paz')

Y ese rumbo comenzó a despejarse ayer después de que el Centro Democrático anunciara en un comunicado que, con el fin de identificar los pasos adecuados hacia un gran pacto nacional que haga posible destrabar el embrollo en que quedó el proceso de paz, fueron designados Óscar Iván Zuluaga, Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo como delegados para entablar puentes con el Gobierno. (Lea: Uribe propone amnistía a guerrilleros sin condenas y "alivio judicial" a policías y soldados)

Un gesto que horas después correspondió el presidente Santos, quien a su vez anunció a Humberto de la Calle –ratificado como jefe negociador con las Farc tras haber presentado renuncia protocolaria–, a la canciller María Ángela Holguín y al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, para que, a la mayor brevedad, comiencen los diálogos con el uribismo y aborden en conjunto todos los temas necesarios para tener por fin un acuerdo definitivo. (Lea: Las fichas del Gobierno para el diálogo con los del No)

“El país necesita unidad. Tenemos que dejar atrás las rencillas, los odios y la polarización que tanto daño nos hace”, enfatizó el jefe de Estado, aclarando, eso sí, que se debe actuar con prontitud y poner límites de tiempo, pues la incertidumbre y la falta de claridad sobre lo que sigue ponen en riesgo todo lo que hasta ahora se ha construido: “Vamos a continuar. Vamos a seguir poniendo todo nuestro empeño para dejar a las próximas generaciones un país en paz, tranquilo, sin conflicto armado. El país que se merecen”, enfatizó. (Lea: Uribismo deja plantado al Gobierno pero abre las puertas al diálogo)

Lo cierto es que, por ahora, todo es incertidumbre y la única conclusión es que el triunfo del No produjo una crisis que nadie se esperaba y agudizó la polarización. De responsabilidades políticas, a excepción de De la Calle, nadie quiere hablar. En voz baja algunos aseguran que las cartillas sobre orientación sexual e identidad de género del Ministerio de Educación y la encuesta del DANE sobre comportamiento sexual hicieron mucho daño en una sociedad tan conservadora como la colombiana, que los ministros aportaron muy poco a la campaña del Sí, que los partidos de la Unidad Nacional se durmieron en los laureles y que hubo exceso de confianza. (Lea: “Siéntense ya”: ciudadanos les exigen a jefes del No acabar con la incertidumbre)

Pero, como dice el refrán popular, después de ojo afuera no hay Santa Lucía que valga y la urgencia es buscar una salida a la crisis, que no se ve fácil. Para eso fueron convocados ayer los directores de los partidos de la U, Liberal, Cambio Radical, Conservador, Alianza Verde, Polo Democrático y Unión Patriótica –los que apoyan el proceso de paz con las Farc–, a una reunión en la Casa de Nariño con el jefe de Estado, el equipo negociador en La Habana y otros altos funcionarios del Gobierno. (Lea: Renegociar, unidos)

Un encuentro que se prolongó por cerca de tres horas y que dio como primer resultado un respaldo político contundente hacia el primer mandatario en la búsqueda de fórmulas para salvar la paz. Pero también propuestas críticas frente al nuevo escenario creado por el fracaso del plebiscito. Y es que por lo menos para el copresidente del Partido de la U, senador Armando Benedetti, se hace necesario “un revolcón del equipo ministerial”, que falló mucho en este proceso. “El presidente tiene la esperanza de que el uribismo y los del No lleguen a ayudar a darle fuerza a la paz, pero pienso que su interés puede ser también el de dilatar y debilitar al Gobierno”, advirtió.

A su vez, el representante a la Cámara Rodrigo Lara, director de Cambio Radical, reveló que en el encuentro en la Casa de Nariño se hizo un diagnóstico de la situación, con la conclusión de que aquellos que fueron por el No se subieron sobre la ola de la malquerencia y el miedo a las Farc. “Hay que reconocer que estamos en un limbo jurídico, pero es claro que nadie quiere tirar todo por la borda y hay que encontrar soluciones. Todo apunta a una tercera pata en la negociación para revisar qué se puede modificar, con un plazo claro y sin meterle politiquería”, enfatizó.

Aída Avella, presidenta de la Unión Patriótica, quien también acudió a la cita, destacó que hay unidad en los del Sí y consenso en que se debe buscar el diálogo con los del No para salvar los acuerdos. “No se trata de renegociar, ¿qué se va a renegociar?, ¿empezar de cero?, ¿durar otros cuatro años? Están locos, sobre todo cuando estamos a nada de llegar al fin de un conflicto de más de 50 años (…) ¿Qué es lo que proponen? No les he escuchado ninguna propuesta. Cuatro años no se pueden echar por la borda”, refirió.

En medio de las ideas sobre el camino a seguir, el senador Antonio Correa, de Opción Ciudadana, le pidió al expresidente Álvaro Uribe hacer parte directamente de la mesa de diálogos. “El plebiscito es un mecanismo de participación ciudadana que obliga al presidente de la República, pero no a las demás ramas del Poder Público ni mucho menos a las fuerzas vivas de un país que no va a dejar de luchar por lograr la paz”, enfatizó.

Entre tanto, por los lados de la guerrilla, los ánimos parecen calmados y la disposición al diálogo sigue latente. O por lo menos así lo dejó ver su máximo líder, Rodrigo Londoño, Timochenko, a través de un video que circuló por redes sociales y en el que no sólo aclaró que los frentes guerrilleros seguirán en el cese al fuego, sino también que permanecerán fieles a lo acordado en La Habana.

Con una teoría arriesgada: de acuerdo con Londoño, el documento final firmado en Cartagena el 26 de septiembre fue enmarcado como un Acuerdo Especial y depositado ante el Consejo de la Confederación Suiza, en Berna, lo que le “confiere innegable e irrevocable efecto jurídico”. Y a su vez, sostuvo, el plebiscito, tal como lo señaló en sentencia la Corte Constitucional, no tiene efecto jurídico alguno. “El efecto es político (…). Las Farc permanecerán fieles a lo acordado. La paz con dignidad llegó para quedarse”, dijo.

Tesis que fue controvertida por Benedetti, quien aclaró que en el mismo texto del Acuerdo Final hay un párrafo que advierte que la implementación sólo podrá comenzar a hacerse efectiva una vez se apruebe la refrendación, es decir, el plebiscito, lo cual no sucedió. La coyuntura es complicada. Por orden expresa del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el representante especial para el proceso de paz, Jean Arnault, se desplazó a Cuba con el fin de apoyar a las partes negociadoras a continuar con las consultas. Las próximas horas serán fundamentales y sólo se espera que los compromisarios Gobierno y uribismo se sienten a conversar para buscar consensos. ¿Serán posibles?