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Política 11 Feb 2013 - 10:00 pm

"Hay que controlar más a las carboneras"

Juan Gabriel Uribe, ministro de Ambiente anuncia que en marzo presentarán un proyecto para reformar las CAR y asegura que buscarán compaginar la minería con el medio ambiente.

Por: Camila Zuluaga, Especial para El Espectador
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El ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe. / Archivo

Después de que se conocieran imágenes en las que se mostraba a la empresa carbonífera Drummond derramar 500 toneladas de carbón en el mar de Santa Marta, revivieron viejas preocupaciones frente al manejo ambiental por parte de las mineras en el país. Igualmente, han surgido muchas críticas a las autoridades ambientales por falta de control y vigilancia. El Espectador habló con la cabeza principal de estas entidades, el ministro del Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, sobre este y otros temas de su cartera.

¿Por qué si Drummond tenía que empezar a hacer cargue directo desde 2010, le dieron plazo hasta 2014?

Es una circunstancia del Ministerio de Minas, un acuerdo con esa cartera.

¿Y el Ministerio del Medio Ambiente qué? ¿Se lo pasa todo el mundo por la faja?

Desde que se creó el ministerio, ya hace un año, el país y las mineras y cualquier compañía que tenga licenciamiento ambiental tienen que saber que estamos elevando los estándares ambientales a los internacionales. Si hay que hacer unas transformaciones, se harán, porque ahí había unas falencias evidentes.

¿A usted le pareció un error ampliar ese plazo?

Hay que ser rígidos en esas circunstancias, pero no podría referirme a ese caso en particular.

Parecería que nadie controla a las carboneras. ¿Cómo hacen para vigilarlas si ninguna autoridad ambiental está presente en donde trabajan?

La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) hace el seguimiento y visita permanentemente a quienes se les han dado licencias. Tanto así que recientemente ha suspendido entre seis y ocho licencias, por contaminación.

¿Con ese control es suficiente?

Hay que controlar más. Con lo que le dije no quiero decir que estemos satisfechos, ni más faltaba.

Un gran problema es que muchos se confunden por la cantidad de autoridades ambientales. Al final todos se echan la pelota y nadie se responsabiliza...

Parte de la reforma de las corporaciones autónomas regionales consiste en tener una mayor conexión entre ellas y el ministerio. Tiene que haber una mayor centralización, sin desconocer, desde luego, que debe existir autonomía en las regiones.

Cuando usted llegó al ministerio acababa de salir Frank Pearl, quien realmente estuvo pendiente del proceso de paz y no del ministerio. ¿Estaba muy despelotado?

Hubo una importante labor de sostenimiento. Ahora estamos intentando articular la nueva política institucional, que consiste en tener una ANLA que no sea una oficina pequeña sino una entidad administrativa especial con autonomía, que haga un seguimiento claro de las licencias una por una.

Estando el ministro frente a los acuerdos de paz, ¿fue un año que perdió este gobierno para trabajar por el medio ambiente desde el ministerio?

En la época de Frank Pearl se produjeron resoluciones importantes, como el Manual de Compensaciones, que es un elemento novedoso en el mundo. Además, la paz es fundamental para el medio ambiente: éste ha sido el más perjudicado con la guerra, después de las víctimas.

¿Cuánta gente trabaja actualmente en el ministerio?

Doscientas ochenta personas. Es una cartera que necesita más fortaleza. Su facultad misional es superior a las posibilidades que tiene. Hay gente técnica muy buena, pero frente a los retos del país se requiere un ministerio de mucha mayor envergadura, más fuerte y empoderado técnicamente de los temas.

¿Todos los funcionarios están radicados en Bogotá?

La mayoría sí.

¿Por qué, si los grandes problemas ambientales no están en la capital?

Las CAR son las que tienen la jurisdicción regional dentro del sistema nacional ambiental. Sin embargo, estamos en trance de revisarlo y en marzo vamos a presentar, en la medida en que prosperen las consultas, un proyecto para reformarlas.

¿Esa es la única razón y problema?

Claro que no. También que un buen técnico del Ministerio de Ambiente que está pagado al estilo de lo que paga el Estado es ínfimo frente a lo que le pagan las mineras, que son empresas que tienen unos sueldos gigantescos frente al controlador o al rector de la política, que es el ministerio.

Se ha hablado mucho de reformar las CAR y todo se quedó en anuncios. ¿Por qué no se ha hecho nada?

Porque estamos en consultas previas con las autoridades indígenas y afrodescendientes. La Corte Constitucional, con la que tenemos una cita esta semana, acaba de ampliar la representación en el tema de afrodescendientes y negritudes, de manera que hay que consultar más allá de lo que estábamos haciendo.

¿Son un problema las CAR para el cuidado del medio ambiente en el país?

Hay que hacer reformas importantes, tiene que haber mucha coordinación entre el ministerio y todas las corporaciones, no sólo las CAR; no se puede meter todo en un mismo saco.

Desde afuera pareciera que no importara el ministerio. Primero, Beatriz Uribe, que nada sabía del tema; Frank Pearl, igual. ¿Qué sabía usted para ser nombrado?

Yo tenía una concentración básica de la importancia del medio ambiente en Colombia, pero no venía de los sectores académicos ni ambientalistas del país. Eso sí, con una sensibilidad hacia el medio ambiente.

Usted no se nombra pero, ¿por qué asignarlo en esa cartera a usted, que no es experto en medio ambiente?

En el ministerio hay un nivel técnico y de experticia suficiente e importante que tiene identificados los problemas del país y tiene unos enfoques claros. Lo que falta es ponerlos en marcha. Todo andamiaje requiere aplicación, y los ministros están para eso.

¿Cómo lograr que la locomotora minera compagine con el medio ambiente en el país? Hasta ahora poco se ha logrado...

Un país con la pobreza del nuestro tiene que explotar sus recursos para salir en lo posible de ella y darle mayor calidad de vida a su gente. Es el licenciamiento ambiental el que permite compaginar la locomotora minera con la protección del medio ambiente.

¿Qué tanto deja la minería para erradicar la pobreza?

No puedo ser defensor de la minería, ni más faltaba, no es mi papel. Entiendo que el país requiere recursos en impuestos y en regalías, y por eso tenemos como nunca un presupuesto de $185 billones. Que no se utilicen bien es un problema que corresponde a otras autoridades. Tengo que ver por que determinadas áreas no se vean afectadas.

¿Qué es lo que más le preocupa en términos del medio ambiente en el país?

Lo más delicado es el cambio climático, es el más grande reto que tenemos. Por nuestra ubicación geográfica, la incidencia del cambio climático está al mismo nivel de India y Pakistán.

¿Y qué hace el ministerio?

Hay unos temas claros de adaptación y de mitigación en algunos sitios. Internacionalmente, Colombia sigue insistiendo en la necesidad de que otros países, especialmente EE.UU. y China, morigeren los gases de efecto invernadero que generan el cambio climático y el cambio de temperatura en el mundo, el cual incide en Colombia. Sin exagerar, en el corto plazo tendremos un problema de descongelación de glaciares, por ejemplo.

El futuro del páramo de Santurbán

 

Luego de que en enero el páramo de Santurbán fuera declarado parque natural, gracias a un concepto del Instituto Humboldt, la minera Eco Oro Minerals Corp. debió suspender actividades en la zona por una posible afectación a las aguas que circundan el páramo y que abastecen a buena parte de los municipios aledaños.

Frente a este punto, el ministro de Ambiente, Juan Gabriel Uribe, asegura que es un logro que el área hubiera sido protegida por ley. “Sin embargo —dice—, este es el principio de varias etapas. Ahora viene la delimitación de páramo, por dónde va a pasar y cuál será el criterio para protegerlo; no solamente en Santurbán sino para los 32 complejos de páramos que tiene el país”. Esa fue una de las principales quejas de los habitantes y defensores del páramo, que vieron amenazados los recursos naturales por carecer de un mapa que explicitara los límites del parque, que tiene un área protegida de 11.700 hectáreas.

‘Falta mucha pedagogía’

 

Qué se está haciendo para integrar a la comunidad con el medio ambiente?

Falta muchísimo en pedagogía, lo reconozco y tratamos de buscar a los mejores en eso. Falta tanta educación y sensibilidad en la gente, que la mayor cantidad de incendios forestales fueron producidos por humanos.

Percibo en sus respuestas que hay muchos planes, pero que poco se hace actualmente.

No es verdad. Lo primero que se hizo fue revivir nuevamente el Ministerio, con nuevas direcciones y se creó la ANLA.

 ¿Le interesaría seguir en el Ministerio en una eventual reelección del presidente Santos?

Esa es una hipótesis, no me atrevo a meterme en esas.

 

 

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