Entrevista con Luis Alfredo Ramos

Luis Alfredo Ramos, entre la justicia y la política

Aunque dice que no es precandidato y que está a la espera de su absolución, habla de Fajardo, Vargas Lleras, Ordóñez, Zuluaga, Uribe y, por supuesto, de Santos.

“La gente que me apoyó fue un soporte para poder sobrevivir. Trajeron alegría a mi corazón”: Luis Alfredo Ramos. / Cristian Garavito - El Espectador

El 23 de noviembre del año pasado, la Corte Suprema de Justicia le otorgó a Luis Alfredo Ramos la libertad provisional. En agosto de 2013, siendo precandidato presidencial del Centro Democrático, el exgobernador de Antioquia fue cobijado con una medida de aseguramiento por presuntos nexos con grupos paramilitares. En marzo pasado se dieron los alegatos finales y hoy se está a la espera del fallo definitivo. Una decisión que, sin duda, podría tener hondos efectos políticos, pues su nombre siempre ha estado en la lista de posibles candidatos a la primera magistratura del Estado en 2018.

Ramos prefiere ser cauto y en este diálogo con El Espectador dice que primero quiere resolver su situación jurídica, para después sí pensar en esas opciones. Se le ve sereno, pausado, agradecido con el afecto de la gente y prudente en sus respuestas, aunque de vez en cuando su sangre de político puro lo traiciona. Asegura que quiere aprovechar cada segundo de la vida al lado de su familia, a la que de todas maneras le roba uno que otro momento para irse a visitar universidades en el país a contar su historia, para que los falsos testigos, dice, no les hagan a otros el daño que a él le hicieron.

Han pasado ya algunos meses desde que la justicia le otorgó la libertad provisional, ¿cómo ha transcurrido ese tiempo hasta hoy?

Estoy dedicado a reintegrarme a mis actividades, a mi familia. Los primeros meses fueron de descanso, haciendo algunos paseos y compartiendo la mayor parte del tiempo con María Eugenia, con mis hijos, con mis nietos, saliendo a varias regiones del país, yendo a San Andrés, a Providencia, al Eje Cafetero y a lo que más yo disfruto, que son los fines de semana en Rionegro.

¿Cómo se ha comportado la gente con usted?

Con una solidaridad enorme. La frase que yo recibo de la gente, inclusive de la que no conozco, es: “Qué alegría de verlo en la calle”. Y, obviamente, dedicado con mis abogados a terminar el proceso y, luego, a esperar el fallo.

¿Qué le dicen en los encuentros políticos que ha sostenido?

Yo he sido absolutamente respetuoso y no he hecho reuniones políticas. No he ido a ningún directorio. No obstante que soy del Centro Democrático, porque iba a ser candidato en 2014, ni siquiera conozco la sede del partido.

Pero usted sí tuvo reuniones con el senador Hernán Andrade, director del Partido Conservador…

He tenido reuniones con distintos dirigentes, de manera individual. No he tenido reuniones con directorios. No he asistido a sedes políticas y en eso he sido estricto. Con el senador Hernán Andrade he conversado en distintas ocasiones, básicamente porque él ha sido muy solidario con todo mi tema, pero no ha habido ningún acuerdo de orden político.

¿Por qué se percibe en el entorno político que usted se ha vuelto uno de los personaje más apetecidos para algunos partidos?

He sido en eso muy claro: antes de que haya una decisión de la Corte Suprema —la definitiva y que espero sea favorable—, no tomaré ninguna decisión ni he adelantado nada en particular. Lo que estoy haciendo es aprovechar el tiempo e ir a universidades, especialmente a presentar mi tema sobre lo que son los falsos testigos, sobre el daño que le hacen a la justicia y la necesidad de que se haga una reforma para que no tengan capacidad de incidir en llevar gente a la cárcel. Que no pase lo que ocurrió conmigo que, sin ninguna prueba técnica, llegaron con falsos testigos y hoy unos están siendo condenados y otros están en juicio o imputados.

¿Cree que el eje central de su proceso es la aparición de falsos testigos?

Es lo fundamental y hay un hilo conductor sobre esos falsos testigos, porque hay una persona de la política que está comprometida con esas personas y con los testimonios que aparecen en mi proceso, de modo que esos falsos testigos tienen un hilo conductor, no aparecieron por cuenta propia.

¿Se refiere a Iván Cepeda, que fue mencionado por uno de los testigos en su contra que se retractó?

Yo no he dado nombres propios, porque he esperado primero a que termine mi proceso y, una vez terminado, con mis abogados haremos el correspondiente estudio. Esperemos que con los testimonios que hay en la Corte puedan salir también otras decisiones sobre las personas que pueden estar comprometidas.

¿Qué le pide a la Corte Suprema de Justicia?

Lo que le pedí el día que me tocó intervenir en el alegato de conclusiones: que se dé mi absolución. No puedo pedirle nada distinto.

¿Confía en la justicia colombiana?

Confío en la justicia. Sé que tiene muchas dificultades, distintos problemas, pero confío en la justicia y, particularmente, en la Corte Suprema de Justicia y su Sala Penal.

Sobre su caso específico y ante el escenario político que se avizora, su hijo, el senador Alfredo Ramos, dice que teme que se dilate la decisión de la Corte Suprema y se emprenda una persecución política si se comienza a hablar de usted como candidato desde ya…

No, yo lo que espero es mi fallo para poder seguir mi vida normalmente y para poder actuar en el futuro normalmente. De modo que antes de eso no voy a tomar ninguna decisión. Yo no soy ni candidato, ni siquiera precandidato, y los partidos me han respetado que yo hoy no esté en esa situación. Sobre el temor de mi hijo, espero que eso no suceda.

Hay una anécdota muy particular sobre el momento en el que le anunciaron que quedaba en libertad. Usted tomó un vuelo de inmediato para Medellín, ¿qué sucede allí?

Fue muy emocionante, porque el avión en pleno me aplaudió tan pronto entré. Me reconocieron de inmediato. Y no sólo en el avión, sino desde el momento en que llegué al aeropuerto. Hubo personas que no me conocían y me abrazaban. Hoy la gente me saluda y me dice: “Qué alegría verlo”. Me piden que vuelva a la política, pero yo les digo que más adelante, que esperemos. Dios me ha dado la fortaleza para resistir esos años y para salir sin odios ni resentimientos contra nadie. Los falsos testigos son personas utilizadas, manipuladas. Que Dios les ayude a ellos, porque se equivocaron.

Uno de sus grandes amigos es Álvaro Uribe, ¿cuándo fue la última vez que habló con él?

Con el expresidente Álvaro Uribe hablo con frecuencia. La última vez fue hace un par de semanas.

¿Qué le dijo?

Le dije lo que estaba haciendo, le conté que no estaba visitando directorios políticos ni haciendo contactos políticos, sino que estaba en las universidades, contándoles mi caso. Me dijo que le parecía supremamente bien que yo estuviera en ese tema, en la parte académica.

¿Cómo están sus relaciones con el Partido Conservador?

Como dije, no he tenido directamente relación con directorio alguno. Individualmente he conversado con algunos dirigentes de esa colectividad, pero también he saludado a dirigentes de otros partidos, como el Liberal, pero son saludos de amistad más que de cualquier otra cosa.

Al margen de su futuro político, ¿cómo analiza la polarización que hoy vive Colombia?

No quiero adentrarme en los temas propiamente de la política. Cuando termine todo este proceso podré pronunciarme sobre lo que me preguntan. Por el momento me voy a abstener de presentar una postura para que no vayan a decir que yo estoy en posición de precandidato. De momento estoy muy dedicado a la academia.

Desde esa mirada académica, entonces, ¿qué lectura le da a la situación en general del país?

Veo dificultades en el orden económico y unos indicadores en rojo. El Gobierno tiene muchos problemas para cumplir sus compromisos y creo que tiene que dirigir un gran esfuerzo para solucionar esos temas. Es un momento muy difícil y quizás el más complejo de lo que ha vivido cualquier gobierno en las últimas décadas.

¿Qué opina de la reforma tributaria?

Es una reforma que ha tenido influencia, inclusive, en lo que está pasando en este momento con la rebaja en el consumo de determinados bienes. El comercio se ha resentido mucho, especialmente en los primeros cuatro meses del año. Preocupa, además, la disminución del consumo de cerveza en 7,5 %. Hay un decrecimiento industrial en general y ese es el desafío que tiene el Gobierno.

¿Qué perspectiva le está viendo al Acuerdo de Paz con las Farc y al que se está iniciando con el Eln?

Tengo mi propio criterio sobre esa situación, pero no quisiera fijarlo en este momento en una breve explicación. Creo que eso merece un análisis de fondo, pero más adelante.

¿Pero está más del lado de las críticas o le parece que este acuerdo tiene beneficios para que el país avance?

Creo que hay cosas que se rescatan, pero hay muchas cosas que hay que modificar.

Hay un asunto que se ha conocido y es que su hijo no regresa al Congreso el año entrante…

No va como senador, porque es una decisión tomada por él. Pero no se debe a que se vaya a cambiar de partido. Tiene otras aspiraciones. Lo que no se puede decir es que él se sale del Centro Democrático porque tiene algunas diferencias y que va a estar por otro partido.

¿Cree en las encuestas?

Son un indicador muy importante, aunque se han equivocado recientemente y mucho. Porque, por ejemplo, frente a lo que pasó con el plebiscito, las cinco grandes encuestadoras tuvieron un desacierto tremendo.

¿Cómo analiza el hecho de que usted esté marcando bien en las que se han hecho recientemente?

Hay que mirar las encuestas con ojo avizor. Son un indicador, pero uno tiene que medir esos indicadores y lo más importante es la baja desfavorabilidad, que es lo que más destaco. Aunque eso se registraba hace cuatro años, ahora tiene mayor trascendencia, después de lo que me ocurrió.

¿Qué le dice a usted alguien como Sergio Fajardo, con el que tiene en común el haber sido gobernadores de Antioquia?

Tengo diferencias de fondo con él. Además, porque él sacó en su momento un libro blanco que fue infame y mentiroso.

¿Lo ve como rival en el eventual caso de una aspiración suya?

Él está en la política y tendrá sus propios desafíos.

¿Y Germán Vargas Lleras?

Lo conozco desde tiempo atrás, desde el Congreso, y también es una persona que se ha impuesto sus propios desafíos.

¿Y el exprocurador Alejandro Ordóñez?

Como todos los que están aspirando, son personas representativas del país y la opinión pública. La democracia irá mostrando qué va a pasar en el escenario electoral.

¿Se ha reunido con Iván Duque?

Hace días no me reúno con él, pero espero hacerlo muy pronto, cuando salga de esto.

Óscar Iván Zuluaga está atravesando por una circunstancia judicial muy particular y compleja, ¿qué piensa de su caso?

Espero que pueda salir de esa situación tan engorrosa que tiene, porque a una persona como él, que pudo llegar a ser presidente de la República, lo único que uno puede desearle es que salga pronto de eso.

En circunstancias como las que vivió, normalmente la gente se debilita, pero a usted se le ve fortalecido y optimista, ¿por qué?

Porque he recibido una solidaridad tan grande que me da todos los días una fortaleza enorme. Ya la gente se ha manifestado conmigo y no me falta sino el fallo para quedar resarcido. Luego me podré reintegrar con mi familia y mis amigos. No voy a demandar al Estado, no tengo ningún interés económico de quitarle un solo peso. Cuando salga el fallo, quedaré en paz.

¿Durante estos años qué lugar ha ocupado Dios en su vida?

Soy un hombre creyente, hago lo que puedo y lo demás lo pongo en manos de Dios.

¿Más creyente que Ordóñez?

No comparemos mejor, pero soy un hombre creyente y de fe, aunque no soy fanático en lo religioso. En mi vida nunca le he metido religión a la política. Jamás he mezclado esas dos cosas.

¿Es de los que creen que con la elección de Donald Trump en Estados Unidos cambiará la mirada hacia Colombia?

Esperemos que el presidente Trump mire con muy buenos ojos a Colombia. Es muy preocupante el crecimiento de los cultivos ilícitos y ese va a ser uno de los temas principales en las relaciones. Yo no sé cómo se van a atacar los cultivos ilícitos si no hay aspersión. En Colombia habrá violencia mientras haya cultivos ilícitos, esa es una conclusión sencilla de hacer.

¿Ve con preocupación el remate de gobierno del presidente Juan Manuel Santos?

Los remates de los gobiernos siempre son difíciles. No hay gobierno que termine en alza y menos en Colombia, salvo el del expresidente Uribe, que sí salió con un alto apoyo popular. Pero aquí, en este momento, hay muchas dificultades.

¿Cuál es su mensaje para la sociedad colombiana?

En este momento, es un mensaje de solidaridad y agradecimiento por todo lo que recibí. La gente que me apoyó fue un soporte para poder sobrevivir. Trajeron alegría a mi corazón.

¿Y para sus electores?

Que espero que salga este fallo para decirles que le he cumplido al país, que he tratado de hacer las cosas bien y que espero que se abran horizontes muy buenos para Colombia.

Venezuela, institucionalidad y adopción igualitaria

¿Cómo ve las actuales relaciones internacionales?

Muy complejas, especialmente lo que le está sucediendo a Venezuela, donde la democracia está prácticamente terminada. Un gobierno con tantos excesos, que acumuló todo el poder. Allá no hay separación de poderes, no hay democracia. Espero que se recupere ese valor para Venezuela y para su gente.

¿Qué piensa hoy de la política después de lo que le ha pasado?

Cada país tiene lo que da la tierra. Esperemos que todo pueda mejorar y que las instituciones funcionen. Me preocupa mucho cuando el Congreso tiene una desfavorabilidad del 80 %, la justicia más del 80 % y el Ejecutivo cerca del 85 %. Cuando las instituciones pasan por esos momentos, debe darse un replanteamiento. Hay que poner a funcionar las instituciones.

¿Y qué opina del referendo que promovió la senadora Viviane Morales para prohibir la adopción igualitaria?

No quiero meterme en los temas políticos, pero en ese tema de los gais soy una persona absolutamente respetuosa de las preferencias sexuales y eso no tiene por qué entrar en ningún debate de ningún orden. Cada persona hace de su vida lo que quiere y se une como quiera en sus preferencias.

 

El caso de Ramos en la Corte Suprema

En marzo pasado finalizó el proceso en contra de Luis Alfredo Ramos por parapolítica. Las acusaciones en su contra hablan de que se había reunido con paramilitares buscando apoyo político, lo cual siempre ha sido negado por el exgobernador de Antioquia, quien ha dicho que la única cita sostenida con el exjefe paramilitar Ernesto Báez se hizo con la anuencia del gobierno de Álvaro Uribe, dentro del proceso de desmovilización de las autodefensas.

Su defensa ha señalado además que las acusaciones se basan en declaraciones falsas y contradictorias por parte de desmovilizados y excomandantes paramilitares. De hecho, algunos de ellos reconocieron haber faltado a la verdad y por eso fueron condenados por las autoridades judiciales por delitos relacionados con falso testimonio y fraude procesal. Entre esos falsos testigos está Carlos Enrique Areiza, hoy tras las rejas, quien en una declaración desde la cárcel de Itagüí en 2014 se retractó de las versiones dadas contra Ramos.

 

Ramos en pocas palabras

"Ustedes no saben lo que yo siento cuando un domingo temprano llegan los niños a la cama a compartir un rato. Eso no lo cambio por nada”.

"Mi esposa es una mujer muy valiente. Vino más de 150 veces a visitarme, venía los viernes y se iba los domingos y yo quedaba destrozado”.

"Espero que salga el fallo a favor para decir que le he cumplido al país, que he tratado de hacer las cosas bien y que espero que se abran horizontes”.

"Tengo muchos amigos en el sector privado, no sólo de Antioquia, sino también del Valle, de Bogotá, de la Costa Atlántica y del Eje Cafetero”.