“El humor es como un desinfectante para la sociedad”: De la Calle recuerda a Jaime Garzón

El precandidato presidencial publicó un video en su cuenta de Twitter en el que señala que el humor, la caricatura, incluso la burla, “lo que pretenden es mejorar, descubrir las heridas de la sociedad”.

Jaime Garzón fue asesinado en Bogotá el 13 de agosto de 1999.Archivo

En un breve video de un minuto, el precandidato presidencial Humberto de la Calle recordó al periodista y humorista Jaime Garzón, asesinado en Bogotá el 13 de agosto de 1999. (Lea: "En el crimen de Jaime Garzón se quiso garantizar la impunidad")

“Fue una pésima noticia para la sociedad colombiana y, en particular, para la libertad de expresión”, señala De la Calle en la pieza audiovisual, al tiempo que menciona lo que significa el humor y la caricatura para una sociedad como la colombiana. 

Vea el video de Humberto de la Calle.

“El humor es como una especie de desinfectante de la sociedad. El humor, la caricatura, incluso la burla, lo que pretenden es mejorar, descubrir las heridas de la sociedad y eso fue lo que se segó de manera violenta con la muerte de Jaime Garzón”, expreso De la Calle.

El mensaje del exjefe negociador del Gobierno en la mesa con las Farc y el aniversario de la muerte de Garzón llegan, además, en una reciente coyuntura en la que el expresidente Álvaro Uribe fue obligado por el Tribunal Superior de Bogotá a rectificar las acusaciones sin sustentos hechas en contra del columnista y humorista Daniel Samper Ospina. (Lea: "Considero su rectificación como un nuevo lindero": Daniel Samper Ospina)

En una publicación realizada el pasado 14 de julio en su cuenta de Twitter (que, de hecho, aún sigue publicada a pesar de la orden de rectificación hecha por la justicia), el hoy senador y líder del Centro Democrático llamó “violador de niños” a Samper, en respuesta a una columna publicada en Semana en la que el humorista menciona de manera jocosa el nombre de la hija de la senadora Paloma Valencia, llamada Amapola.

La acción fue considerada como un ataque a la libertad de expresión y motivó acciones legales por parte del columnista que terminaron en una orden de rectificación, una rectificación a medias hecha por Uribe y una impugnación, por parte del mismo, a la decisión judicial.