Rebelión liberal por venta de Isagén

El Partido Liberal encabeza una rebelión contra el Gobierno por la decisión de vender la segunda empresa generadora de energía más grande del país. Amenazan con salir de la coalición de Unidad Nacional.

En medio de las fiestas decembrinas que paralizan al país y cuando se tiene en riesgo la autosuficiencia energética, el Gobierno tomó la decisión de reactivar la venta de Isagén, la segunda generadora de energía del país, un negocio millonario que se ha planteado desde el Gobierno para poder realizar las inversiones que se requieren en infraestructura. Pero desde la arena política hay un claro rechazo a esta decisión, que la califican como la intención de matar la gallina de los huevos de oro.

Una postura expresada con contundencia en un debate en la plenaria del Senado, donde los citantes al mismo argumentaron que este era un mal negocio para el país y más de 80 congresistas firmaron un documento rechazando la venta de Isagén. Como la decisión de vender la empresa se retomó en diciembre, la oposición no se había sentido, pero con el inicio de 2016, los parlamentarios del Partido Liberal elevaron su voz y hasta hay quienes consideran que de darse la transacción será necesario salir de la Unidad Nacional.

Así lo planteó la senadora Sofía Gaviria, quien señaló que “la coalición no puede mantenerse cuando se está atentando contra uno de esos principios gravemente, y en este caso la confianza del partido y de los congresistas de apoyar iniciativas de un Gobierno que hace la jugada de montar la venta de Isagén, no me parece que entable un clima de confianza en la coalición”.

También desde el Partido Liberal, la senadora Viviane Morales advirtió que “es un tema de principios, creemos que venderla es renunciar a la soberanía energética del país, no quiere decir que vamos a renunciar a apoyar el tema de la paz, es un tema de principios, no de burocracia, nos retiraríamos de la unidad, seríamos bancada independiente, pero no está en duda el respaldo a la paz”.

Menos vehemente, pero también rechazando la decisión del Gobierno, el senador Horacio Serpa sostiene que “es una empresa solvente, productiva, que maneja un recurso estratégico del país que no debe quedar en manos privadas. En momentos de dificultades no se debe vender la nevera de la casa ni la cocina, so pena de terminar viviendo con la familia debajo de un puente. En receso del Congreso y cuando apenas empieza la actividad judicial. Extraño, por decir lo menos. Los más avezados dicen, ‘sospechoso’. Ojo, señor Gobierno, mucho ojo, porque la va a embarrar”.

Han generado mucho ruido los reclamos del Partido Liberal, porque éste forma parte de la coalición de gobierno y amenaza con salir de ella, pero los reclamos vienen desde todos los sectores, por ejemplo en la oposición del Centro Democrático el expresidente Álvaro Uribe ha manifestado que “no es justo que vendan a Isagén, activo estratégico del Estado, después del derroche y del aumento del endeudamiento. Venden Isagén a pesar de mala experiencia reciente en el aumento de tarifas, las dificultades con térmicas y los riesgos climáticos”.

Del dicho los congresistas pasaron al hecho. El senador del Partido Verde Antonio Navarro contó que les fue enviada una carta a las firmas que se postularon para comprar Isagén señalando que era una negociación contraproducente para el país. Además, señaló que en el debate de control político que se hizo en el Congreso se desmintieron todos los argumentos del Gobierno y hasta se plantearon alternativas para invertir en infraestructura.

En el Partido Conservador hay división, la excandidata a la presidencia Marta Lucía Ramírez sostiene que “Isagén es activo fundamental para asegurar suministro de energía y competitividad en la industria nacional, a los inversionistas sólo les interesan utilidades”, y criticó a miembros de su partido al señalar: “¡Increíble! Mientras senadoras liberales piden retiro de la Unidad Nacional, los congresistas del Partido Conservador piden entrar al redil como ovejas”.

En esta referencia está el senador Efraín Cepeda, quien sostiene que “dinero de la venta de Isagén no se va a utilizar como caja menor, fortalecerá infraestructura para el desarrollo”. También defiende la venta el presidente de Cambio Radical, Rodrigo Lara, quien sostiene que “es crucial para el futuro del país, es una verdadera política fiscal contracíclica, cuyo propósito es lograr que se cierren los billones de pesos en infraestructura, como las carreteras 4G, el metro de Bogotá, la remodelación de puertos”.

Hay voces a favor, pero es mayoritario el rechazo a la venta de Isagén y aunque el Gobierno reactivó la venta en vacancia judicial, cuando no se podía hacer nada ante el Consejo de Estado, se está promoviendo una tutelatón para evitar la venta de esta empresa el 13 de enero. El vocero de la Red de Justicia Tributaria, José Roberto Acosta, afirmó que “no hay ni oposición política ni alternativas jurídicas para frenar la venta, la única sería la tutela”.

Sólo faltan cuatro días para que Isagén pase a manos privadas, y por ahora la única alternativa fue la que usó en su momento el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro para quedarse en el Palacio Liévano, la tutelatón, pero el debate de fondo es si la inversión en infraestructura será tan rentable como para vender uno de los activos más importantes del país. En el país político el rechazo es mayoritario.