Publicidad
Política 18 Jun 2011 - 8:58 pm

Veinte años de historia

Las cartas de los presidentes

Publicamos el primer capítulo del libro 'La cara oculta de la Constitución del 91'.

Por: Óscar Alarcón Núñez
  • 38Compartido
    http://www.elespectador.com/noticias/politica/cartas-de-los-presidentes-articulo-278336
    http://www.elespectador.com/noticias/politica/cartas-de-los-presidentes-articulo-278336
  • 0
insertar
Foto: Archivo – El Espectador

En nuestro país las constituciones han estado dirigidas a un gobernante, tanto para bien como para mal. La de 1830 se expidió para Bolívar, pensándose en una gran nación como la que él había soñado, sin los poderes omnímodos de la constitución boliviana que buscó implantar en el sur del continente y sin la dictadura que asumió y que tanto disminuyó su prestigio. La Constitución de 1886, que estuvo inspirada en la de 1830, tenía que aprobarse para complacer a Núñez después de haber enterrado el federalismo.

En cambio la de 1853 la expidieron los gólgotas contra Obando, que era draconiano, heredero de Santander, gran guerrero, mal gobernante y a quien la historia le ha creado la leyenda de haber sido el autor intelectual de la muerte de Sucre. El propósito de esa Carta era debilitar al máximo los poderes centrales y otorgar a las provincias la autonomía que significara la libertad de legislación. Esto condujo a la desarmonía entre los poderes públicos, la consiguiente caída del presidente y el golpe de José María Melo.

La Constitución de 1863 la hicieron contra Mosquera a pesar de que fue quien organizó la Convención de Rionegro luego de haber ganado la guerra contra Mariano Ospina Rodríguez. Pero por ironías de la vida, como anota Tulio Enrique Tascón, el resultado de las dos primeras constituciones citadas condujeron a regímenes autoritarios, y las dos últimas llevaron a tan importantes caudillos al banco de los acusados, confirmándose así la frase de Julio Arboleda: “En esta nación valiente y orgullosa, tan fácil es pasar del destierro al solio, como del solio a la barra del Senado”.

De las reformas constitucionales del siglo XX puede predicarse lo mismo: la de 1910 se hizo contra el general Reyes, mientras que la de 1936 fue para Alfonso López Pumarejo y la de 1968 para Carlos Lleras Restrepo. El primero se marchó al destierro y los dos últimos pasaron a la gloria.

La Constitución de 1991, en cambio, si bien se hizo con el impulso del gobierno de César Gaviria Trujillo, no puede decirse que se redactó para él, tanto que una de sus normas más importantes fue aquella que prohibió la reelección presidencial. Igualmente se ratificó la elección popular de alcaldes y se extendió a la de gobernadores, a pesar de que el M-19 propendía por  que desaparecieran esos entes territoriales.

 Se estableció la llamada “democracia participativa” en detrimento de los poderes centrales. La provincia también se benefició económicamente con un alto porcentaje de participación en las transferencias y las regalías, que gobiernos y congresos posteriores han disminuido con reformas constitucionales. La Constituyente, por lo demás, puso distancia con la administración Gaviria.

El proyecto de su gobierno ante esa Asamblea, que simplemente enmendaba la Constitución de 1886, ni siquiera fue el primero, fue uno más. Sólo se permitió la presencia de uno de sus ministros, y cualquiera otro funcionario de su administración podía ir únicamente por invitación.

Por primera vez en nuestra historia constitucional hubo una asamblea heterogénea que resultaba una fotografía del país. Había un ex presidente, Misael Pastrana Borrero; dirigentes liberales, como Horacio Serpa; conservadores, como Álvaro Gómez; hijos de ex presidentes, como Carlos Lleras de la Fuente, Mariano Ospina

Hernández y el mismo Gómez; ex cancilleres y ex ministros, ex embajadores, ex guerrilleros, sindicalistas, periodistas, poetas, futbolistas, indígenas, mujeres… En fin, todo el país, con sus virtudes y sus defectos.

Por ejemplo, un constituyente, que había sido comandante del Epl en el Urabá, reveló que como tal participó en varios actos de ‘recuperación bancaria’. “¿Y qué es eso?”, le preguntó uno de sus colegas.

No tenía cómo responder, no encontraba las palabras, no hallaba una actividad que se asimilara a la que cumplía antes de llegar a esa asamblea. Después de muchas vueltas y revueltas el constituyente inquieto, aquel que le había preguntado, dedujo que su colega participaba en eso que en el lenguaje común se llama “asalto bancario” y que ellos, en su jerga, consideran una “recuperación bancaria”.

Todos esos personajes tuvieron cabida en la Constituyente. Ahora, si lo que se hizo fue bueno o malo, si cubrió o no las expectativas, si contribuyó a la paz o perpetuó la guerra, si fue una panacea para los grandes conflictos nacionales, o si en algo contribuyó, es otro problema; pero por lo menos sirvió para desmovilizar grupos subversivos como el M-19, el Epl, el Quintín Lame y el Prt.

Esa Asamblea fue resultado de un largo proceso iniciado durante el gobierno de Virgilio Barco ante la necesidad de buscar una reforma que respondiera a la grave situación de orden público del país. Intentos de hacer enmiendas constitucionales fallaron una y dos y hasta tres veces, y sólo después de un proceso discutible que promovieron unos estudiantes por medio de lo que llamaron “Séptima Papeleta” se pudo asumir el reto de convocar y reunir una Asamblea, que pasó de Constitucional a Constituyente.

¿Se excedió en sus facultades? También. A pesar de que el propósito inicial era el de hacer enmiendas a la Constitución de 1886, terminó enterrándola no desde el balcón de Palacio, como lo hizo Núñez con la de 1863, sino en medio de la humareda de los constituyentes en el Centro de Convenciones del Centro Internacional de Bogotá. Pero lo más grave es que hizo lo que la clase política de la época no le perdonó: revocó a los congresistas a pesar de que el Acuerdo Político que se suscribió previamente a la convocatoria decía en forma expresa que ella no podía modificar “el período de los elegidos en este año” (1990).

¿Que tuvo un origen espúreo? Tal vez. ¿Pero cuál de nuestras constituciones no lo ha tenido? Nuestras primeras Cartas constitucionales nacieron de la Independencia y de las guerras. Basta citar ejemplos: la de 1853 murió con el golpe de estado del general José María Melo y de allí nació la de 1858, que a su vez murió con la guerra que dirigieron Mosquera, Obando y Juan José Nieto contra Ospina Rodríguez y que dio origen a la Constitución de 1863 que murió en la batalla de La Humareda y en el balcón de Palacio. Y finalmente la de 1886 falleció de vejez y casi que de muerte natural en el Centro de Convenciones Jiménez de Quesada de Bogotá en 1991.

Aparentemente en 1990 había un gran entusiasmo por la Constituyente, pero el pueblo a la hora de participar le dio la espalda. O quizá fue porque los políticos son los únicos que saben hacer elecciones y ellos la miraron con desinterés. La votación no llegó ni a cuatro millones, apenas fue de 3.710.557. Como en ese mismo comicio se preguntó si se deseaba la convocatoria de la Asamblea Nacional, por el SÍ votaron 2.788.963 ciudadanos, y por el NO, 74.055. La Alianza Democrática M-19 pasó de 754.740 votos a 992.613, un poco más de doscientos mil votos, pero se redujo de 46% que le auguraban las encuestas a 27,1% (992.613 votos).

El Movimiento de Salvación Nacional de Álvaro Gómez Hurtado llegó apenas a 574.411 votos, es decir perdió casi un millón de sufragios, y el liberalismo, que siempre había representado el 51%, quedó reducido 31,4%, pero logró la mayoría de convencionistas, gracias a la llamada Operación Avispa. El Partido Social Conservador, que comandaba el expresidente Pastrana Borrero y que meses atrás representaba 40% de la votación popular, sólo alcanzó 10% (236.794 votos). Candidatos ajenos a los partidos obtuvieron 3, 4 y 5% . El candidato de los estudiantes promotores de la Séptima Papeleta obtuvo 1,07% (64.711 votos), respetable para ser su debut, pero modesta participación por ser aquellos los abanderados del movimiento. La sorpresa la dieron los cristianos, que también participaban por primera vez, pero sacaron 115.211 votos.

Sin embargo, la Constituyente cumplió, pero a su Constitución, que nos convirtió en un estado social de derecho y que ahora llega a los veinte años, la vienen desarmando, haciéndole enmiendas que, de seguir así, dentro de muy poco acabarán con su estructura.

Aquí, en este trabajo, se pretende mostrar los hechos que condujeron a la Constituyente de 1991 y revelar los motivos que llevaron a crear algunas instituciones que hoy nos rigen en la nueva Constitución, muchas de los cuales todavía algunos cuestionan y otros no se cansan de elogiar.

El profesor italiano Norberto Bobbio ha dicho que toda Constitución es un tratado de paz. Así lo recordó la Corte Suprema de Justicia cuando le dio vía libre a la Constituyente para volverse soberana y omnipotente. Pero después de veinte años de su vigencia y doscientos años de independencia, nuestro país está aún muy lejos de llegar a ese tratado de paz.

Nueva versión del secuestro de Álvaro Gómez (I)

Fragmento del libro de Óscar Alarcón: “El 29 de mayo de 1988, cerca del mediodía, Álvaro Gómez y su esposa Margarita salían de la misa a la que acostumbraban asistir todos los domingos a las 11 de la mañana en la iglesia de El Chicó, en la carrera 11 entre las calles 89 y 90 de Bogotá. De repente vio a lo lejos a su amigo y vecino Alfonso Palacio Rudas, quien también iba con su esposa Magola. Margarita se había ido con uno de los guardaespaldas a conseguir una medicina en una droguería que estaba ubicada en la esquina de la calle 90. Habían quedado de verse de nuevo con su marido unos metros más al sur, para llegar caminando hasta la calle 85. Con palacio continuaron hablando por unos minutos más y se despidieron. A Palacio y a su señora les llamó la atención un carro de color oscuro, el único que se encontraba estacionado allí. Cruzaron la calle 87 y a los pocos segundos empezaron a escuchar una balacera. Él se tiró al suelo y Magola quería correr, pero optó por hacer lo mismo que su marido. Pensaban que se trataba de un atraco, cuando vieron a Gómez luchando por no dejarse meter en el carro negro que tanta sospecha les había despertado. Oyeron una segunda y hasta una tercera balacera, y pensaron que lo habían matado. Pero lo vieron nuevamente haciendo fuerza para no dejarse empujar hacia el interior del automóvil. Los secuestradores eran cinco, todos armados con metralleta”.

El secuestro de Álvaro Gómez (II)

“Los primeros contactos con el M-19 los tuvo en Panamá Rodrigo Marín Bernal, en ese momento secretario general del Movimiento de Salvación Nacional. En un hotel de la capital panameña, después de dos días de espera, se presentaron a la cita acordada Antonio Navarro y Rosemberg Pabón. Luego de ese acercamiento, que fue el segundo de varios, Marín regresó a Bogotá donde el mismo día debía cumplir una cita en el Gran Vatel. El almuerzo se lo ofrecían al expresidente Julio César Turbay Ayala quienes habían sido sus ministros conservadores, y Marín había ocupado una de las carteras en ese cuatrienio. Como llegó directamente del aeropuerto al lugar, estaba vestido con ropa liviana de tierra caliente y muy bronceado debido a los dos días en que permaneció bajo el sol alrededor de la piscina del hotel esperando impaciente a los voceros del M-19. Se excusó por su vestimenta, y algunos pensaron que venía de Cartagena. Acordaron que el expresidente Turbay se entrevistara con el presidente Barco. De esta manera comenzaron las conversaciones del M-19 con el consejero Rafael Pardo Rueda. El ministro César Gaviria también buscó la mediación de Fidel Castro y con ese propósito viajó a Cuba. Gracias al tino con el cual el presidente Barco manejó la situación, la reunión se realizó en Panamá sin representantes del gobierno. Álvaro Gómez fue liberado el 20 de julio de 1988”.

 *Abogado y columnista de El Espectador.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 10
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Los mejores cosplays de SOFA 2014
  • En primer día de paro van 62 buses afectados
  • Guitarrista de Queen expone colección de fotos en 3D

Lo más compartido

  • Isabella, la niña que descrestó con su 'Flaca' en La Voz Kids
  • Cargar el celular al lado de la cama mientras se está durmiendo engorda
  • Atlas científico de relaciones sexuales
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio