'La Fuerza Pública es uribista'

El senador antioqueño sostiene que quiere ser candidato presidencial por el Partido de la U, para lo cual se enfrentaría al presidente Santos, y que le propuso a Uribe que fuera su jefe de campaña.

Juan Carlos Vélez, senador del Partido de la U y precandidato presidencial por el Centro Democrático. / Gustavo Torrijos - El Espectador
Juan Carlos Vélez, senador del Partido de la U y precandidato presidencial por el Centro Democrático. / Gustavo Torrijos - El Espectador

El senador Juan Carlos Vélez Uribe se ha convertido en el principal alfil del uribismo en el Congreso. Se ha marginado de las posiciones de sus colegas del Partido de la U hasta el punto de inscribirse en el Centro Democrático, movimiento promovido por el expresidente Álvaro Uribe. Vélez es uno de los cuatro precandidatos presidenciales por esa colectividad y en entrevista con El Espectador sostiene que dará la pelea en la U para alcanzar la candidatura a la Presidencia. Critica las negociaciones de paz y asegura que si no se incluye a Uribe no será un proceso exitoso.

¿Se siente señalado cuando el presidente habla de sectores guerreristas?

Me parece que al presidente se le ha ido la mano cuando nos califica de guerreristas, enemigos de la paz y, lo más grave, ha tratado de ubicarnos en la extrema derecha. Nosotros somos críticos del proceso de paz, pero eso no quiere decir que no queramos la paz ni que estemos en desacuerdo con un proceso de paz. Eso sí, creemos que este proceso tiene temas que no se vienen manejando de la mejor manera.

¿A qué temas se refiere?

Primero, los mensajes que se han venido dando de que va a haber impunidad para quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad. Segundo, que puedan ser elegidos en cargos de elección popular quienes hayan cometido ese tipo de delitos. Y tercero, que estamos negociando sin cese de hostilidades.

Pero entonces, ¿usted qué va a negociar si no les va a ofrecer ningún beneficio?

Veníamos en un proceso de seguridad democrática que, si hubiera continuado, la historia con las Farc hoy sería otra, como lo es el Eln. La gente dice que los movimientos guerrilleros no se acaban a través del enfrentamiento militar, pero 39% de los levantamientos contra el Estado de los últimos años se han terminado porque han sido derrotados militarmente, como en Perú. Si no se hubiera desmontado la seguridad democrática, la guerrilla estaría debilitada y las condiciones de negociación serían otras. ¿Qué está ofreciendo la guerrilla? entregar armas y no cometer más actos delictivos, pero ¿qué están pidiendo a cambio? De todo: zonas de reserva campesina, prohibir la inversión privada en el campo, reducir el Ejército en un 40%, sacarlo de las áreas rurales. Una serie de cosas que preocupan porque estamos dando de todo y ellos ¿qué nos van a dar?

Mejor dicho, ¿usted no quiere negociación sino sometimiento a la justicia?

Sí, pero con justicia transicional. Es que la guerrilla tiene que hacer la paz.

¿Una de sus preocupaciones es que Timochenko o Iván Marquez lleguen al Congreso?

No entendemos que una persona que cometió un delito menor no pueda ser elegida para una corporación pública, pero quien ha cometido delitos de lesa humanidad pueda ir a representar a la sociedad. Y en cambio un parlamentario que se sentó con un paramilitar simplemente a organizar una propuesta política, no pueda ser elegido.

Pero, senador, existe sólida jurisprudencia sobre los delitos políticos y los comunes. El paramilitarismo quedó inscrito entre los delitos comunes, porque su accionar no estaba dirigido a enfrentar al Estado…

Hay una confusión muy grande porque los paramilitares, al momento de acogerse a la Ley de Justicia y Paz, tenían una connotación diferente a la de delincuentes comunes. Creo que en un momento a los paramilitares se les podrá dar la condición de delincuentes políticos. Porque si a las bacrim se les va a dar el tratamiento de victimarios, y si en la Ley de Víctimas los paramilitares se asimilan con la guerrilla, al reconocérseles como parte del conflicto, entonces en algún momento podrían, basados en el derecho a la igualdad, terminar siendo delincuentes políticos.

Pasemos al Marco Legal para la Paz, que el presidente Uribe ha criticado tanto. ¿Cuál es su preocupación concreta?

En el Marco Legal para la Paz quedó claro, por iniciativa nuestra, que no se pueden conceder beneficios a quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad. Y ese no es capricho nuestro, es que así lo establece el Tratado de Roma, del cual Colombia fue signataria. En ese bloque de constitucionalidad dice que quienes cometan delitos atroces o de lesa humanidad no pueden recibir beneficios jurídicos, pero ellos quieren cambiar eso en las leyes estatutarias y pretenden incluir una serie de conductas que se puedan considerar como delitos conexos a delitos políticos. Quieren incluir el narcotráfico, el secuestro y el homicidio como delitos conexos. Tan grave es la cosa que el mismo fiscal viene diciendo que los guerrilleros no han cometido delitos de lesa humanidad.

Exactamente dijo que los miembros del secretariado de las Farc no tienen condenas por lesa humanidad.

Los delitos de lesa humanidad están consagrados en el artículo séptimo del tratado de Roma. Un delito de lesa humanidad es un delito generalizado y sistemático, por ejemplo, un homicidio no es un delito de lesa humanidad, pero una masacre sí. Un genocidio es un delito de lesa humanidad.

Pero los militares también tendrán beneficios...

A los militares que han sido condenados por delitos de lesa humanidad les van a suspender las condenas y les van a entregar alternativas para igualarlos con los guerrilleros. No sé hasta dónde el país y la comunidad internacional van a tolerar que un militar condenado por un delito atroz pueda quedar en libertad. No sé cómo vamos a manejar eso. Si cometió un delito de esos no tiene por qué ser perdonado, porque no se tiene en cuenta a las víctimas. Porque para algunos la única forma de reparar es que paguen cárcel. Por eso hemos dicho que la mejor salida para militares, paramilitares y los guerrilleros es la Ley de Justicia y Paz. Esa ley ya fue aceptada por la Unión Europea.

¿Quiere decir que no hacen falta nuevas leyes para constitucionalizar los acuerdos entre Gobierno y Farc?

Sí, esa es mi propuesta.

¿Pero usted cree que las Farc van a aceptar eso?

Ese es otro problema, porque las Farc dijeron que no iban a negociar para ir a la cárcel.

Su planteamiento sólo nos llevaría a un callejón sin salida...

Ah, pero hay alternativas de ley: los colores penales, sitios de reclusión especializados. Ahí hay posibilidades que se pueden estudiar, pero si se van a reincorporar a la sociedad tienen que ir a la cárcel. Porque de lo contrario, 600 guerrilleros que están en Justicia y Paz, producto del proceso de paz, van a quedar afuera, y también los paramilitares y los militares condenados.

Según usted, todos van a quedar libres producto del proceso de paz...

Total. Entonces ocurre lo siguiente: una víctima va caminando por el centro de Bogotá y se encuentra caminando tranquilo a quien mató a sus papás. Eso no lo va arreglar la paz. Eso va a generar una paz a medias porque las víctimas son las últimas a las que se les está prestando atención.

¿Y cómo está viendo el tema de la refrendación de los acuerdos a los que se pueda llegar?

Todo termina con un mecanismo de refrendación. Mi tesis es que ellos no van a entregar todas las armas hasta que les entreguemos lo que piden: reformas constitucionales y legales que cumplen los acuerdos. ¿Cuáles son los dos mecanismos de refrendación que se han venido ventilando? Consulta popular y asamblea nacional constituyente. La guerrilla está cerrada en que debe ser constituyente y el Gobierno propone una consulta; seguro va a ser esta última y va a llevar dos preguntas: ¿Está de acuerdo con la paz? ¿Sí o no? Si dice sí, aprueba todas estas normas, y si no, las niega. Obviamente gana el sí. Sin embargo, un referendo no es así como así. Eso tiene que ir al Congreso, y luego hay una ley que pasa a control de constitucionalidad, y luego a la Registraduría, y hay un plazo. Mire el referendo de Uribe: pasaron como 15 meses desde el inicio del proceso hasta que se dio el referendo. Entonces, si en noviembre se firma la paz, tendremos el referendo en febrero de 2015. Eso va a complicar las cosas. Y Santos dirá: reelíjanme para sacar adelante el referendo. Pero ¿a quién le va a tocar el debate? De pronto a Uribe, y quizá pierda el referendo. A mí me decían que todo está negociado, que en marzo firman el acuerdo, y no han salido ni del primer punto. Ahora viene el debate de la participación política y ahí saldremos nosotros también. Si el presidente fuera inteligente habría llamado a Uribe para que hiciéramos la paz entre todos, pero la soberbia no lo deja. Es que bien o mal, el presidente tiene una alta popularidad.

¿La llegada de Uribe al Congreso podría empantanar el proceso?

Ayudaría a lograr el proceso de paz. Bueno, no es que ayudaría. Uribe es una persona a la que el país escucha. El proceso de paz no genera credibilidad entre la población. Entonces, ¿cómo va a sacar usted adelante un proceso de paz si la gente no está de acuerdo? Puede suceder que logre calar tanto el mensaje del presidente Uribe que vayamos a un referendo y se pierda. Mire que ya está empezando a calar. Creo que llegará un momento en que Uribe sea un jugador principal y le van a tener que dar espacio suficiente para lograr que el proceso se pueda arreglar bajo sus condiciones.

¿Está diciendo que el proceso de paz está en manos de Uribe?

No diría que en manos, pero sí que es importante que lo que está planteando sea tenido en cuenta por los negociadores. Eso facilitaría el proceso de paz, porque entonces los colombianos estaríamos en ese cuento. Pero hoy estamos divididos. Eso es un precedente de un proceso de paz fracasado. El Gobierno está apostando a firmar la paz y traérsela a los colombianos para que se vuelquen a su favor. Pero hoy el país está dividido, y lo vimos en la marcha del 9 de abril.

El Gobierno dice que fue una marcha exitosa y ustedes que fue un fracaso. ¿A quién le creemos?

Hay diferentes interpretaciones. Decimos que no fue exitosa porque no funcionó en el resto del país. En Bogotá marchó gente traída de otras regiones. Unos dicen que fue un millón de personas, yo digo que fue del mismo tamaño que vimos hace siete meses con el lanzamiento de la Marcha Patriótica.

También ha dicho que la Marcha Patriótica y la manifestación de la semana pasada están infiltradas por las Farc...

No lo digo yo, lo dice el ministro de Defensa. Además, las Farc llamaron a marchar y nadie invita a una marcha a la que no va a ir.

¿Está diciendo que quien marchó es de las Farc?

No, respeto a quienes fueron con la intención de apoyar la paz. Pero lo que no me parece es que si el ministro de Defensa dijo que la Marcha Patriótica está infiltrada por las Farc se salga a marchar con ellos.

¿No será que el ministro lo dice para sofocar los ánimos en la Fuerza Pública, que dicen que están caldeados?

Están muy caldeados. A la Fuerza Pública le queda muy difícil entender que estén negociando con las Farc. Por ejemplo, el ministro dijo que Pablo Catatumbo iba para la justicia divina, y montaron ese operativo para sacarlo del país. También sienten que desde que se inició el proceso de paz ha habido presión del Gobierno para bajar la intensidad de los operativos contra las Farc. No entienden el desmonte de la seguridad democrática: lo de las recompensas, lo de las familias guardabosques, los soldados campesinos. El Ejército siente que se han dado golpes producto de la inteligencia militar, pero ya no de los golpes continuos. Además, los guerrilleros no se quieren reinsertar, están esperando los resultados de la negociación. Entonces, la Fuerza Pública está desmotivada.
Ese pensamiento es el que llevó a la estigmatización de la izquierda y a promover el genocidio de la Unión Patriótica, ¿no le parece irresponsable decir eso?
No, si el ministro de Defensa dice que la Marcha Patriótica está financiada por las Farc, pues para nosotros es un movimiento ilegal, que no debe existir.

¿Y usted tiene pruebas?

No pero, las debe tener el ministro de Defensa, que tendrá que demostrarlo. Y si eso es cierto, la Marcha Patriótica no debe existir.

Pero mientras no se demuestre, no se puede andar acusando a la gente así...

Nosotros tenemos una formación demócrata. En mi caso, nadie puede decir que soy de la extrema derecha ni que tengo vínculos con los paramilitares. A mí los extremos no me gustan. Soy tolerante de la izquierda, de la centro-izquierda, de la derecha y la centro-derecha, pero no de los extremos.

Usted dice que no es de extrema derecha, pero Santos se refiere ustedes cuando habla de extrema derecha...

Es una forma de utilizar argumentos mezquinos para contrarrestar las críticas. Eso no está bien. Nunca me han oído decir que Piedad Córdoba es de las Farc; yo la respeto. Si yo estuviera con armas, pónganme en la extrema, pero yo estoy dando el debate con la palabra y la democracia. Hacer eso en este país es ponerle a uno una lápida, y eso es una irresponsabilidad del presidente, más cuando él nos conoce y lo conocemos; hasta lo ayudamos a elegir.

Volviendo al tema de la Fuerza Pública, ¿cree que los ánimos están caldeados por la filtración de las coordenadas?

Sobre las coordenadas no sé por qué las filtró el presidente Uribe. Pregúntenle a él qué buscaba con eso.

¿Usted cree que la Fuerza Pública es afecta al presidente Uribe?

Muchísimo. El presidente Uribe tiene una acogida impresionante en la base de la Fuerza Pública porque lo sienten cercano. Él se encargó de recuperar la imagen de la Fuerza Pública. Al presidente lo sienten como propio.

¿Estarían divididos en torno al proceso de paz?

El presidente Santos cometió un error el día de la marcha. Me cuentan que cuando el ministro saludó a la tropa le contestaron con desdén y tuvieron que decirle al presidente que ni siquiera hiciera el saludo porque no le iban a contestar. Colombia tiene una tradición de una Fuerza Pública no deliberante, y cuando el presidente trata de meterlos en eventos como ese no es bien recibido. Hay un malestar muy grande, una desmoralización. ¿Uno cómo le explica a la mamá de un soldado que mataron hace una semana que están negociando la paz con los asesinos de su hijo? Pablo Catatumbo mandó matar a cinco soldados en el Cauca y ahora está sentado negociando.

Usted habla todo el tiempo de nosotros. ¿Quiénes son?

El uribismo. El 60% de los colombianos, que nos identificamos con las tesis del expresidente. Y en términos políticos, somos cuatro o cinco senadores, cientos de diputados, miles de concejales y millones de colombianos.

Pasemos al tema puramente político. ¿Usted es del Partido de la U?

Sí.

¿Y ese partido tiene futuro?

La U la fundaron Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga. Santos trajo liberales y Óscar Iván a la gente del Nuevo Partido. De esa fusión se creó el Partido de la U para defender las tesis del presidente Uribe: los tres huevitos, que se convirtieron en cinco. En 2006 hicimos la campaña hablando de Uribe; luego, en las regionales fue igual; después avalamos al presidente Santos. La U siempre ha estado vinculada al presidente Uribe, que hoy es miembro activo del partido. Pero el Gobierno empezó a tener diferencias con el presidente Uribe en temas programáticos e ideológicos; no es un tema personal ni burocrático. Es de fondo: reconocimiento del conflicto armado interno, Marco Legal para la Paz y el proceso de paz. El distanciamiento se produce, pero la gente como yo seguimos defendiendo las tesis de Uribe, porque para eso me eligieron. En cambio, el presidente Santos empezó a volverse liberal y a fortalecer el liberalismo. Se hizo elegir con las tesis de Uribe y gobierna con las tesis de los perdedores: el Partido Liberal perdió las elecciones. Eso ha generado un rompimiento en la U. Y los parlamentarios se han ido con el presidente Santos por aquello de la mermelada. Es muy difícil no tener el respaldo del Gobierno. Yo no tengo puestos, contratos, y me queda muy difícil ir a donde los ministros a pedirles un favor. No me van a ayudar.

¿Y qué es lo que está pasando en esa pelea interna entre Benedetti y la dirección del partido, e incluso con Roy Barreras?

Benedetti anda como alborotadito haciendo cosas indebidas e irrespetuosas contra el doctor Iragorri, simplemente para que lo echen del partido, porque si hay expulsión hay transfuguismo y él se quiere ir al liberalismo. Pero el enfrentamiento real en el partido es el de la base contra la dirigencia. El Partido la U no apoya el proceso de paz de La Habana. Así fue negada la proposición en la asamblea nacional. De ahí la ofuscación del presidente Santos ese día. En la asamblea quedó claro que el partido es uribista y que ese apoyo al proceso de paz que le han dado desde la dirigencia no se podía dar, y debe haber una investigación disciplinaria interna a los parlamentarios que apoyen el proceso de paz.

¿Pero usted es el único uribista?

Siento que hay algunos parlamentarios que quieren volver a la casa paterna: el uribismo. Hay algunos que somos 100% uribistas y otros que quieren volver.
Bueno, y si desaparece la U, ¿para la contienda electoral quedan el Partido Liberal, el Partido Conservador y el Puro Centro Democrático?
Es Centro Democrático.

No sabía que le habían quitado el Puro.

Sí.

Bueno, pero continuemos...

El partido puede disolverse y eso nos dejaría en libertad para irnos a diferentes partes. El Centro Democrático sería un movimiento significativo de ciudadanos. Sin embargo, yo estoy dando la pelea para no perder el espacio de la U. Soy precandidato del Centro Democrático y estoy haciendo el ejercicio como Francisco Santos, Carlos Holmes Trujillo y Óscar Iván Zuluaga, pero soy del Partido de la U, y en realidad quiero hacer el ejercicio en el Partido de la U. Voy a hacer el ejercicio y, si gano, que muchos dicen que es imposible, voy a la campaña presidencial. Quiero que ser precandidato presidencial por el Partido la U; el otro candidato sería Santos. Y dirán: usted no tiene chance de ganarle al presidente, pero yo le he pedido al presidente Uribe que sea mi jefe de campaña. Y la base de la U es uribista. Así que ya veremos.

¿O sea que usted quiere ser presidente de la República en las próximas elecciones?

Sí, y si no puedo, buscaré el Senado.

¿Cuándo decide el presidente Uribe si se lanza al Senado?

Creo que en agosto, porque la ley dice que para recoger las firmas hay que tener inscrita la lista.

¿Y por qué no expulsan a Santos para que se pueda ir al Partido Liberal?

Porque la cúpula, que es santista, no deja, pero la base es uribista. Ahí va a haber un buen enfrentamiento.