Congreso del partido, a finales de mes, será clave para decisiones definitivas

Aguas turbulentas en el liberalismo

Humberto de la Calle cree que es un “suicidio” ir divididos en múltiples candidaturas a una consulta interpartidista en marzo y se le ve dispuesto a aspirar por firmas. El expresidente César Gaviria declinaría su aspiración a ser director único de la colectividad.

De la Calle ha dicho que quiere ser presidente para darle continuidad a la implementación de la paz. / AFP

Se sabía que tarde o temprano la crisis dentro del Partido Liberal iba a explotar. No tanto por la poca representatividad que tiene hoy en día una colectividad tradicional en el país sino porque, básicamente, sobre sí también pesa el lastre que aqueja a los otros partidos en Colombia: una penosa imagen favorable ante la opinión pública, que no alcanza ni siquiera el 10 %. En pocas palabras, uno de los dos partidos con más trayectoria en Colombia (junto con el Conservador) se está quedando sin oxígeno para las elecciones de 2018 y, al mismo tiempo, podría completar la trilogía de la resquebrajada Unidad Nacional de no participar con candidato propio en mayo del año entrante. (Lea: “Hay un exceso de odio en Colombia”: Humberto de la Calle)

El Partido Liberal, como es natural, tiene vocación de poder e insistir en que promoverán la aspiración presidencial de uno de sus militantes para que se mida en las urnas es una decisión cantada. Pero la realidad política también indica, en medio de la polarización que se apoderó del atípico escenario electoral que se aproxima, que el que no hace coaliciones de entrada —es decir, para la primera vuelta— tiene asegurado su fracaso. Y en eso está pensando el exjefe negociador de paz con las Farc en La Habana, Humberto de la Calle, quien como candidato a ocupar la primera magistratura del Estado no está dispuesto a esperar hasta las elecciones legislativas para buscar alianzas interpartidistas, como lo promueve el liberalismo.

Por eso, ayer envió lo que sería una suerte de ultimátum a sus copartidarios: o el liberalismo se une en una gran coalición, desde ya, para “derrotar a Álvaro Uribe y a Germán Vargas Lleras”, según sus palabras, o él agiliza su proceso electoral “en rancho aparte” y se lanza a las calles a recoger firmas para inscribir su candidatura de manera independiente. “Me parece un error que el Partido Liberal vaya dividido en múltiples candidaturas a una consulta interpartidista en marzo que es, sencillamente, el suicidio”, dijo.

Eso significa que, a más tardar entre el 20 y el 30 de este mes —o sea, durante el congreso de la colectividad— se deberá haber escogido el mecanismo para elegir a ese candidato único, que unos quieren que sea con consulta interna a celebrar en noviembre o a través de un consenso. “Pareciera que este método suicida lo que desea, en el fondo, es presentar un partido descuartizado, como para llevar a cabo una estrategia con la cual ni estoy de acuerdo ni voy a participar en ella”. ¿Estrategia? En voz baja, algunos prominentes congresistas de Cambio Radical afirman que si el Partido Liberal espera hasta marzo, en efecto, no tendrá otra salida que apoyar a candidatos más fuertes que sus propios aspirantes (Juan Manuel Galán, Viviane Morales, Luis Fernando Velasco, Edinson Delgado y, probablemente, Juan Fernando Cristo). Es decir, algunos creen que esos votos irán encauzados hacia Germán Vargas Lleras.

Entre tanto, el senador Galán insistirá en la consulta popular durante las elecciones al Congreso. Por eso, cuestionó las críticas de De la Calle y le encaró una frase que hace ya hace varias décadas le dijo el hoy congresista Horacio Serpa cuando el exnegociador era vicepresidente. “Esto dijo el armadillo: ni me subo, ni me bajo y tampoco me quedo”, calificando a De la Calle de indeciso. “No entiendo por qué le teme tanto a la democracia”, añadió. Sin embargo, su copartidario y también precandidato, el senador Velasco, admitió estar dispuesto a escuchar al exnegociador de paz, dada la preocupación que comparte con él: que lleguen a marzo con la desventaja de no tener candidato, mientras que otros llegarán no sólo fortalecidos, sino con coaliciones sólidas.

¿Y la Dirección Liberal?

En medio de todo este caos han surgido rumores en torno a la dirección única de la colectividad roja que será renovada en el citado Congreso Liberal. Como se sabe, se esperaba que el expresidente César Gaviria fuera proclamado en el cargo, pero parece que esos planes ya no están en su cabeza. Fuentes consultadas por este diario, cercanas al exmandatario, confirmaron que anda muy molesto por las condiciones que, aparentemente, le quieren poner para que asuma las banderas del partido.

En los últimos tres meses, Gaviria venía adelantando contactos con sectores de centro-izquierda para promover una gran consulta en aras de fortalecer el Acuerdo de Paz, entre los que se contaban desde el exalcalde Gustavo Petro, pasando por Sergio Fajardo y hasta el propio De la Calle. “Pero empezaron epítetos de todo tipo por parte de los precandidatos, comenzando por Galán, lo que impidió seguir adelante”, contó una voz liberal. “Además, querían dejar cargos amarrados, imponer listas para las elecciones legislativas y otra cantidad de cosas que el expresidente no estuvo dispuesto a aceptar”, agregó. Por eso, su decisión, de momento, es la de no poner más a disposición su nombre para la Dirección Liberal y, aparentemente, no asistiría al congreso del partido, lo que no quiere decir que vaya a renunciar.

Sin embargo, el guiño del expresidente sigue siendo a favor de De la Calle, al punto que se dice que la semana pasada, antes de la llegada del papa a Colombia, hubo un encuentro privado entre ellos dos y el presidente Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño. “Santos sigue ‘deshojando margaritas’ alrededor del candidato que apoyará”, contaron voces cercanas al exmandatario. ¿Qué se espera? Que en los próximos días De la Calle anuncie formalmente su aspiración por firmas, mientras que otros, como la exministra Marta Lucía Ramírez, se van lanzando al agua, como lo hizo ayer al anunciar su renuncia al Partido Conservador para buscar una candidatura ciudadana. Bien lo dijo el exnegociador de paz, por estos días “hay más recogedores de firmas que votos”.