Política |1 Ene 2009 - 3:13 pm

En 2008 la política estuvo rodeada de liberaciones, marchas, crisis diplomática y reelección

Por: Elespectador.com

Al inicio de 2008, Colombia vivió una serie de fuertes emociones por cuenta de un pequeño que nació en cautiverio en poder de las Farc y que todos esperaban regresara a la libertad.

Emmanuel, el hijo que Clara Rojas tuvo mientras permaneció en poder de la guerrilla, al parecer estaba libre y estaba a salvo en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Pues las sospechas se confirmaron el 5 de enero. Se comprobó que desde julio de 2005 el pequeño había sido llevado por José Gómez, el hombre que confesó a la Fiscalía que él no es ni su padre, ni su tío abuelo, y que no tiene ningún parentesco con el niño.

De inmediato el júbilo se apoderó de Colombia y se evidenció el sufrimiento de un país por todos los que permanecen plagiados en medio de los vejámenes de la inclemente selva.

Pero las emociones crecieron más cinco días más tarde de este descubrimiento. El 10 enero se dio el primer regreso a la libertad de los políticos que estaban en manos de la subversión. Así fue como Clara Rojas, ex candidata a la Vicepresidencia, y de la ex congresista Consuelo González, se reunían con sus familias. El sufrimiento llegó a su punto final después de permanecer ambas retenidas desde septiembre de 2001.

Desde ese día un grupo de jóvenes, al evidenciar el dolor del cautiverio, decidió emprender una convocatoria que comenzó como un grupo de Facebook para luego convertirse en la más grande movilización de colombianos dentro y fuera del país en contra de la práctica del secuestro.

Así fue como el 4 de febrero, día llamado ‘Un millón de voces contra las Farc', se quedó corto gracias a la gran acogida que tuvo la invitación. Fueron cerca de doce millones de colombianos los que se volcaron a las calles y reprocharon el que sigan en condiciones de secuestro tantos nacionales.

Con toda la presión de la población civil, el 27 de febrero las Farc entregaron a delegados del presidente venezolano Hugo Chávez y de la Cruz Roja Internacional a los ex congresistas Gloria Polanco de Lozada, Orlando Beltrán Cuéllar, Luis Eladio Pérez y Jorge Eduardo Géchem Turbay.

En esa oportunidad se acababan cerca de seis años de barbarie, en su gran mayoría, de todos los sufrimientos del cautiverio que vivieron en manos de la guerrilla.

Y Colombia también mostró su diversidad y capacidad de tolerancia en la marcha que pocos días más tarde, el 6 de marzo, fue convocada en memoria de las víctimas de crímenes de Estado. Ese día los ciudadanos salieron a las calles y dejaron ver su malestar por las ejecuciones extrajudiciales que se han registrado en los últimos años.

En la memoria de los colombianos igual está el escenario que aún no tiene fin y que se destacó en la política internacional en Colombia. Éste fue la crisis diplomática de Colombia con Ecuador y Venezuela.

El operativo que permitió a las autoridades colombianas la muerte de ‘Raúl Reyes' desencadenó una serie de impasses entre las tres naciones. El primero y tal vez el más álgido data del 3 de marzo, día en el cual Ecuador llamó a consultas a su embajador en Bogotá en protesta y su presidente, Rafael Correa, criticó duramente al Presidente Uribe, mientras Colombia asegura que "no violó" la soberanía del país vecino y que sus fuerzas actuaron en "legítima defensa".

Con todo esto el presidente venezolano, Hugo Chávez, salió en defensa de Correa y ordenó movilizar a las tropas en la frontera y el cierre de la Embajada de Venezuela en Bogotá.

Y el mundo pensó que las diferencias se habían zanjado en la Cumbre de Río celebrada en República Dominicana el 7 de marzo. Tras un fuerte intercambio verbal, los presidentes de Colombia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua dieron por superada la crisis diplomática desatada tras la incursión colombiana a territorio ecuatoriano.

Un apretón de manos parecía sellar y desvanecer los temores de una escalada bélica en América Latina. Aún así, tan sólo dos días después Correa en su territorio anunció que mientras estuviera Álvaro Uribe en el poder en Colombia, él no iba a dar por superado el impasse.

A pesar de todos los líos y dificultades del Primer Mandatario colombiano, su popularidad se mantuvo por encima del 55%, mientras que la imagen de varios de sus opositores y detractores no logró subir del 40%.

Esto principalmente se debió a que el 2 de julio el Ejército Nacional rescató en las selvas de los departamentos de Guaviare y Vaupés a Ingrid Betancourt, a los estadounidenses Stansell, Gonsalves y Howes, así como a once policías y militares.

Desde ese episodio muchos han hablado de la reelección del Presidente de la República. Sin embargo, él no ha confirmado sus deseos electorales para los comicios de 2010 y se mantiene la incertidumbre frente a una posible nueva reelección.

Además, el mismo Uribe el 17 Agosto aconsejó pensar en otras posibilidades en caso de que decida no lanzarse. El Primer Mandatario sugirió a los miembros de su bancada que hay gente valiosa como Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga.

La frase que ha utilizado para hacer referencia a esto es que "es necesario reelegir la seguridad democrática para que el país siga por la línea de la confianza inversionista", esto, sin puntualizar si quiere seguir en el poder.

A pesar de esto, el 16 de diciembre dio algunas puntadas de lo que pretende. En un hecho sin precedentes en la historia reciente del país el Jefe de Estado convocó a sesiones extras a la Cámara de Representantes para que superar el escolló de tiempo para permitir la aprobación del referendo de la reelección presidencial.

Horas más tarde el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, manifestó que la pregunta de esta iniciativa puede ser cambiada con el fin de llamar a unas votaciones para un referendo reeleccionista para 2010. Además dijo "al Gobierno le gusta el referendo y el Gobierno somos también el Presidente y el Ministro".

Claro está que a pesar de la alta popularidad de Uribe, al momento que determinó la intervención de las pirámides la imagen que proyecto para la ciudadanía disminuyó.

El 16 de noviembre cuando declaró la emergencia social para poder intervenir las captadoras ilegales de dinero, en varias poblaciones se registraron desmanes y se auguró una baja de la popularidad del Jefe de Estado. Sin embargo, su imagen no bajó tanto como se pensaba.

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