Pese a críticas del Gobierno, Polo sale en defensa de huelga en El Cerrejón

El representante Iván Cepeda dijo que la empresa tiene 7.000 empleados "semi-esclavizados".

Ante el anuncio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Carbón (Sintracarbón) de iniciar en la empresa del Cerrejón una huelga indefinida, el Polo Democrático Alternativo dio a conocer su pleno respaldo a tal decisión, al tiempo que se solidarizó con los dirigentes y afiliados de dicha organización sindical.

Clara López Obregón, presidenta del Polo Democrático, expresó su voz de indignación por la “negligencia” tanto de la empresa como de las autoridades competentes frente a la grave situación de impacto en la salud de los trabajadores que laboran en esta mina a cielo abierto.

Igualmente, dijo que la huelga de los trabajadores se justifica por cuanto están de por medio aspectos laborales, ambientales y de salud pública por la contaminación del mineral que ya cobró la vida de tres personas a las que se les detectó afecciones pulmonares por la inhalación de humo y polvo de carbón.

Por su parte, el senador Jorge Enrique Robledo al respaldar la huelga de los trabajadores, instó al ministro de Trabajo, Rafael Pardo Rueda, a mediar con mayor decisión para encontrarle salidas a un conflicto que solo tiene como causa la actitud negativa de la trasnacional propietaria del complejo carbonífero.

A una compañía que en 2011 obtuvo utilidades netas por 1,3 billones de pesos no le habría resultado difícil firmar una convención que solo iba a representarle el 6,5% de sus ingresos, pero no fue posible porque primó la intransigencia”, afirmó.

A su turno, el representante Iván Cepeda Castro expresó su total solidaridad y respaldo con la huelga de los trabajadores de El Cerrejón porque “la empresa tiene 7.000 empleados semi-esclavizados”.

Sintracarbon insiste en que el 10% de los trabajadores de la mina padece enfermedad profesional y no está cubierto por las ARP. La silicosis, la fibrosis pulmonar, los daños estructurales de la columna vertebral y el envenenamiento de la sangre con plomo afectan a 700 trabajadores directos.