"No creo que estemos lejos de tener una mujer presidente": Viviane Morales

La exfiscal aspira por segunda oportunidad al Senado, centrando sus propuestas en las diversas reformas que necesita el modelo imperante de justicia en Colombia.

Viviane Morales

Viviane Morales Hoyos es una de las políticas con mayor trayectoria en el país. Sus compañeros del Partido Liberal resaltan su tesón y el profundo conocimiento de las leyes. “Siempre que olvido algo sobre legislación, la consulto, porque me parece brillante”, dice uno de sus copartidarios. Sobresale por ser una de las pocas mujeres que se ha abierto paso en el complejo mundo de la política. Luego de dos periodos en la Cámara de Representantes, uno en el Senado, y de ser la primera mujer en la dirección de la Fiscalía General de la Nación, aspira por segunda vez al Senado por el Partido Liberal.

¿Por qué lanzarse de nuevo a la contienda política?

Porque el Congreso que se va a elegir el 9 de marzo tiene unas tareas fundamentales para la consolidación de la paz en el país. Creo que va a ser un Congreso constituyente, y tendrá que hacer profundas reformas a la política, a la justicia, y también reformas sociales, porque la paz no solamente hace alusión al tema de la negociación, sino de poder aclimatar un posconflicto con la legislación.

¿Cuáles serían las nuevas condiciones para la paz?

La paz no es únicamente fruto de las negociaciones de la Habana (Cuba), ello simplemente es para darle punto final a uno de nuestros conflictos. Construir la paz parte de ese presupuesto, pero necesita una construcción de país y consolidar unas reformas. Por ejemplo, el ejercicio de la política hoy no es una cuestión democrática, ya que está cooptada por los grandes capitales legales e ilegales. Para llegar al Congreso de la República se necesita una enorme financiación, lo que hace que el ciudadano común no pueda aspirar a ser representante del pueblo.

Además, una de las cosas que quedaron mal diseñadas en la Constitución del 91 fue la justicia, y es indispensable hacer una gran reforma al sistema judicial, tanto de la que le llega al ciudadano como a la de las altas cortes. Sus magistrados son funcionarios que no responden ante nadie y a los que enredaron con funciones electorales. En la Comisión de Acusación hay más de mil denuncias que no se tramitan. Y como la Constitución de 1991 tuvo un sesgo antipolítico, creyó resolver el tema de la corrupción creando unos organismos de control con tantas funciones que hoy están “descontrolados”. Esas son las reformas que hay que atender en el próximo Congreso.

¿Va a proponer nuevos proyectos para la inclusión de la mujer en el campo político?

Leyes para la mujer hay todas las que usted se pueda imaginar: para proteger a las mujeres cabeza de familia, contra la violencia familiar y de género, ley de cuotas, etc. No hay necesidad de hacer más leyes sino de cumplirlas. Existe la necesidad de hacer control político sobre las autoridades que no cumplen la ley de cuotas, pero además conocer el por qué no se cumplen. Muchas de las mujeres que están en las listas simplemente aparecen como figuras decorativas, dado que los partidos políticos no están impulsando las carreras de la mujer desde el municipio, el departamento, los consejos, las asambleas. Hay que hacer tareas de control político más que de legislación.

¿Pero no es necesario elevar el porcentaje de la participación política de la mujer de un 30% a un 50%?

¿Usted cree que si no se cumple el 30%, el 50% se va a cumplir? No es una cuestión de porcentajes, ese tipo de leyes buscan un cambio de mentalidad. El 30% es el porcentaje recomendado por las Naciones Unidas, pues es lo que se denomina masa crítica. Si se lograra el 30% sería suficiente para darle dinamismo a la participación de la mujer en la política. La cuestión no es elevar la cuota del 30% al 50%, eso sería populismo feminista.

¿En su opinión porque una mujer no ha llegado a la Presidencia de nuestro país?

Porque la apertura para que la mujer ejerza la política es reciente. El voto fue a finales de los años 50, la mujer ha tenido muchos obstáculos en este campo y hasta ahora se empiezan a remover. Pienso que es un proceso lento, los partidos políticos son machistas, no apoyan decididamente las carreras políticas de las mujeres y la política como lo público ha sido un campo que secularmente fue monopolio de los hombres. Sin embargo, no creo que estemos lejos de tener una mujer presidente. El mundo ha mostrado una apertura para elegir mujeres: Chile, Alemania, y Brasil son un ejemplo. Creo que hoy como nunca hay fatiga de los esquemas tradicionales y una mujer liderando un buen proyecto político puede convocar entusiasmo.

Hablemos de la educación superior que es una de las dimensiones que más le preocupa a los colombianos. ¿Cuál es su propuesta para fortalecerla?

El tema de la educación en Colombia es un tema central, cuya discusión siempre se ha postergado por la tragedia de la guerra. Lo evidenciamos cuando indicadores internacionales nos dicen que nos rajamos, cuando los principales parámetros deberían ser los de nuestra realidad. En la educación no se trata de hacer una sola propuesta sino de entender que ese ese es el espacio en donde se tiene que articular una nueva visión de país. Cómo estaremos de mal que la licenciatura de pedagogía es la carrera que menor puntaje exige en la pruebas de Estado. Es decir, en el país se ve la carrera de maestro como una carrera para mediocres. Naturalmente, yo le puedo decir que hay que invertir mucho más en la educación superior pública o que lo que ha sucedido a la Universidad Nacional con sus edificios en ruina es otra vergüenza para el país. Pero el problema va más allá de los presupuestos, se trata de saber que la educación es la clave del desarrollo y de la democracia.

¿Qué rescataría de su experiencia al ser la primera mujer en ocupar el cargo de Fiscal General de la Nación? ¿Qué observación le haría al sistema judicial colombiano?

La necesidad de nutrir su capacidad investigativa y en su presencia en las regiones. La Fiscalía necesita una reforma profunda, que empezó a adelantar Eduardo Montealegre. La Fiscalía había tenido una centralización excesiva y se debe fortalecer con el personal de investigación y fiscales en las regiones. Creo que al sistema penal acusatorio hay que introducirle varias reformas porque es un sistema que no ha dado los resultados que el país esperaba. Ha sido efectivo en casos de flagrancia y muy bueno para los bufetes de los grandes abogados, pero deficitario en términos de lucha contra la impunidad.

¿Qué otras reformas propone?

Acabar con la circunscripción nacional de Senado, financiación pública total de las campañas políticas, acabar con el voto preferente en los partidos, quitarle las funciones electorales a las cortes, elevar la edad y los requisitos para ser magistrados de las altas cortes. El ser magistrado de una alta corte debe ser visto como la gran dignidad con que se cierra el ciclo de una carrera jurídica de tal manera que salgan en un edad de retiro forzoso y no para retomar su carrera profesional.

Su bancada decidió apoyar la candidatura reeleccionista de Juan Manuel Santos, figura con la que usted no está de acuerdo. ¿Se opondrá y entrará en pugna con los demás militantes de su partido?

Yo nunca he creído en la reelección y el Partido Liberal siempre ha sido antireeleccionista. Hay que eliminar la figura de la reelección, para el presidente y para los altos funcionarios, como el procurador. El Partido Liberal tomó la decisión de apoyar la reelección y actuaré disciplinadamente, pero no estoy de acuerdo con la reelección y pienso que deberíamos tener un candidato propio. Si bien mi opinión no la comparten los otros miembros del partido, por disciplina hay que someterse a las mayorías.

Es sabido que usted es cristiana. ¿Qué piensa de lo que está sucediendo con el partido MIRA y las acusaciones contra los líderes de la Iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional?

No es bueno que una iglesia tenga un partido político. Son dinámicas distintas, y esto hace que de alguna manera se manipulen a los fieles de una congregación. Pero no quiere decir que no esté de acuerdo con que los cristianos participemos en la política, de hecho tenemos unos valores, un credo y unos principios éticos que deben enriquecer el debate democrático.

El exministro de agricultura Andrés Felipe Arias, hoy procesado por las irregularidades por el proceso de Agro Ingreso Seguro, la acusa indirectamente de usar su caso para beneficiarse en campaña. Dijo: “a diferencia de una exfiscal que si está usando mi detención arbitraria durante dos años en cuñas radiales para hacer campaña política en este momento”. ¿Qué le responde?

No sé a qué cuña se refiere, pues las cuñas de mi campaña reproducen algunos apartes de mí discurso de renuncia a la Fiscalía y en ellos no se menciona a nadie.

Sin duda en la contienda política, si llega al Senado muchos de sus detractores políticos la atacaran hablando de aspectos de su vida personal, específicamente sobre la vida de su esposo, Carlos Alonso Lucio, que en el pasado han causado polémica. ¿Cómo respondería a dichos ataques?

Creo que el país se dio cuenta perfectamente de que quienes se sentían molestos por mi lucha sin tregua contra la corrupción usaron ese tipo de recursos bajos e infames. La táctica no les funcionó pero además dos años después de haber dejado la Fiscalía los casos que llevamos siguen firmes y esa es la mejor respuesta a quienes querían arrojar un manto de duda sobre mis actuaciones como fiscal. Tendremos mucho trabajo en el Senado, un enorme compromiso con las gentes que sueñan y esperan un país en paz para dejarnos distraer por la villanía de unos pocos.