Ni el día de las víctimas hubo “tregua” en el Congreso

Nuevamente el Congreso fue escenario de la polarización. Víctimas criticaron con contundencia al expresidente Uribe quien hizo su réplica en la Plaza de Bolívar, porque en la plenaria no le dieron la palabra.

Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer Gaitán. /Óscar Pérez.

Reclamos, uno que otro grito e insulto, aplausos en las barras, un unánime respaldo al proceso de paz e innumerables solicitudes para que la implementación de esta no se quede solo en el papel y se haga de verdad efectiva en los territorios, fue lo que expresaron las víctimas ayer en la sesión plenaria del Congreso de la República, realizada para conmemorar precisamente el Día de la Memoria y Solidaridad con las víctimas del conflicto armado en el país. (Lea: Bogotá les rinde homenaje a las víctimas)

Un evento que, en un principio, estuvo marcado por el desorden, una asistencia escasa de legisladores y la decisión de la bancada del Centro Democrático de abandonar el recinto luego de que no se le permitiera su líder, el senador Álvaro Uribe, replicar la andanada de cuestionamientos que le hiciera Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer Gaitán.

El florero de Llorente fue la acusación que la hija del asesinado caudillo liberal le hizo al exmandatario de ser presuntamente responsable de los procesos penales, administrativos y fiscales que tuvo que afrontar después de que la destituyó de la dirección del Instituto Colombiano de la Participación Jorge Eliécer Gaitán, Colparticipar. (Le puede interesar: Las comunidades de fe: un asidero para las víctimas del conflicto armado)

“Uribe me interpuso 44 demandas. Me gasté 10 años para demostrar que eran falsas imputaciones y al final quedé totalmente exonerada (…) él dirá como siempre que no fue, que fueron sus subalternos, que no sabía (…) pero aquel que es un buen administrador es el que sabe controlar a su gente y el que dice que todo lo hacen a sus espaldas es un mal gobernante”, exclamó Gloria Gaitán, lo que generó el aplauso de las barras.

Y fue la de Troya. El exmandatario pidió replica y el presidente de la Cámara, representante Miguel Ángel Pinto, quien en ese momento presidía la sesión, le dijo que primero se iba a escuchar a las 43 víctimas inscritas para intervenir en la plenaria y después se les daría el uso de las palabras a los parlamentarios que quisieran hacerlo.

En las barras se escucharon rechiflas y gritos oponiéndose a la intervención de Uribe, los demás miembros del Centro Democrático reclamaron, los de la Unidad Nacional respaldaron la decisión de Pinto y la bancada uribista optó por abandonar la plenaria. La Mesa Directiva del Congreso tuvo que advertirles a los asistentes en los palcos que debían guardar la compostura o de lo contrario se vería obligada a hacer desalojar las barras.

Uribe, acompañado de su bancada del Centro Democrático, se retiraron argumentando falta de garantías y al no poder hacer la réplica en el Congreso, lo hizo en la Plaza de Bolívar. “El actual gobierno engañó a las víctimas, les creo una legislación llena de ilusiones y hoy los recursos están congelados. Debo decir que mientras han engañado a las víctimas y las frustran, los victimarios tienen todo tipo de beneficios. Se engañó a la opinión pública, se les dijo que no habría impunidad y hoy mientras congelan la asistencia a las víctimas les dan impunidad y elegibilidad a los terroristas”.

Habló entonces María Medina como vocera de la Mesa Autónoma de Víctimas indígenas, quien arremetió también contra Uribe diciéndole que debería darle vergüenza querer tomarse la palabra cuando la sesión es para escuchar a las víctimas. Y seguidamente recalcó que la implementación de la paz en el tema de ellas aún no se ve, que la Ley de Víctimas se quedó corta y que el Gobierno se niega tercamente a reconocer que en los territorios sigue habiendo violencia, siguen actuando los paramilitares, sigue habiendo minas y siguen entrando las multinacionales. “Los pueblos indígenas le apostamos a la paz, pero a una paz verdadera no de papel”, enfatizó.

Hubo voces de preocupación como la de Elizabeth Liñán, representante de la Asociación de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes), en torno a los límites que se deben establecer para acceder a la Justicia Especial para la Paz e incluso sobre la articulación de esta con la misma Comisión de la Verdad. También por la violencia sexual en el marco del conflicto. Afrodes tiene en la actualidad 350 casos documentados y 750 en proceso de diagnóstico, sin que se tenga respuesta de la justicia. “Debe haber un diálogo directo con las víctimas. La paz y la reconciliación es posible si se conoce la verdad y se repara esa violencia que ha sufrido la mujer en Colombia”, enfatizó Liñán.

María Eugenia Urrutia, de Afromupaz, por su parte, resaltó la importancia de lña búsqueda de la paz, pero pidió más inclusión. “Nosotros sentimos que nuestras voces están siendo excluidas y que hay más reparación hacia los que nos convirtieron en víctimas. En muchos momentos se nos trató de guerrilleras por defender los derechos humanos y la paz, nos dijeron terroristas por decir que estábamos en conflicto. Y cuando esperamos que en el día en que se nos debe hacer un homenaje, vemos que se nos está convirtiendo en una conmemoración victimizante”, agregó.

Un tema recurrente entre quienes intervinieron en la sesión tuvo que ver con la anunciada reforma a la Ley de Víctimas. Ceferino Mosquera, vocero de las Juntas de Acción Comunal en el país, tras hacer un llamado a desarmar los corazones, parar los ataques personales y abrazarnos entre todos los colombianos como hermanos, resaltó que, si bien la ley tiene errores, ha sido un punto de arranque importante y cualquier modificación que se haga debe apuntar a hacerla más efectiva.

A su vez, Odorico Guerra, presidente de la Mesa Nacional de Participación, pidió que dicha reforma no eche para atrás temas como la reparación y la asistencia integral, lo mismo que todo lo que tiene que ver con la tierra. “El proceso no es perfecto, pero reconocemos que vamos avanzando. Solo con justicia se logrará la consolidación de la paz”, dijo.

Maicol Martínez, también de la Mesa Nacional de Participación, cuestionó que en el día en que se deben escuchar a las víctimas, la bancada del Centro Democrático se retira, por lo que pidió unidad para lograr en las próximas elecciones tener verdaderos voceros en el capitolio. “No podemos seguir regalándoles nuestras banderas. Lo que hizo Uribe es un hecho revictimizante, es negarnos la oportunidad de decirle lo que sentimos. Vamos a tener que pensar cómo vamos a participar con las banderas de las víctimas para poder estar en el escenario político como debe ser, para venir a este recinto como congresistas salidos desde el pueblo”, expresó.

Hubo voces también de víctimas en el exterior a través de videos y de las Fuerzas Armadas. Andrés Mauricio Salazar, infante de marina que perdió las piernas y un ojo al pisar una mina instalada por el Frente 37 de las Farc, aseguró que en la implementación de la Ley de Víctimas y del mismo proceso de paz se han dado acciones de revictimización por parte del Estado, que en los listados de afectados por el conflicto en la Fuerza Pública no se está incluyendo a muchos de los heridos en combate, que no tienen oportunidades de inclusión laboral por ser discapacitados, que se les está igualando con el terrorismo y que lo justo es que tengan un puesto en la Mesa Nacional de Víctimas.

Al final, como de costumbre, el recinto se fue desocupando y pocos fueron los congresistas que se quedaron para escuchar todas las intervenciones. Algunos senadores y representantes a la Cámara pidieron la palabra al final para expresar su respaldo a las víctimas. Sin embargo, en el ambiente volvió a quedar la sensación de que pasó una conmemoración más de lo que se consagró como el Día de la Memoria y Solidaridad con las víctimas del conflicto armado, y es mucho más lo que se dice que lo que realmente se hace desde las esferas del poder. Y todas esas preocupaciones, sentimientos, angustias y dolores que ellas expresan se quedan en la anécdota.