Falta de enfermeros profesionales en Colombia pone en riesgo a los pacientes

Esta carencia se relaciona con la ocurrencia de muertes, casos de shock o paro, fallas en el rescate, trombosis e infecciones.

La preocupación por la seguridad del paciente en las instituciones hospitalarias ha cobrado una enorme relevancia en los últimos años. Ahora, se suele hablar de la prevención de eventos adversos y de la necesidad de contar con mecanismos eficaces para reducir la ocurrencia de caídas, infecciones asociadas a la atención en salud y muertes previsibles, entre otros.

Así, mientras en Inglaterra y Estados Unidos, en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se espera que para atender a dos pacientes haya como mínimo una enfermera profesional dedicada al cuidado directo, en las UCI de ciudades como Bogotá hay instituciones con una enfermera para ocho pacientes, a la que se le asignan actividades fundamentalmente administrativas.

¿De qué manera intentan “subsanar” este aparente déficit de profesionales de enfermería las instituciones hospitalarias? De acuerdo con Gloria Arango, profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, “lo hacen reemplazando profesionales de enfermería por enfermeros auxiliares que, como lo indica la Ley de Talento Humano, en tanto que ejercen una ocupación, apoyan actividades fundacionales de los profesionales”.

Al mismo tiempo, asevera que en la práctica están haciendo las actividades propias del profesional, probablemente a menor costo en el corto plazo para las instituciones, pero quizá también con mayores riesgos para los pacientes y la organización misma.

Sin embargo, una de las consecuencias que trajo el sistema de salud que se conformó con la Ley 100 de 1993, es que para ahorrar costos, varios hospitales optaron por asignar las actividades de cuidado directo de los pacientes a los auxiliares de enfermería y destinar las enfermeras profesionales a la realización de actividades fundamentalmente administrativas.

Pero el panorama no es del todo oscuro. Las instituciones que han optado por certificarse ante organismos extranjeros para exportar servicios de salud han aumentado el número de profesionales de enfermería para poder cumplir con las exigencias de estos organismos.

Este requerimiento no es poco relevante. Numerosos estudios realizados especialmente en EE. UU. y Europa han revelado que no es lo mismo contar con más personal en una unidad o servicio, que contar con más profesionales dentro del equipo de enfermería.

Linda Aiken, enfermera estadounidense que ha liderado estos trabajos en varias latitudes, ha mostrado cómo los resultados en el paciente se ven afectados por la falta de profesionales. Otros autores, trabajando en la misma línea, han encontrado que la probabilidad de ocurrencia de eventos adversos aumenta con la reducción de personal profesional; y otros tantos han investigado la relación entre la ocurrencia de eventos adversos y la disponibilidad de profesionales frente a la de personal de apoyo dentro del equipo.

Los resultados de los estudios dejan claro que, a diferencia de lo que se pensaba hasta hace unos 20 años, los resultados en los pacientes no dependen exclusivamente del trabajo de los médicos, sino que la enfermería contribuye de manera importante con los resultados (tanto positivos como negativos) en los pacientes.

Los estudios sugieren que es necesario reconocer la importancia que tienen los enfermeros como responsables del cuidado directo del paciente. A manera de ejemplo, se ha encontrado relación entre el equipo de enfermeras de una unidad a cargo del cuidado directo de los pacientes y la ocurrencia de muertes, casos de shock o paro, fallas en el rescate (muertes evitables dentro de los primeros 30 días de hospitalización), trombosis venosas profundas, sangrados gastrointestinales e infecciones asociadas a la atención en salud.

Pero además, particularmente en el ámbito colombiano, hay que reconocer que el aumento de la cantidad de pacientes asignados a las enfermeras implica condiciones de trabajo que desalientan a los profesionales y que pueden tener efectos como el burnout (síndrome de quemarse por el trabajo), que puede traer consigo la despersonalización del cuidado.

“A ello se suma que, de presentarse eventos adversos por la realización de un procedimiento por parte de un auxiliar de enfermería, quien asume la responsabilidad sobre lo que ocurra es el enfermero profesional”, indica Arango.

Así las cosas, los hospitales que han optado por dejar el cuidado directo a cargo de los auxiliares de Enfermería tendrían que devolver a los profesionales su rol de cuidadores directos del paciente y reconfigurar sus funciones, como las de los auxiliares, si esperan atender esta falla latente que han cargado consigo durante tantos años.

Los enfermeros, por su parte, tendrán que hacer uso de la ley e informar por escrito a las instituciones cuando los recursos de personal profesional les impidan realizar adecuadamente su trabajo y los ponga en riesgo de comisión de errores que, con mayor número de profesionales, podría reducirse.
 

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