'Lo que se hereda no se hurta'

Con el anuncio de Santiago Pastrana, hijo del expresidente Andrés Pastrana, de empezar sus pinitos en el Partido Conservador se revivió esta semana la vieja polémica de los delfines políticos.

Después de décadas de herencias políticas en el país, a nadie sorprende que periódicamente se conozca que algún delfín quiere engrosar la lista de servidores públicos que tienen raíces en la élite política, menos ahora cuando los partidos preparan los alfiles que pondrán a consideración de los votantes en las elecciones de 2014. El último episodio de esta estirpe lo protagonizó esta semana Santiago Pastrana, hijo del expresidente Andrés Pastrana y nieto del también jefe de Estado Misael Pastrana, que en la sede del Partido Conservador dio su primera declaración como militante de la colectividad.

Y aunque por ahora Santiago Pastrana no ha oficializado ninguna campaña, también dejó claro que su presencia en el conservatismo será por mucho tiempo. Así lo cree el presidente del partido, Ómar Yepes, quien lo invitó para que se reuniera con las juventudes conversadoras no sin anotar que era “una figura de transcendencia, que viene de una familia de presidentes y tiene todas las calidades para iniciar el relevo generacional tan necesario para la política y el país”.

La fórmula del delfín, que no siempre ha sido exitosa en las urnas o en el cumplimiento de funciones públicas, ha bastado para que se repita una y otra vez en los 200 años de historia republicana que tiene el país. De 28 presidentes en el siglo pasado, sin contar con la junta militar, nueve tenían vínculo de consanguinidad con algún antecesor en el cargo, y cuatro más (Eduardo Santos, Laureano Gómez, Gustavo Rojas y Julio César Turbay) dieron pie al comienzo de nuevos linajes que llegan a nuestros días con una enérgica aspiración de poder, en medio de otros legados que también se abren paso.

Sólo hace cinco meses se oficializó la entrada al Partido Liberal de Ángela Garzón, la hija del vicepresidente Angelino Garzón. El Partido Verde tampoco se quedó atrás y por esos días candidatizó a Eduardo Andrés Garzón, hijo de ‘Lucho’ Garzón, para que integrara la lista a la Cámara. El hijo de Garzón ya había sonado para ser candidato al Concejo por los verdes en las elecciones pasadas, pero a última hora lo bajaron de ese tren porque Antonio Sanguino encabezaba lista y se suponía que contaba con los votos de ‘Lucho’ en Bogotá.

Eso sin hablar de las pasadas elecciones a Congreso y Presidente de la República. Germán Vargas, nieto de Carlos Lleras, y Juan Manuel Santos, sobrino-nieto de Eduardo Santos, disputaron la Presidencia. Felipe Zuleta, nieto de Alberto Lleras, se quemó buscando una curul al Congreso, y en cambio Iván Moreno, nieto del general Gustavo Rojas Pinilla, llegó al Senado, pero terminó en la cárcel por cuenta del escándalo de la contratación en Bogotá. En la Cámara de Representantes repitió Simón Gaviria, hijo del expresidente César Gaviria, y pronto llegó a ser presidente de esa corporación en la legislatura 2011- 2012. Miguel Gómez, nieto del expresidente Laureano Gómez y sobrino del tres veces candidato presidencial Álvaro Gómez, heredó los votos de su papá, el senador Enrique, y llegó a la Cámara de Representantes. 

En las pasadas elecciones también llegaron sin tropiezos al Congreso Juan Manuel Galán, hijo del dirigente Luis Carlos Galán, por el partido de su padre; e Iván Cepeda, hijo de Manuel, el senador de izquierda, que decidió lanzarse por el Polo Democrático a la Cámara de Representantes. Y Horacio José Serpa aterrizó en el Concejo de Bogotá. Galán y Cepeda son hijos de protagonistas de la política asesinados por la mafia. En el caso de Carlos Fernando Galán, exsecretario de Transparencia del Gobierno, concejal de Bogotá y excandidato a la Alcaldía de la capital, se conoció su firme aspiración para llegar al Senado en las próximas elecciones. 

En todo caso, lo cierto es que los delfines, palabra que se acuñó hace 800 años como el título nobiliario que les daban a los príncipes herederos al trono de lo que hoy sería Francia, tiene tanto arraigo en Colombia, que no son simples convidados de piedra y suelen encabezar las listas de los partidos. 

Ni qué hablar de los herederos que llegan a ocupar importantes cargos en la estructura del Estado. Con la llegada del presidente Juan Manuel Santos a Palacio han sido nombrados al menos 30 funcionarios que, sin desestimar sus calidades profesionales y personales, forman parte de ese árbol genealógico de la política.

Para no ir más lejos, Federico Renjifo, ministro de Minas y Energía, es hijo de Marino Renjifo Salcedo, uno de los dirigentes liberales más poderosos del Valle que fue alcalde de Cali, gobernador del departamento y senador. Por su parte, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, es hijo de   Jorge Cárdenas Gutiérrez, quien fue secretario de Hacienda de Medellín y director del Departamento Administrativo de Servicios Generales en el gobierno de Alberto Lleras. También fue gerente de la Federación Nacional de Cafeteros y de ahí pasó a la presidencia de la junta directiva de la Federación Nacional de Biocombustibles.

Está también el caso de la canciller María Ángela Holguín, bisnieta de Jorge Holguín, quien fue dos veces presidente y su tío bisabuelo fue Carlos Holguín, expresidente y diplomático. O el de Miguel Samper Strouss, director de Justicia Transicional, quien es hijo del expresidente liberal Ernesto Samper. A su vez, Paula Gaviria Betancur, nieta del expresidente conservador Belisario Betancur, es la directora de la Unidad de Víctimas. 

La lista es larga y también la integran los Turbay, con Claudia Turbay Quintero, como embajadora de Colombia ante Ghana, quien es hija del expresidente Julio César Turbay Ayala, y hermana del excontralor Julio César Turbay Quintero. Y María Carolina Hoyos Turbay, viceministra de Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones, cuya madre fue la periodista asesinada Diana Turbay, hija del expresidente Turbay.

Cómo no mencionar al nuevo secretario general de Presidencia, Aurelio Iragorri Valencia, quien es hijo de Aurelio Iragorri Hormaza, senador por más de 30 años, por el departamento del Cauca. Sus abuelos son el expresidente Guillermo León Valencia y Benjamín Iragorri, exmagistrado de la Corte Suprema. Siendo el expresidente Valencia hijo de Guillermo Valencia, un reconocido poeta de su tiempo y candidato a la Presidencia en 1930.

Aunque la herencia del poder político no es un fenómeno exclusivo de Colombia, aquí ha tomado ribetes de cotidianidad. A la vuelta de la esquina queda abierta la posibilidad para que en las elecciones de 2014 dos primos hermanos, (Juan Manuel y Francisco Santos) se disputen la primera magistratura del Estado. 

‘La injusticia con las nuevas generaciones’ 

“Colombia, hasta donde lo señala la Constitución, está tratando de consolidarse como una democracia y no ha sido, ni quisiera ser, una monarquía. Por consiguiente, aquí no se heredan las oportunidades ni los puestos así los progenitores hayan sido hombres, porque no hay mujeres aún que hayan marcado el devenir de la Nación”, dice la exsenadora liberal Cecilia López Montaño, refiriéndose a un país político inundado de delfines.

 

En su concepto, “la historia, para no hablar de la genética, demuestra que no todo se hereda, a diferencia de los privilegios que sociedades como la colombiana decidieron otorgarles a los delfines. Matricular de una a estos hijos e hijas, cuando no nietos y pocas nietas —hasta en eso hay inequidad de género— en altos cargos de mando y responsabilidad política, es muy injusto con las nuevas generaciones”.