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Política 12 Nov 2012 - 9:16 pm

Carlos F. Galán, cabeza de la Secretaría de Transparencia

'No tenemos dientes, pero sí muelas': Carlos F. Galán

El exconcejal de Bogotá defiende la tarea de la secretaría, que busca ser un filtro para destapar nuevos casos de corrupción en el país.

Por: Camila Zuluaga
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Carlos Fernando Galán, exconcejal y excandidato a la Alcaldía de Bogotá, es hoy el encargado de la Secretaría de Transparencia, creada para reemplazar el cargo del zar anticorrupción. Según él, su función principal es trazar una política que incluya un sistema robusto de control interno para detectar posibles anomalías y prevenir la corrupción, además de mecanismos para acabar con la lentitud en las decisiones de los órganos de control y la Fiscalía.

¿Está contento en la Secretaría de Transparencia?
Sí. Es un reto muy grande porque lo que se busca no es tener una fiscalía pequeña o una procuraduría al servicio del presidente investigando casos específicos, sino darle una asesoría para poder cambiar la dinámica de la corrupción en Colombia.

¿Cómo ha sido pasar del Concejo de Bogotá, donde se caracterizó por hacer denuncias fuertes, a una oficina de poca figuración?
Aprendiendo de administración pública. Tengo que apoyar, por ejemplo, la conducción de políticas del sector minero; entonces me toca meterme en ese sector y entender cómo funciona. Estoy conociendo mucho al Estado colombiano y buscando herramientas que de verdad le sirvan al país para prevenir la corrupción y no estar condenados a sufrirla.

Hay quienes ven a la Secretaría de Transparencia como un adorno. ¿Qué aporta?

Por primera vez, este gobierno la incluyó en el Plan de Desarrollo como un eje trasversal de soporte. La corrupción afecta a la ciudadanía, tanto como el conflicto armado. A partir de eso, construimos una política que nos diga qué hay que cambiar en la contratación para que podamos frenar la corrupción, o cómo hay que fortalecer los órganos de control para que sean efectivos. La gente no confía en ellos. Es una crisis de credibilidad, producto de la falta de resultados, que requiere de un replanteamiento en la forma como se vigilan los recursos públicos. La Secretaría busca también determinar qué herramientas se pueden construir para prevenir la corrupción. Por ejemplo, la generación de alertas tempranas. Trabajamos en un sistema de control interno para que el funcionario entienda que la información es pública, salvo las excepciones de la ley. El énfasis de la Secretaría es tomar decisiones estructurales de política y que no nos quedemos en detectar casos y buscar sanciones.

Pero, de todas formas, la Secretaría de Transparencia tiene que investigar. ¿Qué tanta corrupción han detectado?

Desde que llegué a la Secretaría, cerca de mil casos de posible corrupción. Más del 65% ha sido denunciado ante la Fiscalía y el restante se divide entre Procuraduría y Contraloría. Eso va desde irregularidades en Caprecom, hasta problemas en licencias ambientales. Nosotros recibimos información, la evaluamos, buscamos más información, y cuando vemos que hay un sustento para investigar, se lo entregamos a los entes de control.

De esos mil casos, ¿cuántos han avanzado en dichos órganos?

El dato exacto no lo tengo. Pero sí hay lentitud para que haya decisiones en los órganos de control, y la Fiscalía tiene dificultades. Eso hace parte del estudio que estamos haciendo de la política. No es para excusarlos, pero sí creo que es importante tener en cuenta que hay una dificultad generada por el sistema penal acusatorio: cuando no hay una fortaleza en la capacidad investigativa de la policía judicial o un número de policías suficientes para una investigación, es muy difícil para el fiscal llevar un caso robusto.

¿Qué tal es la relación de la Secretaría con los órganos de control? ¿Fluida?

Sí, es buena, pero hay que buscar mecanismos de coordinación rápida en casos de corrupción. La falta de coordinación adecuada es uno de los problemas que tiene la lucha contra la corrupción, y es algo que buscamos arreglar.

¿Ha sido difícil estar entre los jefes de los órganos de control?

Se aprovecha el empuje que tiene cada uno de ellos para coordinar cosas y que haya resultados que recojan la Contraloría y la Procuraduría y le sirvan a la Fiscalía para dar una sanción de tipo penal frente a la gente. Creo que ese tipo de cosas van a resolver los problemas de corrupción.

En la discusión entre la contralora y el fiscal sobre las pruebas del escándalo de la salud, ¿para usted quién tiene la razón?

Es muy difícil meterse ahí. Creo que ese es un espacio en el que se debe abrir una discusión que lleve a resolver este caso y muchos similares. Obviamente, el sistema penal acusatorio genera unos requisitos y un manejo a las pruebas que se presentan. Pero eso no se resuelve en los medios, peleando, sino más bien sentándose a hablar y viendo cómo coordinan, respetando sus competencias y logrando resultados concretos en conjunto.

Usted se dio a conocer en gran medida por sus denuncias en torno a la corrupción en Bogotá. ¿Se olvidó de la ciudad?

Para nada. En la Secretaría hemos ayudado en los casos del carrusel de la contratación. Tuve una preocupación con el proceso en Bogotá porque vi que se le estaban dando principios de oportunidad a los involucrados y eso iba a llevar a que nadie terminara pagando. Siento que lo que está haciendo la Fiscalía es jalar la rienda y que sí va a haber colaboración efectiva, no simplemente pedacitos del rompecabezas.

¿Qué investigaciones tiene la Secretaría sobre Bogotá?

Hemos recibido alertas frente a decisiones sobre la entrega de la recolección de basuras al Acueducto sin que la entidad tenga la capacidad y la preparación para ello. Eso puede hacer que se abra un boquete de pérdida de recursos y de corrupción para la ciudad, y hay que tener mucho cuidado con eso. Puse en conocimiento de Gina Parody para que ella evalúe el hecho de que Bogotá se baje de un compromiso que la ciudad había adquirido con la Nación y el departamento para una parte de la ALO, porque eso llevaría a que una inversión de más de $300.000 millones en Bogotá, que ya se hizo, quede como una obra sin fin.

¿Qué investigaciones importantes tienen actualmente en la Secretaría?

Debemos tener cuidado con ese término porque no tenemos funciones de investigación, pero como funcionario público cualquier caso lo denunciamos. No puedo revelar mucho, porque una de las decisiones que tomé es cuidar las investigaciones para que no se debiliten mientras avanzan.

¿La Secretaría entonces no tiene dientes? ¿Sólo traslada información?

No tenemos dientes, pero sí muelas. Si coordinamos bien a los que tienen dientes y tienen las formas de hacerlo, podemos entregar resultados en investigaciones contundentes. Y las muelas cordales, para mí, son la política. Si logramos decirle al Gobierno, a finales de diciembre: esta es la hoja de ruta, esto es lo que hay que cambiar en Colombia en contratación, en control a los partidos, en financiación de campañas y nombramientos de funcionarios públicos, podremos ser mucho más efectivos contra la corrupción.

Una vez termine de estructurar la política, ¿seguirá en la Secretaría o tiene otros planes?

(Silencio) Lo que diga el presidente, yo estoy para implementar la política.

¿No ha pensado en una campaña al Congreso?

No, y no voy a pensar en eso porque la embarro.

‘Distrito no cumplió pacto por ALO’

¿Sobre lo que menciona de la ALO, de la que se bajó Bogotá?

En el 2009 hubo un convenio entre Bogotá, el departamento y la Nación para obras relativas a la ALO. Cada uno se comprometía a aportar los recursos y a construir una parte. El distrito tomó la decisión de no hacer su parte. No cumplir lo que se había pactado. La implicación que esto tiene es que una obra de $316.000 millones que ya se hizo quede trunca. Eso puede generar un detrimento para la ciudad.

¿Por qué el alcalde no cumplió?

Por plantear alternativas para esa vía con un sistema férreo y no con el sistema de vías, pero ya había un compromiso y ya se hizo una parte de la obra, y queda truncado. Una obra de esas dimensiones no debería quedar trunca. Eso es un tema de ciudad y de política. Le dije a la doctora Gina Parody que ahí puede haber un detrimento.

El puerto está claro, pero habrá tormentas

No le hace falta el debate público?

Sí, pica a veces el tema, sobre todo cuando uno ve lo que pasa en el país. Uno no va a acabar con la corrupción de la noche a la mañana. Yo podría salir a denunciar todos los casos que conocemos, y seguramente sonaría mucho en los medios, pero, en el fondo, tendré más impacto en el largo plazo si le dejamos al país una hoja de ruta.

¿Por qué?

Porque veo una claridad en la forma de trabajo que lo alienta a uno a seguir. El puerto está muy claro, pero habrá tormentas. Sin embargo, hay que hacerlo.

¿El presidente a veces les dice que no hablen de ciertos temas?

¡No! A mí nunca me lo ha dicho.

¿Se autocensuran?

Uno entiende que hay temas que les pertenecen a otros funcionarios. Ya se habla del apoyo del Partido Liberal a la reelección del presidente Santos... Eso sería participar en política y no puedo hacerlo.

 

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