El nuevo memorial de agravios de Uribe

El expresidente sale en defensa de Óscar Iván Zuluaga y arremete contra el gobierno Santos y periodistas como Yamit Amat, María Isabel Rueda y Mauricio Vargas.

El expresidente Álvaro Uribe.Archivo

En un escrito divulgado este domingo en su cuenta de Twitter, el expresidente y hoy senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe, le pidió al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, que diga todo y con la mayor rapidez que pueda, refiriéndose a las investigaciones que se adelantan sobre el supuesto ingreso de dineros de la firma brasilera Odebrecht a las campañas presidenciales de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga en 2014.

Eso sí, el exmandatario se va una vez más lanza en ristre contra el primer mandatario y advierte que seguirá en el debate con la premisa de derrotar la corrupción, pero “sin caer en la trampa de candidaturas sumisas en unos temas y altisonantes en otros, pero siempre socias del actual gobierno y apaciguadoras del narcoterrorismo”, en lo que puede interpretarse como una indirecta al vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien, como se sabe, en próximas semanas se hará a un lado para lanzar su aspiración presidencial 2018.

“La viga propia, el oportunismo electoral, Santos y las cortinas”, es el título del escrito de Uribe. En él, asegura que ha asumido las responsabilidades que le corresponden en casos como el de Gabriel García, su exviceministro de Transporte hoy detenido por haber recibido sobornos de Odebrecht, pero a quien, según él,  nombró no por cuestiones clientelistas sino por ser ingeniero de la Universidad de los Andes con maestría en la Universidad Mason de los Estados Unidos, recomendado por la Cámara de Comercio de Cartagena.

Uribe reconoce igualmente que cometió un error al pedirle al Comité de Ética del Centro Democrático que investigue la denuncia contra la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga sin informarle a él previamente y hace un recuento de todas las medidas que adoptó en su mandato para combatir la corrupción. Y anuncia que está preparando un proyecto de ley para conocer el nombre de los gestores de recursos ante el Estado.

En su arremetida contra el gobierno Santos, señala que en los actuales momentos predomina en el país una “agitación de banderas morales en vísperas electorales”, pero “nada se dice por parte de quienes aprobaron el robo del plebiscito, la refrendación ilegítima del Congreso para desconocer el veredicto popular, la mermelada y que votaron por Santos, a quien le han aprobado sus cascadas de impuestos”.

Las críticas de Uribe abarcan también a la prensa. Sin dar nombres propios, insiste en su tesis de que el Canal Uno fue adjudicado a los amigos del Gobierno y en que existe un “chorro de contratos a periodistas, que incluyen amigos de los candidatos independientes. Y nada se dice sobre su rechazo a los asesinatos malos de los paramilitares y su aceptación a los asesinatos buenos de la guerrilla”.

A quienes sí nombra es a los columnistas María Isabel Rueda y Mauricio Vargas, cuestionando el que en sus recientes publicaciones pongan en el mismo nivel “los sobornos al gobierno Santos con la denuncia contra el doctor Zuluaga, contraria al contrato firmado con el publicista, que nada tiene que ver con sobornos”, en el caso de la primera. O el montaje del “hacker” contra Zuluaga “con las acusaciones, que la Fiscalía de entonces ocultó, por dineros del narcotráfico, pagados a asesores políticos de Santos”.

Por último, el expresidente sostiene que el gobierno Santos “quiere tapar los problemas con la llegada de guerrilleros a zonas de concentración, tema común en el país, ahora agravado por la impunidad total. Lo utilizan de cortina para eludir sobornos de Odebrecht, el contrato Ocaña-Gamarra, indebido y con violación a las disposiciones sobre conflictos de interés para provecho de accionistas del Puerto Andalucía; el contrato Navelena sobre el río Magdalena, el préstamo del Banco Agrario, etc. Y se inventa otra cortina, Colombia Repunta, con la difusión del beneficiario y benefactor Yamit Amat”.

Para terminar, vaticinando que, en el futuro, seguramente el Gobierno se descargará en los congresistas, “aquellos que usó con mermelada para las elecciones de 2014”. Y concluye: “Que el fiscal lo diga todo, con la rapidez que pueda”.