Gabinete para las elecciones y la paz

Se busca dar un nuevo aire a la Unidad Nacional, de cara al debate electoral, los diálogos con las Farc y las recientes protestas sociales.

El presidente Juan Manuel Santos, ayer en la primera reunión preparatoria para el Gran Pacto Nacional del Sector Agropecuario y el Desarrollo Rural.  / Presidencia
El presidente Juan Manuel Santos, ayer en la primera reunión preparatoria para el Gran Pacto Nacional del Sector Agropecuario y el Desarrollo Rural. / Presidencia

A un año de concluir su mandato y a tres meses de decidir si va o no por la reelección, el presidente Juan Manuel Santos quedó en libertad para reajustar su gabinete y cambiar la nómina de sus principales consejeros y secretarios. Aunque todos los funcionarios que ayer presentaron su renuncia protocolaria son de libre nombramiento y remoción, con su gesto político le hicieron saber al primer mandatario que están dispuestos a dar un paso al costado para garantizar la buena marcha del Gobierno de cara a los retos electorales de 2014.

En otras palabras, a nivel del alto gobierno y de conformidad con los hechos de los últimos días, quedó claro que se necesita reingeniería para los desafíos del presente, que no son otra cosa que el debate electoral, la hora de las definiciones en el proceso de paz de La Habana (Cuba) y la necesidad de responder al clamor social que conmocionó al país en los últimos días. Detrás de estos objetivos, en términos políticos, la meta es darle un nuevo aire al modelo de Unidad Nacional, soporte de la gobernabilidad de Santos desde 2010 hasta hoy.

En consecuencia, desde el momento en que se supo de la renuncia protocolaria de ministros, consejeros y secretarios, empezaron las conjeturas. Los que se van, los que cambiarían de cartera y los que se quedan. Del primer grupo se dice que el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, dejaría el Ejecutivo para presidir el Partido de la U, necesario a la hora de las urnas. Otros en la lista de los salientes serían Ruth Stella Correa, de Justicia; Federico Rengifo, de Minas; María Fernanda Campo, de Educación, y el director de Planeación Nacional, Mauricio Santamaría.

Se rumora también que Rafael Pardo Rueda, hoy en el Ministerio de Trabajo, llegaría al del Interior, cuyo actual titular, Fernando Carrillo, suena para reemplazar a Sandra Morelli en la Contraloría, pronta a concluir su gestión. La mayor duda está por la Cancillería, obviamente por el sonado tema de Nicaragua y el mar de San Andrés. Aunque el Partido Conservador ha insistido en la salida de María Ángela Holguín, hay quienes creen que Santos le mantendrá su respaldo, así como al minagricultura, Francisco Estupiñán, por estos días en el ojo del huracán por el paro agrario.

En opinión de Clara López, presidenta del Polo Democrático, la renuncia protocolaria no es otra cosa que un golpe de opinión para tratar de resarcir el deficiente manejo que se hizo del paro agrario. “Es como para lavarse la cara”, recalcó la dirigente política. A su vez, el senador liberal Juan Manuel Galán observó que su único ajuste sería en el Ministerio de Agricultura, donde “debería estar una persona que tenga toda la legitimidad, todo el capital político, la representatividad y el arraigo en términos de relación con el campesinado”.

El presidente del Partido Conservador, Ómar Yepes Alzate, manifestó que es una decisión del presidente saber si mantiene o refuerza la representación de su colectividad. “Creo que es legítimo que todos los partidos aspiren a tener una mayor presencia en el Gobierno”. Un concepto semejante al expresado por el congresista del Partido Verde Alfonso Prada Gil, quien recalcó que lo que se ve es al presidente Santos asumiendo sus retos de gobierno con carácter y decisión, y por eso no le extraña que haga ajustes para mandarle mensajes claros al país.

Temas relacionados