Zonas veredales en transición

¿Qué ocurrirá luego de que las Farc dejen las armas?

El jefe guerrillero “Pastor Alape” dijo que las zonas se prorrogarán por 90 días. El Gobierno dice que aún no hay un acuerdo, pero deja ver que tras la dejación de armas las zonas servirán para la reintegración de excombatientes.

Guerrilleros de las Farc en una de las zonas veredales. AFP

En una breve declaración a la prensa, el comandante guerrillero Pastor Alape informó que la existencia de las zonas veredales se prorrogaría por 90 días luego de que se cumpla el calendario de dejación de armas y cese bilateral del fuego, que según el acuerdo será el 30 de mayo. La afirmación del miembro del Secretariado de las Farc provocó la respuesta inmediata del comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, quien señaló que aún no hay un consenso al respecto y que en todo caso “la decisión sobre su ampliación deberá ser concertada sobre la base del cumplimiento del calendario de dejación de armas”.

Y es que el reloj de la dejación de armas sigue corriendo, ya quedan 10 días para que se cumpla el D+150, plazo establecido para que la guerrilla entregue a la ONU el último 40 % del armamento individual. Para ese momento sólo restará un mes para que la Misión Especial de la ONU extraiga el armamento y lo ponga a disposición de la construcción de tres monumentos artísticos. Para ese día se tenía previsto que las zonas veredales se dieran por terminadas, pero hoy parece claro que ese plazo no será definitivo.

Por eso se ha venido explorando la tesis de que una vez acabe el proceso de dejación de armas, los protocolos establecidos para el cese bilateral del fuego quedarán sin validez y la existencia de las zonas veredales tendrá un objetivo final: la reintegración de los más de siete mil guerrilleros de las Farc. En función de esto se pondrá la costosa infraestructura que se ha construido en estos meses. Por eso se habla incluso de que la figura de Zonas Veredales Transitorias de Normalización desaparecerá, para que estos pequeños pueblos creados en la mitad de la manigua se integren al territorio nacional, como polos de desarrollo local, donde autoridades, Fuerza Pública y entidades del Estado tendrán plena presencia.

Aún así, existe una duda sobre lo que vendrá para estos 26 puntos, pues no es claro qué ocurrirá con la Misión Especial que la ONU ha desplegado para acompañar la implementación del acuerdo. El mandato que tiene la Misión tiene dos momentos, por llamarlo así: verificar el cese bilateral y la dejación de armas, y acompañar el primer año de implementación de lo pactado. Incluso, el mandato se podría extender por 12 meses más, a solicitud de las partes y del Consejo de Seguridad de la ONU.

En este sentido, se requeriría el diseño de la etapa de transición entre los dos momentos y, específicamente, para plantear cuál sería el objetivo de su presencia en las zonas veredales una vez las armas ya estén fuera de los campamentos. Pero para llegar a este momento será necesario que en las próximas semanas los delegados del Gobierno y las Farc definan qué va a ocurrir con dichas zonas y, sobre todo, cuánto tiempo se va a prolongar su existencia. Una vez definido esto, la ONU podrá iniciar un rediseño de su mandato, y se despejarán los fantasmas de las mal llamadas “repúblicas independientes” que atacan la legitimidad de estas zonas. Lo único cierto hoy es que no existe un acuerdo al respecto, pero sí la intención de que las zonas para la dejación de armas ahora sirvan para la reintegración total de los excombatientes.