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Política 20 Ago 2012 - 3:11 pm

Entrevista

'Santos repudió la seguridad democrática'

El exviceministro de Defensa Rafael Guarín, califica al primer mandatario de ser débil ante el terrorismo y revela el choque que existe entre el Ministerio y la Alta Consejería para la Seguridad.

Por: Norbey Quevedo y Hugo García Segura
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El exviceministro de defensa, Rafael Guarín, se fue lanza en ristre contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. / David Campuzano

Exviceministro de Defensa para las Políticas y Asuntos Internacionales, Rafael Guarín estuvo 15 meses en el cargo, tiempo en el que, según dice, siempre expuso sus posturas a favor de mantener las estrategias de la seguridad democrática del expresidente Álvaro Uribe. Ya por fuera del gobierno, En diálogo con El Espectador, Guarín se reconoce uribista, habla del retroceso que se vive en materia de seguridad a raíz del ‘plan renacer’ de las Farc y, sobre todo, de las ambivalencias del jefe de Estado, una de cuyas causas reside en  las diferencias que existen entre el ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón y el alto consejero Sergio Jaramillo.   

¿Qué diagnóstico hace de la actual situación de seguridad que vive el país?

Estamos ante una escalada sostenida de acciones terroristas, enmarcadas en una campaña de las Farc y Eln, que buscan tener efectos estratégicos. El objetivo es someter a los colombianos por miedo, vender la falsa idea de que la política de seguridad democrática fracasó y obligar al Estado y a la sociedad a negociar bajo sus condiciones, sin abandonar la violencia ni el propósito de tomarse  el poder.

¿Pero qué es lo que está pasando en regiones como el Cauca, el Putumayo o Casanare?

La aplicación del plan revolucionario ‘renacer de las masas’, que idearon las Farc en cabeza de Alfonso Cano hacia mediados de 2008, y que hace énfasis en la utilización de francotiradores, artefactos explosivos improvisados, pisasuaves y acciones con grupos de no más de 30 hombres. Lo que procuran es neutralizar la simetría militar, que es negativa para ellos en la medida en que el Estado  tiene unas Fuerzas Militares muy fuertes. Paralelamente, están tratando de recuperar y fortalecer sus frentes y estructuras a través del reclutamiento y el reentrenamiento.

Si la estrategia es conocida, ¿le ha faltado acción al Gobierno?

Lo que creo es que gran  parte de la crisis que hoy vivimos se debe a que el presidente Santos repudió la política de seguridad democrática y la cambió por impunidad para las Farc con su proyecto de Marco legal para la paz. Santos tiene una política ambivalente y de debilidad ante el terrorismo, y además es claro que se mantienen los santuarios de la guerrilla en Venezuela, ante la pasividad del Gobierno. Y a todo esto se suma la grave  preocupación que hay al interior de la Fuerza Pública frente a la seguridad jurídica.

¿Cómo así que Santos repudió la seguridad democrática?

Es que la política de seguridad democrática no es simplemente el despliegue militar en el terreno. Es una forma de interpretar la situación de violencia que vive el país y enfrentar el terrorismo. Y digo que el presidente Santos la repudió porque al reconocer el conflicto armado interno le dio, en la práctica, carácter político a organizaciones narcotraficantes y perpetradoras de crímenes de lesa humanidad como son las Farc y el Eln. Pero además, abandonó la decisión de someterlas a la Constitución y la ley,  violando el  derecho internacional, con la adopción del Marco para la paz, que lo único que hace es garantizarles impunidad por sus crímenes pasados, presentes y futuros. 

¿Qué pruebas hay para decir que Venezuela sigue siendo un santuario guerrillero?

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo que los cabecillas de las Farc no están en Colombia: blanco es, gallina lo pone y frito se come. Se sabe que Iván Márquez y Timochenko, desde hace años delinquen desde  territorio venezolano. En mayo fueron asesinados 12 soldados y el general Sergio Mantilla, comandante del Ejército, dijo que los guerrilleros que los atacaron salieron de Venezuela y luego huyeron hacia el vecino país. Es apenas obvio, ni siquiera Chávez habla de los subversivos guerrilleros que se reunen de manera pública, hacen eventos y tiene una plaza que se llama Manuel Marulanda, en el barrio 23 de enero de Caracas. Pero es que el problema  no es sólo Chávez, es todo el aparato que él ha construido a través de su Revolución Bolivariana. 

¿Cómo así?

En 2008 y en septiembre de 2011, el Departamento del Tesoro Norteamericano completó una lista de siete altos funcionarios del Estado venezolano involucrados con las Farc, el narcotráfico y el tráfico  de armas. Entre ellos está el hoy  ministro de la Defensa, Henry Rangel Silva, quien aparece en los computadores de Raúl Reyes comprometiéndose con Timochenko a  facilitar la compra de sistemas antiaéreos  para tumbar supertucanos y blackhawks. En esa lista están también el general Hugo Carvajal, director  de Inteligencia Militar y el exministro Ramón Rodríguez Chacín.

Usted hizo parte del gobierno Santos, ¿por qué hace las denuncias ahora que está por fuera de él?

Siempre mantuve estas posiciones, que incluso son  anteriores a mi ingreso al Gobierno. Con Ecuador, Brasil,  Perú y Panamá se hicieron planes de seguridad fronteriza, que tenían entre sus objetivos la lucha contra el crimen trasnacional, entendiendo por organizaciones de este tipo a las Farc y el Eln. Sin embargo, en el caso del  gobierno Chávez, no fue posible ni siquiera tocar el tema. Con él solo se pudo avanzar en la suscripción de un programa binacional de lucha contra los narcóticos. Cuando nuestros oficiales les dicen a los oficiales venezolanos que presten cooperación  contra las Farc, la respuesta es siempre que están dispuestos  a cooperar contra el narcotráfico pero no contra la guerrilla.

¿Cómo resolver el conflicto? ¿No hay cabida a la solución política?

La solución es doblegar la voluntad de lucha de las Farc. Lo que hay es una equivocada lectura  de quienes creen que la contrainsurgencia es sólo acción militar, cuando también se requiere acción política. Pero lo que está sucediendo es que en lo militar se está desmoronando porque a través de la aplicación del plan ‘renacer’, las Farc están  logrando generar una percepción en el sentido de que el Estado no es capaz de contener su accionar criminal. Y en lo político, se está retrocediendo con  iniciativas como el Marco para la paz.

Claro que el Gobierno insiste en que los crímenes de lesa humanidad no van a ser perdonados en ese Marco...

La ley tiene dos criterios: de prioridad y selectividad. El de selectividad se traduce en hacer una división artificial entre responsables de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Hay entonces menos y máximos responsables de crímenes de lesa humanidad. Y frente a los de menos responsabilidad, lo que aprobó el Congreso con el apoyo de Santos fue que se renunciaba a la persecución penal de esos delitos. ¿Eso qué significa? Que la Fiscalía, con base en el Marco para la paz,  jamás abrirá investigaciones contra sus autores. Y de acuerdo a la exposición de motivos, son la mayoría. En otras palabras los menos responsables de crímenes de lesa humanidad no serán investigados, ni juzgados, ni condenados. No van a  no pagar cárcel, harán trabajo comunitario y sí mucho pedirán disculpas públicas. 

¿Y frente a los máximos responsables?

En principio se adelantarán procesos penales, pero en el séptimo debate se incluyeron una serie de prerrogativas que se traducirán en impunidad. Por ejemplo, penas alternativas y medidas especiales de cumplimiento de la pena, sin que necesariamente implique ir a prisión.

¿O sea, lo mismo que se hizo con los paramilitares?

No, hay una gran diferencia. Dicen que el proceso con los paramilitares fue de impunidad, pero hay actualmente 4.800 miembros de las autodefensas en las cárceles, que van a cumplir ocho años allí. Es la pena máxima, aun sin haber sido expedidas las sentencias. Una cosa con cero días de cárcel y penas de cinco a ocho años para crímenes de lesa humanidad.

¿Usted cree que Santos está apostando a su reelección a partir de lograr la paz?

Las Farc han tenido una estrategia de acción política violenta sumamente peligrosa. Los pronunciamientos de Alfonso Cano, la semana antes de la posesión del presidente Santos cuando  lo invitaba a conversar sobre la paz,  dejaba en claro que la paz se haría siempre y cuando se superara la política de seguridad democrática y no quedara ningún atisbo de uribismo. El atentado terrorista contra Fernando Londoño lo que hizo también fue agudizar esa diferencia y esa contradicción entre Santos y el uribismo, lo cual, sumado a la caída estrepitosa y dramática en las encuestas, esperemos que no lleve al presidente a creer que solo va a lograr su reelección llegando a acuerdos a cualquier precio con las Farc. Eso sería hipotecarse a la guerrilla. 

Hay rumores sobre dificultades en las relaciones entre la Alta Consejería para la Seguridad y el Ministerio de Defensa ¿qué hay de cierto en eso?

Gran parte de la ambivalencia del gobierno Santos obedece a que hoy, en la práctica, hay dos cabezas: la Alta Consejería y el Ministerio. Una cosa es lo que piensa Juan Carlos Pinzón y otra Sergio Jaramillo. Y el Marco jurídico para la paz sale del escritorio de Jaramillo porque nosotros en el mindefensa teníamos una postura muy firme. Lo que se ha hecho es generar confusión.

¿Qué piensa del trabajo que hace Sergio Jaramillo?

Definitivamente es un factor perturbador de la política de seguridad y de los esfuerzos que está tratando de hacer la Fuerza Pública y el Ministerio de Defensa.

¿Hay desmoralización en las tropas como se dice?

Creo que no hay desmoralización pero sí inquietud y preocupación por la seguridad jurídica y eso tiene que ver con el fuero penal militar, la defensa técnica a militares y el manual de derecho operacional. 

¿Qué es el manual de derecho operacional?

Es un manual fundamentalmente escrito por civiles y un avance importante en lo que tiene que ver con la incorporación del derecho internacional humanitario a las Fuerzas Militares de Colombia, pero que tiene algunos aspectos que merecen ajustarse o aclararse para que tenga todo el aprecio y la legitimidad al interior de las tropas. 

Dicen también que los generales no le creen al ministro Pinzón...

No lo creo, Pinzón era la persona más indicada para asumir el Ministerio, tras la salida de Rodrigo Rivera y está desarrollando bien el plan de guerra ‘Espada de honor’. Nuestras tropas y la Policía están haciendo un esfuerzos permanentes, y lo están haciendo con el apoyo del Ministerio de Defensa, pero de alguna manera lo que hace Pinzón con la mano lo borra Sergio Jaramillo con el codo, ante la pasividad del presidente Santos.

¿Por qué?

El Marco jurídico para la paz es la mejor demostración. Por un lado se pide más bala para las Farc, pero por otro lado se les da impunidad. 

Dicen que hay sectores uribistas que buscan indisponer a las Fuerzas Militares con el presidente Santos, en caso de que se haya diálogos de paz...

Eso es pura propaganda. Las  Fuerzas Militares de Colombia son respetuosas de la Constitución y respetuosas del liderazgo del presidente de la República, sea quien sea. Es injusto con los militares sugerir eso. 

¿Propaganda de quién?

De quienes opinan de esa manera. ¿Dónde están las pruebas de reuniones del expresidente Uribe en los cuarteles, azuzando a los militares contra el presidente Santos? 

¿Y qué actitud debería tomar el gobierno Santos con Venezuela?

Denunciar ante los organismos internacionales. La diplomacia tiene distintos niveles y uno ha sido el cara a cara con el presidente Chávez para solicitarle cooperación. Pero dos años después de esta estrategia no hay resultados. Uno lo ve a usted primero como uribista, después en el gobierno Santos y  ahora es antisantista ¿desde qué punto de vista hay que interpretarlo?

¿Qué es exactamente el ‘plan renacer’ de las Farc?

Es la evolución que hacen las Farc en el marco  de la confrontación con el Estado. Lo que trata es de combatir más con menos, utilizar su debilidad como fortaleza y generar un imaginario colectivo, orientado a ratificar los mitos que han construido, como por ejemplo que son invencibles y que la única salida al conflicto tiene que ser la paz negociada. 

Esta semana el  expresidente Uribe lanzó unos trinos en los que dijo que le faltó tiempo para atacar a las Farc en territorio venezolano, ¿qué piensa de eso?

Maquiavelo enseñó que la política tiene dos medios: diplomacia y uso de la fuerza.  Y si la diplomacia no funciona, se tiene que acudir al uso de la fuerza. Fue lo que ocurrió en  la Operación Fenix, con el criminal Raúl Reyes. 

¿Aunque eso nos lleve a una guerra inútil?

Es que, en teoría, el presidente Chávez al dar  apoyo a las Farc le está es declarando la guerra irregular a Colombia. 

¿Lo de Uribe y Santos es irreconciliable?

Este no es un problema de estilos ni de personalidades, es un problema de fondo. Por eso planteo  que el presidente Santos, que fue elegido para continuar la política de seguridad democrática, terminó repudiándola. No creo que haya ninguna posibilidad de acercamiento entre los dos mientras  se mantenga una política que es contraria a la Seguridad Democrática.

¿Cómo debería replantear el camino el presidente Santos?

Lo primero que tiene que  dejar claro son los rumores  relacionados con los contacto que miembros de su gobierno están adelantando  con las Farc. Porque no tiene ninguna explicación que se reforme la Constitución para garantizarles impunidad  a las Farc sobre los crímenes más atroces que el Estatuto  de Roma obliga a perseguir, si no fuera porque hay contactos adelantados.

‘Santos está negociando con las Farc’

 

Desde hace algún tiempo se viene barajando la hipótesis de que el Gobierno adelanta contactos con jefes del secretariado de las Farc para plantear una agenda de negociación. Según ha trascendido a la opinión pública, los encargados de adelantar los contactos son el alto consejero presidencial para la Seguridad, Sergio Jaramillo, y el actual ministro de Ambiente, Frank Pearl, quien ha desmentido ser el puente para los aventuales diálogos.

Mientras tanto, el expresidente Álvaro Uribe continúa lanzando ataques al gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Esta vez el exjefe de Estado lo hizo en un acto público realizado en  Sincelejo. “Incomprensible esto: deterioro de la seguridad y el Gobierno negociando con el grupo terrorista de las Farc en Cuba”, dijo Uribe.

Incluso, el mismo Presidente Santos ha repetido en varias ocasiones que las llaves de la paz las tiene él y que sólo serán utilizadas cuando haya certeza de que se puede adelantar un proceso de paz serio con la agrupación guerrillera.

‘Ojalá Uribe no se le atraviese a la paz’

 

La presidenta del Polo Democrático, Clara López Obregón, sostuvo que ojalá sea cierto que el Gobierno esté adelantando diálogos con miembros de las Farc, tal y como lo denunció el expresidente Uribe.

“Ojalá sea cierto y ojalá el presidente Uribe no se dedique a sabotear una necesidad tan importante para el pueblo colombiano como la búsqueda política de la paz, ya que demostró con sus ocho años de gobierno, más los dos años del presidente Santos, diez años de política de derrota militar de la guerrilla sin conseguir resultados”, sostuvo la presidenta del único partido de oposición, y acotó que fue necesario vivir todos estos años de guerra para entender la importancia de la paz.

 

 

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