La dura carta de los hijos de expresidentes conservadores

Enrique Gómez Hurtado, Mariano Ospina Hernández e Ignacio Valencia López le piden al presidente del Partido, David Barguil, asumir una postura radical frente al gobierno Santos, al que califican como "inmoral, corrupto, clientelista e irrespetuoso de la Constitución".

Lamentando lo que consideran ha sido la falta de presencia significativa del Partido Conservador en los actuales momentos que vive Colombia, donde, según consideran, sus estructuras de Estado pueden desaparecer ante la concentración de poderes del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, los doctores Enrique Gómez Hurtado, Mariano Ospina Hernández e Ignacio Valencia López –hijos de los expresidentes Laureano Gómez, Mariano Ospina y Guillermo León Valencia--, le pidieron al actual presidente del Directorio Nacional de la colectividad, David Barguil, un cambio radical en la actitud asumida en la actual coyuntura política.

En una carta pública, los tres dirigentes conservadores califican al gobierno Santos como “un régimen inmoral, corrupto, clientelista e irrespetuoso de la Constitución y la ley”, que “parece estar dispuesto a entregar el futuro de los colombianos a un extraño aparato de mando que será dominado por las fuerzas comunistas que integran los grupos guerrilleros que están dentro y fuera de la mesa de negociación de La Habana, de la que saldrá una supuesta paz que no será cosa distinta a una rendición disfrazada”.

Según aseguran, la mayoría de los colombianos tienen un sentimiento conservador, así militen en otros movimientos políticos, pero el Partido “no ha sabido hacerse presente para orientarlos válidamente hacia una política de orden, serenidad e institucionalidad, como lo pregonan sus doctrinas”. Asimismo, en su andana de críticas al jefe de Estado, señalan que todo ellos, quienes eligieron dos veces a Álvaro Uribe en la Presidencia, “cayeron en una innoble trampa tendida por Juan Manuel Santos con frialdad espeluznante, quien no ha hecho otra cosa distinta a contradecir los enunciados de su campaña electoral, para llegar al poder por la puerta de los ladrones, y todo ello con la manifiesta o silenciosa aceptación de quienes aparecen dirigiendo el conservatismo”.

Y aunque Gómez Hurtado, Ospina Hernández y Valencia López dicen que el objetivo no es cuestionar al desempeño de Barguil, quien hace poco asumió la dirección del Partido, sí recalcan que la presencia conservadora es imperceptible, no defiende las ideas que justifican su existencia, ni presenta propuestas para una mejora en el funcionamiento del Estado. “No hace la crítica de un régimen que todo lo controla sin objetivo distinto a la expoliación y el usufructo de la riqueza nacional por parte de quienes han entrado en la turbia coalición encargada del saqueo. En cambio, allí aparecen hambrientos y humildes buena parte de quienes se dicen dirigentes de la colectividad”.