Circuncisión, ¿buena o mala?

La Sociedad Colombiana de Urología recomienda que sólo se practique a quienes lo necesiten. Estudios señalan que reduce el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

En Estados Unidos han surgido grupos que critican la práctica de la circuncisión. Flickr/  kennethkonica.
En Estados Unidos han surgido grupos que critican la práctica de la circuncisión. Flickr/ kennethkonica.

El Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos reveló en julio que el número de circuncidados en ese país en 2010 se había reducido alrededor del 58% en comparación con la tasa de 1979. Para los expertos, se trata de un fenómeno que refleja profundos cambios culturales y de salud.

Entre los estadounidenses la tasa de circuncisión siempre ha sido alta debido a la considerable migración judía que llegó al país y comenzó a hablar de los beneficios de esta intervención. “Incluso, algunos niños fueron circuncidados por el mismo ginecólogo al nacer (y sin anestesia)”, cuenta el urólogo Alejandro Fernández, de la Clínica de la Mujer.

Una de las razones para que comenzara a bajar el número de circuncisiones, además del alto costo para el sistema de salud, es la aparición hace 20 años de grupos que se oponen a la intervención porque la asocian con la religión y la mutilación del clítoris en África.

También se ha comprobado que las circuncisiones que se hacen sin anestesia causan unos traumas en el bebé que desembocan en problemas suprarrenales, por el exceso de angustia que genera la intervención”. En las anestesias generales también existe un riesgo para los menores de un año. Hay un riesgo de muerte que puede ser hasta de 10%.

Para el urólogo pediatra Eduardo Llinás Lemus, el declive de la intervención se debe también a que en 1999 la Academia Americana de Pediatría limitó las indicaciones de la circuncisión neonatal a unas patologías muy puntuales. “Es por esto que ahora en EE.UU. el médico les pregunta a los padres si quieren que su hijo sea circuncidado. Antes se asumía que todos los niños debían serlo”, señala Fernández.

Sin embargo, un estudio del Cedars-Sinai Medical Center, de Los Ángeles, que reunió más de mil artículos entre 2007 y 2012, concluyó que “la circuncisión en los niños sí tiene una serie de beneficios. Esto ha hecho volver a pensar en ella como alternativa”.

Los expertos esperan, entonces, un nuevo incremento en la tasa de circuncidados debido a que las investigaciones han revelado que tienen menos probabilidades de padecer cáncer de pene y adquirir enfermedades de transmisión sexual, específicamente el VIH, además de disminuir el impacto del virus del papiloma humano, por lo cual las mujeres con parejas circuncidadas pueden correr un riesgo menor de sufrir cáncer de cuello uterino.

En Colombia menos del 5% de la población es circuncidada. “Venimos de la escuela médica francesa y los europeos no son circuncidados, excepto la población judía y musulmana”, explicó Fernández.

A quienes se les practican más circuncisiones, con toda seguridad, es a lo adultos con infecciones en el prepucio”, indicó Fernández. Sin embargo, hace unos 20 o 30 años la influencia estadounidense en el país era bastante marcada y algunos médicos comenzaron a impulsar la circuncisión. Ahí empezó el boom de las circuncisiones. “Al ver que la población se estaba circuncidando tanto, la Sociedad Colombiana de Urología recomendó circuncidar a quien realmente lo requiere”.

También hay que precisar que, a pesar de que en el país la intervención está incluida en el POS, una EPS puede objetar no realizarla porque los padres, muy seguramente, argumentan razones diferentes a las médicas.

En Colombia, la circuncisión igualmente se practica por razones estéticas. “Hay hombres con prepucios larguísimos y las mujeres ya exigen que el pene sea bonito, así que para no interferir en las relaciones sexuales se hace la intervención”, indicó el urólogo de la Clínica de la Mujer, sin embargo, negó que la circuncisión tenga incidencia en el desempeño sexual.

Pero, si existen tantas ventajas para los hombres circuncidados, ¿por qué no se incrementa el número de intervenciones? Fernández y Llinás coinciden en que lo crucial, más que intervenir, es tener una cultura de aseo en los genitales. “Si se acostumbra desde pequeño a tener unos buenos hábitos de higiene, muy seguramente vamos a tener un pene sano y menos probabilidades de sufrir una infección o enfermedad de transmisión sexual”.