El molesto samperismo

Presidencia de la Cámara de Comercio de Bogotá y fallo de La Haya, motivos del divorcio.

El presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Ernesto Samper: hoy aliados, en el pasado rivales.  / Presidencia
El presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Ernesto Samper: hoy aliados, en el pasado rivales. / Presidencia

Esta semana el país revivió la disputa que protagonizaron en los años 90 los ahora expresidentes Ernesto Samper y Andrés Pastrana, y que estuvo enmarcada dentro del llamado proceso 8.000, uno de los más grandes escándalos jurídicos de nuestra historia. Éste se debió a la financiación con dineros del narcotráfico de la campaña que llevó al primero a la Casa de Nariño en 1994. Aportes que fueron denunciados por Pastrana luego de perder las elecciones, por las cuales resultó investigada buena parte de la clase política colombiana.

En su momento, la revancha llegó para Pastrana, cuando ganó la Presidencia en el 98, derrotando en unas apretadas elecciones al principal escudero de Samper, el entonces exministro de Gobierno Horacio Serpa. Lo que se dice es que el electorado le cobró ese respaldo incondicional a un mandatario que aunque resultó absuelto por la justicia, tenía una deslucida imagen al finalizar su mandato.

Dos décadas después, el enfrentamiento parece reavivarse con el anuncio de Serpa de ser candidato al Senado en la lista del Partido Liberal y la revelación de un video en el que William Rodríguez Abadía (hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, exjefe del Cartel de Cali) confiesa que pagaron la absolución de Samper en el Congreso, en las investigaciones por el 8.000. Pastrana la emprendió contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, contra Samper y contra la aspiración de Serpa, hablando de una “alianza inmoral” de las “tres SSS”.

Para Pastrana resulta evidente la influencia de Samper y sus supuestas cuotas burocráticas en el gobierno Santos o aliados claves del Estado. Pero, ¿qué tanto samperismo hay en el Ejecutivo o en otros organismos institucionales? Algunos podrían hablar de la canciller María Ángela Holguín, del mismo fiscal general, Eduardo Montealegre, o del presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo. Pero también es cierto que en esa denominada ‘representación’ son visibles quienes fueron los ministros y funcionarios de Pastrana, caso Angelino Garzón (vicepresidente), Francisco José Lloreda (asesor para la seguridad ciudadana), Mauricio Cárdenas (ministro de Hacienda), Juan Gabriel Uribe (ministro de Medio Ambiente) y Juan Camilo Restrepo (hasta hace poco ministro de Agricultura).

Hablando de cuotas políticas, se puede decir que Santos ha honrado su promesa de campaña: “En mi gobierno cada quien va a tener su colombina” y así lo sostienen dirigentes políticos que le comentaron a El Espectador que “Pastrana sabía de la cercanía de Santos con Samper, eso no es nuevo, y en un comienzo decidió respaldarlo. Si de representación se trata, el gabinete tiene una amplia participación de exfuncionarios de su gobierno. Incluso, hasta el expresidente César Gaviria, que ha mantenido bajo perfil, tiene una importante presencia hoy en el Ejecutivo”.

Entonces, ¿por qué la rabieta de Pastrana? Según conoció este diario, la manzana de la discordia fue el retiro de la conservadora amiga del exmandatario Consuelo Caldas de la presidencia de la Cámara de Comercio de Bogotá y el nombramiento, en febrero de este año de Mónica de Greiff, exministra de Justicia en el gobierno de Virgilio Barco y muy cercana a Samper. Ahí empezó el embrollo.

Y un hecho que le echó sal a esa herida fue la postura del gobierno Santos frente a la decisión del Tribunal Internacional de La Haya sobre la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua, en San Andrés. Ante las críticas de Pastrana por la forma como se manejó el pleito, la canciller María Ángela Holguín respondió que el exmandatario buscaba justificar su gestión en el proceso haciéndole daño al país y fue anunciada la posibilidad de publicar las actas de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.

Entonces, Pastrana renunció a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, cuestionó el proceso de paz que adelanta Santos con las Farc en La Habana y ahora dice estar “más cerca del expresidente Álvaro Uribe que del presidente Santos”. Sin embargo, aunque asegura que su molestia tiene que ver con la alianza Santos-Samper, su más enconado rival político, la pelea parece tener más relación con episodios recientes, como el manejo de la Cámara de Comercio de Bogotá y el lío en La Haya. Porque la realidad muestra que el respaldo de Samper a Santos es más por lo ideológico que por lo burocrático.

La aspiración que revivió el 8.000

Con bombos y platillos el exministro y exgobernador de Santander, Horacio Serpa, anunció su regreso a la política, en esta ocasión como candidato al Senado por el Partido Liberal. No contaba con la filtración de un testimonio de William Rodríguez (hijo de Miguel Rodríguez, exjefe del Cartel de Cali) quien dijo que el Congreso fue comprado para absolver al exmandatario Ernesto Samper en el proceso 8.000, el mismo que le costó a Serpa su aspiración a la presidencia en 1998 por ser considerado el escudero de Samper.

 

Este episodio hizo que el exmandatario Andrés Pastrana atacar la anunciada aspiración al calificarla de vergonzosa. Hoy Serpa mantiene su intención de ser elegido senador pero no tendrá una campaña fácil, se sabe que en poder de la Fiscalía hay cerca de 10 vídeos de Rodríguez que lo implican en la financiación a la campaña de Samper.