“Derrotar la corrupción es más difícil que acabar a las Farc”: Claudia López

Después de denunciar la parapolítica llegó al Senado, donde ha defendido el proceso de paz. Ahora quiere llegar a la Presidencia porque cree que desde ahí se pueden cortar los lazos de la corrupción.

El mandato del presidente Juan Manuel Santos llega a la recta final y con el empiezan a salir los candidatos a sucederlo. Al final de la legislatura, mientras era ‘pupitreada’ la reforma tributaria, la senadora Claudia López, hastiada de la corrupción y clientelismo que vio en el Congreso, decidió postular su nombre con esa bandera: enfrentar la corrupción que asegura “carcome al país”. Crítica ácida como se ha dado a conocer, le contó a El Espectador su decisión y en que consiste su propuesta. López no dejó títere con cabeza.
 
Usted siempre había estado del lado crítico de la política, da el salto, se hace elegir y se vuelve una revelación ¿Por qué se metió si tanto le molesta la política y sus protagonistas?
 
Sigo en el lado crítico. Me he dedicado a renovar la política, a luchar para que los narcotraficantes no nos mataran, que acabáramos el frente nacional y el bipartidismo y a denunciar la parapolítica. Pero qué me trajo al Congreso: la paz, despegó el proceso con las Farc y no me hubiera perdonado haberme quedado en Chicago estudiando. Fue la decisión correcta.
 
¿Por qué da el paso y se lanza a la Presidencia?
 
El orden de prioridades era acabar la guerra porque el daño humano, moral y económico que genera es infinito. Reproduce la corrupción, desperdicia recursos, polariza y deshumaniza. Ahora la prioridad es derrotar la corrupción. Es un cuello de botella más duro que derrotar a las Farc. Esta gente tiene más poder, más influencia, más plata y están atrincherados en la sociedad, en la política, en la economía, en el gobierno, especialmente en el Congreso. Aferrados a la teta de la corrupción. ¿Desde dónde le podemos pegar duro a la corrupción? Desde la Presidencia.
 
La corrupción se emana desde la presidencia…
 
La política en Colombia consiste en que unos políticos corruptos compran votos y se eligen. El gobierno compra a los políticos, que compran votos. Si no rompemos ese círculo vicioso, si no llevamos a la presidencia a alguien que no haya comprado votos y que no esté dispuesto a comprar congresistas, nada va a cambiar.
 
¿El prestigio y la inconformidad ciudadana le alcanza para llegar a la presidencia por encima de los intereses políticos?
 
El 80% de los colombianos que sí son la mayoría odian los partidos y a los políticos con justa causa y están dispuestos a hacer algo decisivo para derrotar a los corruptos. La mayor arma de esta democracia no son los fusiles, sin el voto libre de los ciudadanos.
 
Pero también es consciente que sola no puede…
 
Si queremos llegar a la presidencia tenemos que coger al Verde, a Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, a los mejores sectores del Polo Democrático, a inmensos sectores de la ciudadanía que quieren trabajar. Es necesario organizar una coalición de acción colectiva. No va a venir una virgen santísima a salvarnos, nos toca sumar diez millones de votos.

 
¿Por qué los ciudadanos deberían optar por apoyar esta coalición?
 
Acá hay gente que la lleva de la mala, cuando no es que lo roban en la calle, es que lo atracan, que hay un grupo armado, que hay políticos corruptos, que reciben la educación de mala calidad, no tienen sistemas de transporte público y se gastan tres horas en un bus. Eso le pasa a 30 millones de colombianos. Yo sí creo que vamos a ganar. ¿Hay alguien que no esté desesperado con la corrupción? Quiero verlo.
 
Usted defiende ha sido una de las defensoras del proceso de paz con las Farc, ¿haría política con ellos?
 
No. Yo no pretendo, aspiro, ni quiero, ningún tipo de alianza con lo que sea que las Farc formen. No por lavarme las manos, la paz se trataba de que dejaran de dar plomo. Ellos no son ninguna ong, son un ejército que mataron y secuestraron. Tienen que cumplirles a las víctimas, decir la verdad, someterse a la justicia, reparar y reconciliarse con la sociedad.
 
Usted tiene puesto el ojo en la corrupción ¿Por qué la importancia de este tema?
 
A los colombianos nos roban políticos corruptos, su círculo de contratistas y empresarios elegantísimos poderosos que evaden impuestos. Entre toda esa calaña nos roban $60 billones al año. No hay posibilidad de que este país genere una economía moderna, mejor empleo, mejor educación, con semejante nivel de corrupción. No hace falta sino estar sentado en el Congreso y ver el nivel de abuso de poder, de cinismo y de corrupción.
 
¿El gobierno Uribe y el gobierno Santos se tiran la pelota en temas de corrupción, son igualmente responsables?
 
Los dos son campeones. Este es un tema de cómo funciona el sistema. Es a punta de clientelas partidistas que se roban el Estado para poder hacer política comprada. Pero no es Santos, no es Uribe, no son las Farc, de esos tipos ya logramos salir y los otros se desmovilizaron. Entonces, cogemos ese toro por los cachos y domesticamos esa clase política o no hay manera de que esta sociedad se desarrolle.
 
¿Usted ha sido una contundente crítica de la reforma tributaria?
 
Vuelven y aprueban una reforma tributaria que le saca 7.5 billones de pesos del bolsillo a los colombianos en plena navidad. Mientras tanto, los ciudadanos más ricos van a aportar solo 0.4 billones vía dividendos que pueden evadir. Ese es el nivel de inequidad. He salido con lágrimas en los ojos, no puede ser que se aprovechen de que no los están viendo, de que es navidad y la pupitrean de forma vulgar. No basta con indignarse, tenemos que sacarlos.
 
¿Qué diferencia hay entre esta propuesta y la Ola Verde de Mockus, él tampoco tenía cuestionamientos éticos?
 
No hay una ola de emoción de un mes que haya hecho una transformación sustantiva. Queremos mucho haciendo muy poco. Se requiere más trabajo, más acción colectiva, estructura, haber apoyado a la gente buena que quiso entrar a los concejos, a las mujeres que querían se alcaldesas. No es una acción individual.
 
¿Esta Colombia listo para una mujer presidente?
 
Dos mujeres en las pasadas elecciones sacaron 4 millones de votos. El problema no es que una mujer pueda aspirar a la Presidencia. El problema es que matan a 21 mil mujeres violadas al año, a 19 mil niñas como Yuliana Samboni. Ese es el real problema de esta sociedad.
 
Pero lo que sí quedo claro con el plebiscito es que Colombia es la discusión de género ¿cree que eso puede afectar su aspiración?
 
Eso no es ninguna novedad. Yo agradezco la generosidad, el apoyo, el afecto, las ideas. La gente tiene prejuicios pero eso no lo va transformar la política, lo transforma la cultura, la educación, la convivencia, reconocernos como iguales, respetarnos. El prejuicio está fundado en la distancia y en la desconfianza. Pero francamente no creo que ese vaya a ser el gran tema de la campaña.