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Política 30 Jun 2013 - 9:00 pm

Tribunas políticas en el estadio El Campín

Reflexión sobre la aparición de dos banderas de respaldo al alcalde de Bogotá en partidos de Santa Fe y Millonarios y las reacciones que generaron en redes sociales.

Por: Camilo Segura Álvarez
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Las banderas de respaldo al alcalde Gustavo Petro

Santa Fe y Millonarios entre los ocho mejores del fútbol colombiano. Las hinchadas abarrotan las graderías en cada uno de los partidos de sus equipos. Mucho color. Banderas con mensajes de apoyo a los jugadores y con los nombres de los barrios más populares, de las universidades e incluso de ciudades lejanas a la capital. Dos de ellas, particulares: las dos, en respaldo al alcalde Gustavo Petro.

Una con la cara del alcalde, la otra con la leyenda “Petro se queda”. Una apareció en las tribunas cuando el local era Santa Fe, la otra, cuando lo era Millonarios. Banderas llenas de significados, por lo menos para el alcalde Gustavo Petro, quien hoy afronta la crisis desencadenada por un proceso de revocatoria y un pliego de cargos de la Procuraduría, con los que podría acabar prematuramente con su mandato.

Por medio de redes sociales, el alcalde, sus colaboradores y seguidores expresaron, aludiendo a las banderas, mensajes como que los “Hinchas de Santa Fe y Millonarios (están) juntos por una Bogotá Humana”, lo que significa una muestra de “El barrismo social. Hacia la hinchada Popular” y que “los hinchas defienden a su alcalde”.

Seguramente, algunos, o muchos, lo hacen, pero resulta impensable, o por lo menos inverificable, que las barras populares: La Guardia Albirroja Sur, de Santa Fe, o Comandos Azules y la Blue Rain, de Millonarios, estén matriculadas en sus vastas mayorías con esos mensajes. También, es una muestra de madurez democrática que los barristas, grupos sociales de trascendencia en la cotidianidad de una ciudad latinoamericana, tengan posiciones políticas y las manifiesten de forma pacífica.

Un ejemplo de ello es el debate que surgió en las toldas santafereñas. En una publicación en redes sociales de La Guardia, la barra, o quienes manejan sus perfiles en la Internet, se desligan de la bandera con el rostro de Petro como una intención colectiva y sostienen que la idea fue de un exlíder que es progresista y trabaja con el Distrito.

Se trata de Diego Karachas, integrante de la barra y funcionario del Instituto para la Economía Social (IPES), quien afirma que aunque está de acuerdo con la bandera, no es el responsable. Aparece entonces Julio Triviño, integrante de MPS (uno de los “parches” de la barra), se hace cargo del mensaje de apoyo y dice que “desearía que toda la hinchada saliera a respaldar a una administración que ha hecho mucho por la ciudad y por los jóvenes”. Su voz es su voz. Personal o de ese sector de la barra. No debería ser entendida como la de una barra ni de una hinchada ni de un partido político.

Nadie puede negar que la administración distrital tiene mucho que ver con que hoy muchos de los muchachos, que durante la década pasada estuvieron inmersos en violentas grescas relacionadas con la pertenencia a una barra estén involucrados en proyectos productivos, de convivencia ciudadana y dando ejemplo a jóvenes de otras ciudades del país en términos de paz y tolerancia. Todo, pese a que siguen soportando golpes como la muerte de Óscar Eduardo Sandino, seguidor de Millonarios, presuntamente, a manos de hinchas del Deportivo Cali.

Una barra popular es un grupo variopinto. El pobre y el rico, el adolescente y el cincuentón, el desempleado y el oficinista, el chaparrito y el gigantón, el de izquierda y el de derecha, el revocador y el defensor, en fin, todos (pero todos, todos) los fenotipos, estereotipos y ciudadanías que conviven en la capital. Una diversidad que sólo tiene unidad en una idea: el compromiso de seguir, respaldar, exaltar, vitorear y celebrar la existencia de un equipo de fútbol.

Han sido los seguidores del alcalde, y él mismo, quienes repetidamente rechazan categorías totalizantes, quienes sostienen que se oponen a la hegemonización del pensamiento, pues de ello se desencadenan la intolerancia y la violencia, como lo sostuvo, por ejemplo, el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla. Por lo tanto, no resulta coherente que se utilice una fotografía de una bandera con miles de hinchas con la misma camiseta de fondo, para demostrar la tesis: detrás de Petro están los bogotanos.

Claro que es positivo que existan posiciones y discusiones políticas entre los ciudadanos en cualquier escenario público, como el construido alrededor del fútbol. Eso fortalece una democracia que tendrá el reto de soportar, garantizar y respetar la suerte del mandato del alcalde Petro sea cual fuere.

Democracia que también tiene que arropar y no generalizar a quienes están construyendo escenarios de paz y diálogo, luego de estar involucrados en hechos violentos, sin olvidar que su esencia gira en torno a una camiseta roja y azul y que, desde ahí, pueden ayudar a construir una sociedad en paz, que a fin de cuentas es en lo que todos los aficionados al fútbol y quienes no lo son sí coincidimos.

A TRAVÉS DE REDES SOCIALES, EL ALCALDE, SUS COLABORADORES Y SEGUIDORES EXPRESARON, ALUDIENDO A LAS BANDERAS, MENSAJES COMO QUE “LOS HINCHAS DE SANTA FE Y MILLONARIOS (ESTÁN) JUNTOS POR UNA BOGOTÁ HUMANA

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