Venta de píldora del día después enfrenta a España

Ministra de Sanidad insiste en que es peligrosa. Ginecólogos aseguran lo contrario.

Un segundo estudio en España acaba de ratificar que el uso de la píldora del día después no causa “graves” reacciones adversas, como lo viene sosteniendo la ministra de Sanidad de ese país, Ana Mato, quien se ha empecinado en restringir la venta de este fármaco con prescripción médica argumentando que “puede dañar la salud”. Esta píldora se vende sin receta desde septiembre de 2009.

En el informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que fue realizado por petición del mismo Gobierno, se argumenta que no es cierto que las mujeres españolas estén abusando de este método anticonceptivo de emergencia (como lo ha sostenido Mato) y se insiste en que no es peligroso.

La agencia afirma que en los últimos once años sólo ha detectado 35 reacciones adversas a este fármaco y que 20 de estos casos fueron calificados como “graves”, ya que desencadenaron en trombosis o embarazos ectópicos (fuera del útero), pero se trataba de pacientes con problemas de salud previos o con antecedentes familiares. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en una investigación entregada al Gobierno, también coincide en que el uso de esta píldora no es peligroso.

A pesar de esto la ministra Mato asegura que los resultados no son concluyentes. Si bien hay dos estudios que avalaban la venta libre de este fármaco, hay uno más de la Organización Médica Colegial que había concluido que este fármaco podría traer graves consecuencias. En su informe, publicado por El País de España, la organización sostiene enfática que “la píldora anticonceptiva de emergencia debe ser indicada por un profesional sanitario”.

La ministra de Sanidad acaba de pedir un cuarto estudio al Comité Español de Farmacovigilancia. De esos resultados dependería finalmente que se limite la venta de la píldora del día después, de las que se han vendido en España cerca de 6,3 millones de unidades desde 2001, cuando se aprobó su venta. 

Mato ha sido acusada de querer restringir la venta
de este fármaco “por motivos ideológicos” y de querer "crear confusión en la población atacando la libertad sexual”.