Rumbo al cese del fuego bilateral

Se sumarán a la subcomisión técnica para el fin del conflicto. Polémica por supuesta mediación del presidente Santos para lograr la repatriación de “Simón Trinidad”.

El presidente Santos en el Foro por la Paz de Colombia, en Madrid, junto al expresidente del Gobierno español Felipe González; el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García, y el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. / EFE

Como “un paso trascendental” de finió el presidente Juan Manuel Santos la llegada de otros cinco altos oficiales de la Fuerza Pública a La Habana, quienes reforzarán la subcomisión técnica que lidera el general Javier Flórez y que está encargada de discutir el punto tres de la agenda de diálogos sobre el fin del conflicto, o lo que en el lenguaje de los expertos se conoce como DDR: desarme, desmovilización y reintegración; en esencia, el objetivo de todo proceso de paz. Sin duda, también una señal de que el proceso de negociación que adelantan el Gobierno y la guerrilla de las Farc en Cuba está lo suficientemente maduro y consolidado como para comenzar a discutir un cese del fuego bilateral.

Se trata del almirante Orlando Romero, los generales del Ejército Alfonso Rojas, Martín Nieto y Oswaldo Rivera, y el general de la Policía Álvaro Pico, reconocidos en las filas castrenses por ser “troperos y estrategas”. La idea —según le dijeron a El Espectador fuentes cercanas al proceso— es “darle un mayor nivel a la subcomisión con oficiales conocedores de las Farc y con gran experiencia en operaciones militares y en la misma dinámica del conflicto”. Y al mismo tiempo, como lo explicó el presidente Santos desde Madrid, donde participó en el Foro por la Paz de Colombia, realizado por el diario El País de España y la Fundación Buen Gobierno, “seguir generando entre las Fuerzas Armadas confianza en el proceso”.

No harán parte de la mesa de diálogos. Está ya definido que la subcomisión para el fin del conflicto sesionará en paralelo, probablemente los tres últimos días de los ciclos. Aunque también está claro que el funcionamiento se irá construyendo día a día. Es decir, que en lo que concierne a esta primera jornada de trabajo, se tiene previsto que sea entre jueves y sábado, cuando concluye el actual ciclo 33 de negociaciones. “El país puede sentirse tranquilo y con confianza de que los que van a hablar de estos temas son gente experta que no se va a dejar meter goles”, dijo a su vez el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, quien definió como “una garantía” la presencia de los cinco altos oficiales en Cuba.

De cualquier manera, el anuncio alborotó el avispero político en el país, ya alterado por las declaraciones previas del excanciller israelí Shlomon Ben Ami, quien confirmó que el Ejecutivo colombiano ha tratado con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, la posibilidad de que Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, el jefe guerrillero preso y condenado en una cárcel estadounidense, sea repatriado y se vincule a la mesa de diálogos en La Habana. No obstante, Ben Ami fue precavido frente a esa opción y pidió recordar la división de poderes que existe en Estados Unidos, donde el Ejecutivo no puede interferir en la Rama Judicial.

Para algunos dirigentes de la oposición —léase uribismo—, el hecho de que miembros activos de las Fuerzas Militares se sienten cara a cara con los jefes guerrilleros envía un mensaje desmoralizante a la tropa e implica igualar a la Fuerza Pública con quienes han sido sus victimarios. Y en cuanto al caso de Simón Trinidad, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe calificó las gestiones del presidente Santos como una “ofensa” para muchos colombianos. “Simón Trinidad aprovechó información bancaria privilegiada para secuestrar personas en Valledupar. Santos pide liberarlo”; “Simón Trinidad sumó el narcotráfico al dinero de secuestros. Santos pide a USA que lo liberen”, escribió en Twitter.

En cambio, para el senador liberal Horacio Serpa es claro que Trinidad es un subversivo y no un narcotraficante. “El falso dilema entre paz y justicia debe resolverse a favor de la paz (...) ojalá vaya a La Habana, si se considera básica su presencia allá”, expresó. A su vez, el senador Roy Barreras, de la U, consideró que siendo la Constitución la que le entrega al jefe de Estado la potestad de avalar o no las extradiciones, es apenas entendible que el presidente Santos decida que no sean extraditados quienes firmen la paz y dejen las armas. Mejor dicho, para los defensores del proceso de paz, es lógico pensar que las Farc, dentro de los eventuales acuerdos que se logren, buscarán la suspensión de las órdenes de extradición, pues no querrán vivir con esa espada de Damocles sobre sus cabezas eternamente.

Por cierto, el Foro obre la Paz de Colombia ahondó en el que se considera hoy el tema crucial de las negociaciones de paz: la justicia transicional. Y fue el expresidente César Gaviria, encargado de la apertura del evento, quien insistió en su fórmula de otorgar beneficios jurídicos a los civiles y miembros del Estado que hayan participado directa o indirectamente en el desarrollo del conflicto. Para el exmandatario, si bien el proceso de paz colombiano es el primero que se negocia bajo la sombrilla del Estatuto de Roma, “la prioridad es la reconciliación, por eso no nos pueden imponer una interpretación exegética del Estatuto. El derecho no es un obstáculo para la paz. Los ciudadanos no están en función del derecho; el derecho está en función de los ciudadanos”.

Esta tesis fue reforzada por el reconocido jurista y exjuez español Baltasar Garzón, quien enfatizó que la Corte Penal Internacional no constituye una amenaza para la estabilidad de la paz si se trata de garantizar, mediante mecanismos de justicia transicional, que cese la victimización de colombianos . “Si quienes reciban beneficios jurídicos no cumplen con sus compromisos, deben aplicar inmediatamente las penas de la justicia ordinaria. En un proceso como estos, debe abrirse la posibilidad de que las víctimas, e incluso quienes dejen las armas, integren las comisiones de la verdad y los tribunales de justicia transicional”, afirmó.

Por su parte, Jonathan Powell, exjefe de gabinete de Tony Blair en el Reino Unido, se integró a la discusión afirmando que coincide con el expresidente Gaviria en que haya mecanismos de justicia transicional que se apliquen a todos los actores, armados y no armados, y que esto constituya una línea en el tiempo que rompa con el pasado. “He estado cerca de los conflictos de Siria, Libia y Ucrania y creo que la única esperanza que tiene el mundo de hoy para que un conflicto se resuelva con respeto a las normas internacionales es el caso colombiano. Hoy no es posible amnistiar a actores armados, pero la justicia no puede ser una barrera para la paz”, concluyó.

Uribe propone concentración

El expresidente Álvaro Uribe  propuso la concentración de los guerrilleros de las Farc en una zona específica en el país y bajo supervisión de la comunidad internacional, mientras se desarrollan los diálogos de paz en Cuba. “Si se necesita que se tome mucho tiempo para lograr en La Habana unos acuerdos que no afecten la democracia y que no afecten la empresa privada, nosotros no nos oponemos a que esos diálogos los prolonguen indefinidamente con una condición: que le quiten a Colombia la pesadilla de la violencia”, aseguró el exmandatario en una entrevista telefónica con la agencia de prensa EFE.

La condición es, precisamente, que “las Farc acepten concentrar todas sus estructuras en un sitio, bajo la supervisión de la comunidad internacional”. “Si eso se da, que el diálogo lo extiendan tanto cuanto lo necesiten, porque es mejor no firmar un acuerdo que firmar un mal acuerdo”, puntualizó Uribe.