“La memoria es una aliada de la paz”: director del Centro Nacional de Memoria

Gonzalo Sánchez recibió el reconocimiento en Liderazgo por la Paz por su labor de once años frente a la organización.

Uno de los ganadores en la gala de entrega del Premio Nacional de Paz fue Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), quien recibió la distinción en Liderazgo por la Paz, como un reconocimiento a su gestión frente a la entidad. (Lea: Mesa de diálogo gana el Premio Nacional de Paz)

Sánchez, que lleva once años al frente del CNMH, celebró el poder recibir este premio en compañía de los negociadores del Gobierno y las Farc, quienes hicieron posible el nuevo acuerdo de paz que fue refrendado esta semana por el Congreso de la República y que está ad portas de su implementación.

“Hay un nuevo aliento en el renovado y definitivo compromiso político con la superación del conflicto armado. Hay una esperanza cada vez más certera de paz”, expresó. También saludó a las víctimas del conflicto, que fueron representadas en la velada por ciudadanos de Bojayá, que recibieron una mención honorífica por sus acciones de generosidad.

“La memoria en Colombia es una aliada de la paz y no el instrumento fácil y primitivo de movilización del resentimiento y venganza”, dijo Sánchez, y agradeció a quienes han confiado su palabra al CNMH para la reconstrucción de la historia del país y la edificación del futuro para las próximas generaciones.

Este es el discurso completo:

Señores promotores del Premio Nacional de Paz
Señores miembros del jurado
Distinguidos y admirados miembros del equipo negociador
Representante de víctimas de Bojayá
Colegas del Centro Nacional de Memoria
Señoras y señores

Hoy es para mí un día de celebración den muchos sentidos. Hay un nuevo aliento en el renovado y definitivo compromiso político con la superación del conflicto armado. Hay una esperanza cada vez más certera de paz. Y tengo la enorme honra de celebrarlo junto a ustedes, miembros de las delegaciones, que lo han hecho posible en una fecha de reconocimiento a su esfuerzo, un esfuerzo que ha salvado ya muchas vidas y que salvará muchas más.

Hoy es también un día de reconocimiento a la resistencia y resiliencia de las víctimas del conflicto armado, representadas acá por los amigos de Bojayá, víctimas que, sólo por el hecho de serlo, justifican todo esfuerzo real de paz. Son ellas, las víctimas, quienes se encargan de recordarnos de manera apremiante a través de su experiencia dolorosa, pero también organizativa, que tenemos que defender nuestro derecho a la paz y que es nuestro deber como ciudadanos participar de esa búsqueda y de esa tarea.

Recibo esta distinción como director del Centro Nacional de Memoria Histórica convencido de que “el ejercicio de lo público es, por esencia, una práctica de ampliación democrática y una herramienta de construcción de paz. Hacer memoria es darle presencia a una voz, una situación, un pendiente o una solución. Se trata de hacer memoria hoy, no solo para una paz posible, sino para impulsar la trasformación del presente y la invención del futuro”.

La memoria en Colombia es una aliada de la paz y no el instrumento fácil y primitivo de movilización del resentimiento y venganza.

Gracias a quienes nos han confiado su palabra. Gracias a quienes han hecho parte de este colectivo llamado Centro Nacional de Memoria Histórica, por su compromiso y dedicación. Y, finalmente, gracias a mi familia.

Sólo deseo, en especial para las nuevas generaciones, que puedan disfrutar de un país que valore mejor la democracia y la paz que la generación y los tiempos que nos tocó vivir.