Vargas Lleras presenta su renuncia a la Vicepresidencia

Tras finalizar el balance de su gestión, marcada principalmente por la infraestructura, el vicepresidente le presentó este miércoles su renuncia al Senado. Dejará el cargo el 21 de marzo.

Germán Vargas Lleras presentó este miércoles su renuncia a la Vicepresidencia de la República ante el Senado. En su lugar, como se había anunciado desde hace varias semanas, quedará el exdirector de la Policía Nacional, Óscar Naranjo. (Lea: Óscar Naranjo será el vicepresidente ante renuncia de Vargas Lleras)

“A través del acto legislativo 01 del 1 de julio de 2015 se estableció una inhabilidad para el cargo que ejerzo, de acuerdo con la cual, el ciudadano que un año antes de la elección haya tenido la investidura de vicepresidente, no podrá ser elegido presidente de la República...Si bien, a la fecha, no he definido mi participación en el próximo proceso electoral, ante la posibilidad de hacerlo, y con el fin de evitar que me cobije esta inhabilidad, he decidido retirarme del cargo”, dijo Varga Lleras, en la carta con la que presentó su renuncia irrevocable al presidente del Senado, Mauricio Lizcano. (Lea también: Naranjo, un vicepresidente del Partido de La U)

El vicepresidente dejará su cargo el 21 de marzo para dedicarse a su aspiración a la Presidencia en 2018, aunque aún no es oficial su candidatura ni si se inscribirá por el partido Cambio Radical, del que es jefe natural, o si se irá por la recolección de firmas, debido a los cuestionamientos que existen alrededor de la colectividad por la entrega de avales a personas involucradas en casos de corrupción en el país.

Tampoco es claro si tendrá la venia del presidente Juan Manuel Santos en su camino hacia la Casa de Nariño, si se tiene en cuenta la distancia que ha mantenido del proceso de paz con las Farc y sobre la prioridad del primer mandatario de intentar apoyar a alguien que pueda garantizar la implementación del acuerdo de paz.

Lo que sí es cierto es que Vargas Lleras podría tener hoy la maquinaria política para enfrentar al uribismo, que salió fortalecido del plebiscito, pero que, a la vez, enfrenta una batalla interna para elegir un candidato fuerte para las elecciones de 2018 luego de que Óscar Iván Zuluaga aplazara su aspiración por los cuestionamientos en medio del escándalo de Odebrecht.