Oráculo presidencial para el 2018

Consultas populares y alianzas interpartidistas son algunas de las opciones propuestas por quienes buscan llegar a la Casa de Nariño. El debate electoral apenas comienza.

Si hay algo claro en el panorama político nacional es que el pasado 2 de octubre se constituyó, sin duda, en el preámbulo de lo que serán las elecciones presidenciales del 2018. Y que la paz será una de las principales banderas que promoverán la mayoría de los candidatos que buscan alojarse en la Casa de Nariño.

No será un escenario fácil. Con la derrota del plebiscito resurgió una Colombia polarizada y dividida en dos monosílabos: el Sí y el No. Lograr unir ambas orillas y mantener un discurso coherente serán los principales retos de quienes desde ya empiezan a asomarse en el abanico de los presidenciables.

Es prácticamente un hecho que la Unidad Nacional se acaba, y con las Farc constituidas como partido político, defendiendo la idea de fortalecer un gobierno de transición, “cuyo propósito sea el cumplimiento cabal del acuerdo de La Habana”, se hace menos predecible el futuro de la residencia presidencial que se prepara para recibir al nuevo inquilino, en reemplazo del nobel de Paz Juan Manuel Santos.

Pero las primeras cartas ya están echadas y ganar la partida dependerá de la habilidad con la que los candidatos manejen sus tácticas. Por ejemplo, el uribismo ya tiene definidos a sus tres precandidatos –Carlos Holmes Trujillo, Óscar Iván Zuluaga e Iván Duque– y no es muy difícil prever que su mensaje seguirá empeñado en decirles a los colombianos que el acuerdo firmado con las Farc tiene altas dosis de impunidad y que, por ende, llegar a la Presidencia les permitirá salvar al país de ser gobernado por “castrochavistas” o por el mismo Rodrigo Londoño, Timochenko.

Por el lado de los conservadores también está listo el sonajero. Se da por descontada la candidatura de la exministra Marta Lucía Ramírez, quien le confirmó a este diario que espera “seguir movilizando las bases del partido y que se rebelen ante cualquier manejo que vaya a hacer la clase parlamentaria en función de sus intereses”. Por eso, no descarta eventuales consultas interpartidistas con colectividades que tengan afinidad ideológica con los azules. Es decir, con el uribismo. En ese sentido, ella no es la única posible precandidata en el partido para lograr este objetivo. Sigue sonando el exprocurador Alejandro Ordóñez, quien se ha mostrado muy cercano al expresidente Álvaro Uribe. Y del lado opuesto está el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien debe esperar, eso sí, a que las aguas estén menos tensas para buscar apoyo, tras promover la criticada reforma tributaria.

En Cambio Radical las cosas están claras. Aunque aún no se ha hecho pública su decisión de partir cobijas con la U y con los liberales, el evidente paso que sigue es el de apoyar la candidatura del vicepresidente, Germán Vargas Lleras. El dirigente político tiene plazo para renunciar a su cargo hasta el sábado 27 de mayo de este año. Es decir, un año antes de las elecciones. Y resta esperar si en las urnas el país le cobrará el injustificable coscorrón que le dio a uno de sus escoltas, en medio de un evento público en Ciénaga de Oro (Córdoba), además del apoyo que recibirá del presidente Juan Manuel Santos. No es un secreto que Vargas Lleras ha sido crítico del Acuerdo de Paz y las probabilidades de que Santos promueva a un candidato que ponga en riesgo la implementación de lo pactado no son viables.

El tiempo también corre para los candidatos rojos, empezando por el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo. El jefe de la cartera política ha guardado silencio ante la postulación de su nombre, pero por los pasillos del Congreso, legisladores lo promueven. Y tiene el mismo tiempo del vicepresidente para renunciar a su cargo. Sin embargo, de lanzar su precandidatura, tendría que enfrentarse con otro virtual competidor: Humberto de la Calle, jefe negociador de paz con las Farc. No son pocos los que reconocen en el político liberal su rol en La Habana y la entrega con la que más de cuatro años trabajó para sacar adelante el acuerdo de paz. De hecho, en algunas ciudades se promueve el eslogan “De la Calle a Palacio”. No obstante, tampoco se ha confirmado su participación en la contienda electoral.

En cambio, el senador Juan Manuel Galán ya postuló su nombre. Por eso está promoviendo una consulta popular en las elecciones legislativas del 2018, para que ese mismo día los colombianos decidan a qué candidato apoyar. “Lo importante sería que lográramos un acuerdo con otros partidos interesados en hacer consulta, pero que compartan la idea de defender el proceso de paz, como el Partido de la U”, dijo a El Espectador el congresista. Y es que en la U aún no se ven claras las candidaturas. Se ha mencionado al ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, al exministro Juan Carlos Pinzón y al senador Roy Barreras.

Finalmente, a las elecciones de mayo llegan dos precandidatos fuertes: la senadora de la Alianza Verde Claudia López, cuya labor legislativa ha sido destacada por sus colegas y será una de las principales rivales del candidato del uribismo, y el senador del Polo Democrático Jorge Robledo también ha anunciado sus aspiraciones presidenciales. Precisamente, el 23 de enero, está programado el congreso nacional de esa colectividad, en el que se definirá el apoyo electoral del año entrante. Así que no resultaría extraño que ese día surjan otras propuestas, encaminadas hacia el senador Iván Cepeda y a la ministra de Trabajo, Clara López, para hacerle contrapeso a Robledo.

Así está, entonces, el termómetro de la carrera presidencial. Y este será, sin duda, el año donde se empiece a dibujar el ejercicio de la política en el país. Será, además, el de mayor disputa y negociación política nacional del que se concluirá si, en realidad, el pueblo se merece a los gobernantes que tiene.