Pastor cristiano califica de “rito satánico” acto de paz y reconciliación en Cartagena

Varios jóvenes pintaron una estrella y sobre esta encendieron verlas e hicieron yoga. El pastor Miguel Arrázola, detractor de la paz entre Gobierno y Farc, aseguró en su Facebook que fue una burla. Horas después borró el mensaje.

Cortesía.

A día de hoy, el contenido grueso del acuerdo que firmaron el lunes el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Farc, Rodrigo Londoño, es revisado por pocos. La mayoría de las discusiones se han centrado en otros aspectos, que poco y nada tienen que ver con la terminación de una guerra que ha dejado 218.094 muertos y 150.000 víctimas, según el Centro de Memoria Histórica. Los religiosos son, quizá, los partidarios y contradictores más convencidos de su voto en el plebiscito, con el que los colombianos decidirán si aprueban o rechazan eso que firmaron Gobierno y Farc. Algunas iglesias instan a sus seguidores a marcar “Sí” en el tarjetón; otras piden que voten por el “No”. En ambos casos, curiosamente, remitiéndose a la escrituras sagradas de su religión. (Lea: Para Marco Fidel Ramírez, Colombia será "ateo-marxista y homosexual" tras firma de paz)

Promotores de una y otra campaña han querido filtrarse en esos poderosísimos púlpitos desde los cuales casi que se ordenan determinados movimientos de los feligreses. El último capítulo de esta cruzada religiosa por inducir el voto de sus devotos lo protagonizó el célebre pastor cristiano Miguel Arrázola, de Cartagena, quien lidera la muy concurrida iglesia Ríos de Vida, ubicada en el pie de la Popa. Arrázola nunca ha ocultado su admiración por las tesis que defiende el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, una de las cabezas visibles de la oposición a la paz con las Farc, y en general al Gobierno Santos. (Lea: Cristianos extremos: ¿A dejar la Biblia y a tomar las armas?)

Desde hace varias semanas, el pastor cristiano se ha dedicado a defender sus ideas, hablando más de justicia, del plebiscito, y hasta del "castrochavismo", que de religión. Es común verlo, algunas veces con un lenguaje que poco parece el de un pastor cristiano, manifestarse en sus redes sociales en contra del fin del conflicto con las Farc. Quien no lo conoce, incluso podría dudar si el que habla es el pastor o el exprocurador Alejandro Ordóñez, por el fervor y vehemencia religiosa con que expresa sus puntos de vista. (Lea: Votos por oraciones)

La noche antes de la firma de los acuerdos de paz alcanzados en La Habana, varios colectivos sociales quisieron saludar el histórico encuentro entre Santos y Londoño para suscribir los acuerdos. Diversas actividades se llevaron a cabo antes de la histórica ceremonia. La Plaza de la Aduana de la ciudad amurallada, ubicada frente a la Alcaldía de Cartagena, fue escenario de una de esas intervenciones culturales, que estuvo a cargo de jóvenes del Círculo de Mujeres de Cartagena y la Corporación Tu Cultura. Ellos, con velas, oraciones, bailes y yoga lideraron un acto al que se unieron varios ciudadanos, con el objetivo de llevar un mensaje de paz, reconciliación, además de hacer un homenaje a los indígenas de la región Caribe. (Vea el especial "A construir la paz")

Con trajes, accesorios y maquillaje corporal autóctono, los jóvenes hicieron su presentación, con la sorpresa de verse al otro día en cientos de cuentas de redes sociales, y no precisamente de usuarios alabando su trabajo. Por el contrario. Un mensaje del pastor Arrázola, que fue compartido más de 500 veces, ponía en ridículo el acto que quisieron presentar ante los ciudadanos y visitantes de Cartagena, pues el religioso aseguraba que estaban haciendo un rito satánico. (Vea: Así se vivió en Cartagena la noche previa a la firma del acuerdo de paz)

“Una paz con ritos satánicos no es más que un intento de burlarse de Jesús Príncipe de paz. Triste que alcaldía permita esto en su misma puerta de pero no permita un espacio para orar al verdadero y único Dios”, escribió Arrázola en su mensaje de Facebook, acompañado de una cita bíblica que así, sacada de contexto, es fácilmente interpretado por los opositores al proceso de paz, que afirman que todo ha sido un engaño, avalado por miles de personas en el mundo. 

Mensaje en la cuenta de Miguel Arrázola, que fue eliminado de su cuenta hacia las 11:00 p.m. del 27 de septiembre.

Merly Beltrán, directora de la corporación Tu Cultura y quien es una de las caras que más se logran apreciar en el incitador mensaje de Arrázola, no dudó en denunciar lo que consideró como un atropello contra la libertad, la paz, el laicismo y, por supuesto, contra ella. El mensaje cumplió su objetivo y muchos empezaron a reclamar por la estrella que está pintada en el piso, sobre la cual hicieron su acto teatral. Y aunque Arrázola mintió al ponerla como una estrella de cinco puntas, comúnmente relacionada con ritos satánicos, claramente se puede ver en la imagen que es una estrella de seis puntas, a menudo llamada “Estrella de David”.

El mensaje duró unas 9 horas en la página de Arrázola antes de que él la eliminara. No obstante, Beltrán afirma que el daño ya está hecho. La gestora cultural afirma que las declaraciones del guía religioso de miles de cartageneros “afectan el goce efectivo de mis derechos personalísimos a la imagen propia, a la intimidad, a la honra, y al buen nombre, puesto que esta imagen y lo declarado por usted (Arrázola) en su cuenta está siendo difundido entre muchas personas usuarias de la red social desde la 1:00 p.m. y siendo totalmente contrario a la realidad lo afirmado por usted”.

Así, Beltrán le hizo caer en cuenta de la falsa y hasta irresponsable “denuncia” que hizo, y que pudo haber puesto en peligro su vida, en medio del asombro del país por los videos en que varios líderes cristianos afirman que, de aprobarse el plebiscito, tirarán al piso sus sagradas biblias para cambiarlas por armas y levantarse “contra todo aquel que se levante contra la palabra de dios”. Y aunque el mensaje ya no existe en la página del pastor, Beltrán fue reiterativa en que el pastor ya la puso en peligro, con una arriesgada acción que en últimas solo buscaba lo que un grueso porcentaje de políticos: inclinar la votación de incautos hacia una u otra opción, con mentiras. (Lea: Campaña del plebiscito: una guerra de memes y mentiras)