España e Inglaterra restringieron su enseñanza en universidades

Homeopatía, ¿debe ser expulsada de la Nacho?

Un diplomado que mezcla las teorías de Einstein con esencias florales reaviva el debate sobre lo que se debe y no se debe enseñar en una universidad acreditada.

En el primer módulo del diplomado “Homeopatía y terapias alternativas en el ámbito farmacéutico”, que ofrece la Universidad Nacional por $2’900.000, se estudia al ser humano desde “la física newtoniana y la física cuántica”. Luego se revisan conceptos de electricidad, magnetismo para pasar de ahí a diversas manifestaciones “energéticas y vibracionales de los organismos”. A lo largo del curso se mezcla la medicina china con plantas medicinales y esencias florales. Los matriculados también reciben una introducción a las doshas (vata, pitta y kapha) y su relación con los pulsos.

Para los creyentes de la homeopatía y otras terapias alternativas no hay nada anormal en el programa que ofrece la Universidad Nacional. Por el contrario, es un resumen apetitoso, quizás un poco costoso, de los fundamentos teóricos de una práctica terapéutica que ya cumple más de 200 años. Pero para quienes defienden la rigurosidad científica y exigen evidencia médica sobre este tipo de medicina alternativa, el aval que le está dando la Universidad Nacional constituye una falta ética.

El debate se avivó esta semana en redes sociales. El exrector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman, ante el reclamo de algunos tuiteros, escribió: “Es increíble que en la principal facultad de ciencias del país se promocione la superchería”.

La U. Nacional no es la única institución cuestionada por respaldar la enseñanza de prácticas sin un fundamento científico. En los últimos años en España e Inglaterra varias instituciones de educación superior cerraron sus puertas a este tipo de cursos ante las críticas de la comunidad académica.

El año pasado, por ejemplo, la U. de Barcelona clausuró su máster en medicina homeopática “por falta de evidencia científica”. Antes de ella la Facultad de Medicina de la U. de Valencia se desmarcó de su máster en medicina naturista, acupuntura y homeopatía, y lo mismo hizo en 2013 la Universidad de Córdoba cuando canceló el curso intensivo de homeopatía veterinaria. Esto en un país en el que más de 10.000 médicos prescriben medicamentos homeopáticos y el mercado de esos productos se estima en unos 60 millones de euros.

En Inglaterra ha ocurrido algo similar. Un caso interesante es el de la Universidad de Exeter. En 1993 Edzard Ernst, un famoso médico de terapias alternativas, se vinculó a la enseñanza e investigación de estas prácticas en la universidad y publicó más de 100 artículos. En 2015 fue un libro titulado Un científico en el país de las maravillas, en el que recapituló su “búsqueda de la verdad”, en la que sólo encontró problemas. Después de 20 años de investigación, como lo resumió en un artículo para el periódico The Guardian, concluyó varias cosas: 1a. “Nuestros ensayos demostraron que la homeopatía no es más que un placebo”. 2a. “Nuestras revisiones demostraron que el más confiable de los aproximadamente 230 ensayos de homeopatía publicados no tuvo efectos positivos”. 3a. “Los estudios con animales confirmaron los resultados obtenidos en seres humanos”. 4a. “Las encuestas y los informes de casos sugieren que la homeopatía puede ser peligrosa. 5a. “Las afirmaciones hechas por los homeópatas para curar enfermedades como el cáncer, el asma o incluso el ébola eran falsas”. 6a. “La promoción de la homeopatía no es ética”.

Gabriela Delgado, directora del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional, acepta que es hora de que la universidad se plantee de nuevo este debate. Argumenta que se trata tan sólo de un diplomado y no un programa académico formal, aunque la universidad sí ofrece una maestría en terapias alternativas. Delgado también insiste en que la idea fundamental del diplomado es que los químicos farmacéuticos, que por ley tienen la obligación de vigilar y controlar la calidad de los productos homeopáticos que se venden en el país, conozcan las características de estas terapias. “Hay una resolución y disposiciones legales del Invima que delegan al químico farmacéutico la obligación de hacer su trabajo”, apuntó.

Claudia Vacca, profesora del mismo Departamento, dice que hoy existe “mucha evidencia científica” del papel que cumple el “efecto placebo” en la actuación de los medicamentos homeopáticos. Este efecto es la capacidad de autocuración del cuerpo humano cuando está bajo algún tipo de sugestión. Por ejemplo, el beneficio que arroja en algunos casos creer que una pastilla inocua es un poderoso tratamiento. “Mi postura es crítica sobre el asunto, en especial porque esto no proviene de un acercamiento cultural sólido, sino de especular sobre el conocido efecto placebo”.

El exrector Wasserman considera que “es un debate largo y apasionado. La primera aspiración de la ciencia en caso de tratamientos es entender cómo suceden y cuáles son sus mecanismos moleculares. Con la homeopatía hay gran cantidad de trabajos serios que muestran que no tiene efectos superiores a un placebo. En esas circunstancias, darle un aval al negocio es en cierta forma participar de una estafa”.

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