El invento surgió en la Universidad de Santiago de Chile

El invento de unas papas fritas saludables hechas con arroz

Una investigadora chilena creó un sustituto para consumir este plato sin daños a la salud. La idea nació por la alarma alimentaria en el país, uno de los más afectados por el sobrepeso en América Latina.

El 63 % de la población chilena presentó obesidad en 2016, según la FAO / Istock.

El gusto por las papas fritas es universal. Un tubérculo originario de Perú que conquistó las grandes cadenas de comida rápida gracias a su preparación más crocante, amarilla y calórica. Pero que es además la más perjudicial contra la salud.

Ver a sus estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile comer diariamente papas a la francesa fue lo que impulsó a la investigadora Laura Almendares a crear una alternativa saludable para este plato, mezclando cereales y tubérculos. Una alternativa más sana en una población donde, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 63 % de la población tiene obesidad, una cifra alarmante que posicionó a Chile entre los tres países con mayor tasa de sobrepeso en América Latina y el Caribe, después de Bahamas y México. 

El sustituto creado por Almendares, adscrita al Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del campus, es similar a las papas en su forma, características y usos, y está hecho a partir del tubérculo y subproductos de arroz. Mediante un proceso de destrucción, una papa frita es hecha con una mezcla de descartes de papas y subproductos del pulido de arroz, que son el factor diferenciador. El ingrediente permite que al fritarse el producto, éste absorba hasta tres veces menos la cantidad de aceite que suele recoger.

El invento es una alternativa más sana de comer papas fritas, teniendo en cuenta que un estudio hecho por científicos de Estados Unidos, Italia, España y Reino Unido denunció el aumento de riesgo de muerte que representaba consumir tal plato. La investigación, publicada en la revista American Journal of Clinical Nutrition, analizó el consumo de papas en 4.400 personas mayores entre las edades de 45 y 79 durante ocho años: 236 de ellos habían muerto al terminar el estudio.

La conclusión de los expertos fue que las personas que consumían este tubérculo cocido o al horno presentaban un estado de salud mucho mejor a aquellos que solían comerla frita, tanto que, alimentarse dos veces en la semana con papas a la francesa, registró un aumento en más de dos veces el riesgo de muerte.

El problema es que hasta ahora se creía que el sodio y a veces las grasas trans eran el mayor atractivo de la fritura, pero entre la presentación común y la nueva alternativa de Almendares, los sabores son muy similares. Es así como, “al educar al consumidor chileno, este aprende y sigue tendencias más sanas”, explicó la investigadora en entrevista para la agencia de noticias EFE. Asimismo, la autora indicó que el sustituto está en proceso de estudio de mercado, con el objetivo de “darle las herramientas al empresario para poder posteriormente escalar y generar el producto”.