Una paz centrada en las víctimas y más allá de la política

Las garantías de seguridad para quienes dejen las armas, los atentados en contra de los líderes sociales en las regiones y la integración con la Colombia más profunda, entre las preocupaciones de los panelistas que asistieron al debate organizado por El Espectador y Fescol.

Foro Fescol - El Espectador

En un debate organizado por El Espectador y Fescol, al que asistieron cuatro senadores y una exparlamentaria, todos a favor del acuerdo de paz, se hizo un análisis de los significados políticos, jurídicos y simbólicos de la refrendación de lo pactado en La Habana. 

Los participantes pusieron sobre la mesa las necesidades de mirar más hacia la región y de encontrar los mecanismos, de manera urgente, para brindar garantías de seguridad tanto a quienes van a dejar las armas, en medio de la implementación del nuevo acuerdo de paz, como a los líderes sociales en los lugares más apartados del país, que luchan por los derechos humanos.

De igual forma, los invitados al foro que se realizó en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, en el centro de Bogotá, dieron cuenta de sus temores y esperanzas en este capítulo que se empieza a escribir de la historia de Colombia. (Lea: Llegó el esperado Día D)

La exsenadora liberal Piedad Córdoba planteó que, a pesar de la satisfacción que le produce el que el acuerdo de paz finalmente haya quedado en firme -luego de su refrendación ayer en la Cámara de Representantes-, siente temor de que se incumpla el principio más importante de lo pactado en La Habana: las garantías de seguridad de quienes dejen las armas.

Córdoba argumentó que en los tres años de existencia de la Marcha Patriótica han sido asesinados 127 militantes de este movimiento, que en lo que va corrido del año 77 defensores de derechos humanos también han sido ultimados y que hoy no existen condenas ni justicia en ninguno de estos casos. La dirigente de izquierda también expuso que para que este país pueda alcanzar la paz, no como un acuerdo político, sino como un estado social, se necesita educación, equidad social y, sobre todo, construir una cultura del respeto y la tolerancia.

“Esta es una sociedad muy ignorante en la política. Primero porque la gente no tiene educación, pero sobre todo porque no tiene información. Y los medios de comunicación se han encargado de volverla más ignorante. Podemos construir carreteras, pero si no logramos despolarizar el país, no habremos logrados nada. Aquí no hay contradictores, hay enemigos”.

En este mismo sentido el senador Roy Barreras, plenipotenciario del Gobierno en los diálogos con las Farc, hizo una reflexión sobre cómo el lenguaje ha sido utilizado para promover una sociedad polarizada y dividida, incapaz de entablar diálogos respetuosos y construir un imaginario colectivo dentro de la diferencia. “Nos han enseñado a referirnos al otro con epítetos que impiden el diálogo. Nos dijeron que los guerrilleros eran unas fieras, monstruos, salvajes, narcoterroristas. Y uno no negocia con monstruos o fieras”, expresó.

Barreras hilo está critica a la sociedad con el papel que han cumplido los medios de comunicación en el desarrollo de la guerra, y puso como ejemplo el caso del balón bomba de esta mañana que mató a una niña en Chocó, y sobre el que ya circulan versiones periodísticas de que el responsable sería el ELN. “Puede que sea responsable o puede que no. Lo cierto es que en 52 años el ELN nunca ha utilizado un juguete bomba. Así como tampoco creo que ya se haya resuelto la investigación”, puntualizó.

Finalmente, el senador vallecaucano lanzó duras críticas a los medios, al Centro Democrático y hasta el vicepresidente Germán Vargas. “Grandes medios de comunicación, que son de grandes capitales y tienen grandes candidatos. Candidatos que prefieren construir puentes que la paz. Pero la paz está hecha, el acuerdo está refrendado y el 'fast track' está activo. Y quienes asesinan personas en las regiones creen que van a poder detener la paz con sus crímenes o quienes se oponen a la paz nos han notificado que más importante para ellos es su candidato a 2018. Pero tendrán que enfrentarse a un grupo de gente que se la juega por esto, y los vamos a derrotar”, finalizó.

Por su parte, el senador Juan Manuel Galán se refirió a lo que significan esos asesinatos dirigidos por la llamada mano negra, e hizo énfasis en que esa misma mano negra fue la que asesinó a su papá hace 27 años, y que la condena de la semana pasada contra el general Maza Márquez por su responsabilidad en el crimen de Galán, da muestras de cómo ha sido la participación de un sector del Estado en los crímenes contra líderes sociales y políticos.

El parlamentario liberal también destacó lo valioso del acuerdo de paz y el papel que cumplió el Congreso en su refrendación. “Este proceso de paz es inédito en la historia de la humanidad. Y el acuerdo no es de vencedores y vencidos, fue una negociación política para transformar un actor armado en un actor político. Hay que implementarlo con urgencia. El acuerdo permite juzgar todos los crímenes que se han cometido en 52 años de conflicto mediante una justicia integral. Además la comisión de la verdad nos servirá para construir la narrativa de nuestra tragedia”, puntualizó.

De otro lado, Claudia López, senadora de la Alianza Verde, fue enfática en su tesis de que lo que se ha presentado en estos años de negociación con las Farc, que se exhibió con claridad en el plebiscito del 2 de octubre es la existencia de dos Colombias: una del centro que se niega a la paz y otra de la periferia que sufre la guerra.

“No termina de sorprenderme la capacidad que tenemos en Bogotá y en el Congreso de interesarnos por lo que realmente no es importante. Los analistas con escoltas hablando del bloque de constitucionalidad, y las víctimas pidiendo que las saquen de la balacera. Hay dos Colombias: una que vive en el siglo 19, sin justicia, sin Estado, sin luz, sin salud; y otra donde la gente si tiene derechos”

Y concluyó López: “Lo que tenemos que asumir es que llegó la hora de que los colombianos que tenemos derechos y privilegios, nos echamos al hombro, al alma y al bolsillo a 15 millones de colombianos que viven sin derechos”.

Cerró la discusión el senador Horacio Serpa, del Partido Liberal, quien pidió dejar atrás las discusiones sobre  el bloque de constitucionalidad, la conexidad del narcotráfico, o el día D, para iniciar la construcción de la Colombia de la paz, la equidad y la apertura democrática.

“Todos queremos que haya justicia social. Pero eso no va a hacerse mientras no se logre una transformación del modelo económico en Colombia.  Tenemos uno que favorece la concentración de la riqueza, el desequilibrio en la repartición de los excedentes. Un modelo más interesado en el crecimiento de la concentración que atender  a la gente. Pobreza y desigualdad son los temas que deben cambiar”, concluyó el veterano parlamentario.

Aunque fueron invitados a debatir sobre un asunto que se considera trascendente, por el momento histórico que vive el país, los miembros de los sectores opositores se rehusaron a asistir al evento. Sin embargo, en muchos espacios han mostrado su inconformidad sobre las modificaciones que se les hicieron al nuevo acuerdo, a pesar de que el Gobierno señala que fueron incluidas, en su mayoría, las propuestas presentadas por estos.

Otro tema frente al que al dejado ver su desacuerdo ha sido al de la refrendación del nuevo documento en el Congreso, por considerar que la corporación no tiene las facultades para hacerlo y porque señalan que dicha refrendación tiene que hacerse por la vía popular, esto es, a través de un plebiscito u otro mecanismo por el que se pueda escuchar la voz de los ciudadanos directamente.

La bancada del Centro Democrático se retiró de la plenaria, tanto en Senado como en la Cámara de Representantes, en el momento de la votación de la proposición de refrendación, argumentando que se estaba obligando a los cabildantes a cometer prevaricato.