“El genocidio nunca ha parado”: Aída Avella, presidenta de la Unión Patriótica

​La líder de izquierda hizo un llamado urgente al Gobierno para que haga presencia en las zonas que fueron ocupadas por las Farc y pidió que quienes trabajen en el posacuerdo sean personas conocedoras de los territorios.

Aída Avella, líder de la UP. Gustavo Torrijos - El Espectador

El pasado miércoles, la Plenaria del Senado rindió homenaje a la bancada de la Unión Patriótica (UP), la primera apuesta política de las Farc durante el proceso de paz que sostuvo la guerrilla con el gobierno de Belisario Betancur.  

El movimiento fue víctima de una sangrienta persecución por parte de paramilitares y la institucionalidad. Hubo más de 3.000 y ocho de los diez miembros de la bancada en el Congreso (Leonardo Posada Pedraza, Pedro Nel Jiménez Obando, Pedro Luis Valencia Giraldo, Octavio Vargas Cuéllar, Bernardo Jaramillo Ossa, Henry Millán González, Manuel Cepeda Vargas y Octavio Sarmiento Bohórquez) fueron asesinados: Uno, Jairo Bedoya, desapareció y Hernán Motta Motta vive en el exilio.

Tres décadas después, para Aída Avella, presidenta de la UP, considera que falta mucho para superar la amenaza en contra de quienes tienen una ideología diferente a la que impera en el establecimiento y espera que la implementación del acuerdo de paz con las Farc sea la manera en que el Estado pueda hacer presencia en las zonas más olvidadas del territorio nacional.

“El genocidio nunca ha parado. Esta es una democracia absurda capaz de planear un genocidio en el que participaron agentes del Estado. Muchos de nuestros compañeros, especialmente Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado por la inteligencia militar: la tarea fue asesinarlo”, señaló la líder política. (Lea: La UP: un genocidio que no se olvida)

Sin embargo, considera que el momento histórico que vive el país con la dejación de armas de las Farc y la implementación de lo pactado en La Habana es la oportunidad para cambiar la historia desafortunada que ha acompañado a los colombianos durante décadas. “La gente no puede ser asesinada por su ideología política, independientemente de cuál sea. La vida de los seres humanos hay que respetarla”, expresó Avella.

Asimismo, criticó a los opositores del acuerdo y llamó la atención del Estado para que, con urgencia, recobre la autoridad en las zonas que fueron históricamente ocupadas por las Farc y a la que hoy estarían llegando otros actores armados.

“Quienes están en contra de la paz, francamente, están en contra del pueblo porque si uno se desplaza por cualquier zona, la gente reconoce que hay mayor tranquilidad. Sin embargo, hay angustia porque los grupos paramilitares se están rearmando en otras regiones del país, como el Urabá y Sucre, y hay una confabulación notoria de la Fuerza Pública”, comentó.

Para Avella, es claro que el Gobierno debe contar en el Ministerio del Posconflicto con personas que conozcan al país y las regiones en las que se va a llevar a cabo la implementación del acuerdo de paz. “Que sean conocedores de la idiosincrasia colombiana y sean de las regiones. No es posible que llegue gente de Bogotá a Arauca a hacer el trabajo. No tengo nada en contra de la gente de Bogotá, pero para trabajar en esos territorios se necesita conocer la región”, concluyó Avella.