La reunión de Santos con la fiscal de la CPI

Un encuentro determinante para el proceso de paz tendrá el presidente Juan Manuel Santos en Nueva York cuando vea a la fiscal Fatou Bensouda.

La próxima semana en Nueva York, el presidente Juan Manuel Santos tendrá una reunión trascendental, al margen de la importancia que tiene para el proceso de paz con las Farc su alocución en la asamblea general de Naciones Unidas. El mandatario se reunirá el martes con la fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda.
Un encuentro trascendental si se tiene en cuenta que Bensouda, de forma excepcional podría abrir una investigación a Colombia por omisión de delitos graves y ese podría ser la piedra en el zapato en el futuro del acuerdo de paz con las Farc. Sobre todo teniendo en cuenta que ella ya ha mostrado una postura crítica sobre el marco jurídico para la paz. Fue ella quien se opuso férreamente al marco jurídico para la paz que finalmente aprobó la Corte Constitucional. En el concepto que le remitió a la Corte Constitucional, Bensouda planteó principalmente dos cuestiones: que Colombia violaría las obligaciones frente a la CPI si otorga una suspensión total de pena privativa de la libertad a los máximos responsables (sea de la guerrilla o del Estado) de los crímenes internacionales más graves; y que el hecho de que la Fiscalía de la CPI investigue sólo a los máximos responsables no debe interpretarse como un “precedente” que autorice a que los Estados hagan lo mismo.

Esa ha sido la posición de esta jurista en varios casos que ha tratado. Por ejemplo, en el 2004, como fiscal adjunta del Tribunal Penal Internacional para Rwanda, y supervisando el enjuiciamiento del comandante congolés Thomas Lubanga en marzo del 2011, quien había sido jefe del movimiento rebelde de la República Democrática del Congo. Para ella, este hombre debía pagar por todos los crímenes que cometió durante su llamada guerra revolucionaria y “en particular con el reclutamiento de menores de edad” que fueron “enviados al frente de batalla” o para satisfacer “sexualmente a algunos comandantes”.

Antes de que se aprobara la constitucionalidad del marco para la paz, el presidente Juan Manuel Santos señaló que recibió las cartas de la fiscal Bensouda, y afirmó que estos conceptos ameritaban discusiones que no solo los abogados, sino toda la ciudadanía nacional e internacional debía dar. “Dónde debe trazarse la línea de un país que quiere buscar la paz”, dijo Santos.

Santos tratará de convencer a Bensouda que nada debe oponerse al propósito esencial de cambiar balas por votos. Por eso siempre, desde hace unas semanas en sus alocuciones, Santos cada que puede cita algún concepto de peso que respalde su posición.

En su discurso en la XXII Convención Internacional de Seguros, el 13 de septiembre en Cartagena, cito la conversación que tuvo con el exfiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno en este sentido. “La justicia no puede ser un obstáculo para un país que busca la paz”, afirmó Santos que le dijo Moreno. De la misma manera, Santos reseñó la reflexión que la exalta comisionada de derechos humanos de Naciones Unidas, la juez canadiense Louise Arbour, hizo cuando visitó Colombia recientemente sobre que Colombia es tal vez el primer país en el mundo en acometer un proceso de diálogos para lograr la terminación de un conflicto interno bajo el paraguas del Tratado de Roma que creó la Corte Penal Internacional y que endurece estos términos.

Santos sabe que si todo marcha en La Habana habrá que buscar la forma de lograr un balance entre la aplicación de la justicia a quienes infringieron la ley y su posibilidad de reinsertarse a la sociedad. Habrá, sin duda, que garantizar la verdad y los derechos de las víctimas. Porque nadie puede desconocer que hoy en día es una exigencia internacional. Sin embargo, en su encuentro con Bensouda, la tratará de convencer de que respete el margen de interpretación que el país hizo sobre el Estatuto de Roma: que incluye que las amnistías tienen cabida en los acuerdos de paz.