Publicidad que engorda

En Colombia, cerca del 95% de la publicidad en la franja infantil es de bebidas y alimentos ultraprocesados.

¿Cómo influye la publicidad de alimentos y bebidas ultraprocesados en los patrones de alimentación de los niños? ¿Podría relacionarse este tipo de mensajes con la obesidad infantil? ¿Cuánta publicidad están consumiendo los menores?

Un grupo de investigadores de la Universidad Javeriana de Bogotá, liderado por el profesor Luis Fernando Gómez, del Departamento de Medicina Preventiva y Social, hizo un estudio piloto para identificar qué tipo de publicidad están consumiendo los niños.

Eligieron el canal RCN y analizaron la franja infantil del 29 de julio de 2012. El resultado fue contundente: el 96,43% de los mensajes publicitarios estaba relacionado con alimentos ultraprocesados y el 3,57% con alimentos no procesados. Gómez calcula que si el estudio abarcara todos los medios, se podría hablar de un 95%.

“Es muy preocupante encontrar, por ejemplo, que los niños desde los tres años ya reconocen marcas de alimentos y bebidas”, señala el profesor Gómez, y da un dato más: “Los niños menores de ocho años no entienden que detrás de ese mensaje hay un interés comercial y no lo diferencian del programa que están viendo”.

En otros países de América Latina la realidad es similar: un estudio de 2010 de la organización mexicana El Poder del Consumidor encontró que durante la franja infantil el número de comerciales de alimentos ultraprocesados, con altos contenidos de azúcares agregados, grasas o sal, representaba el 58%, principalmente de marcas como Kellogg’s, Nestlé y Bimbo.

“La gente se preguntará qué riesgo tiene para la salud el consumo esporádico de estos alimentos, y la respuesta es que es muy bajo si se hace esporádicamente. El problema es que la estrategia de mercadeo está dirigida a un consumo compulsivo”, dice Gómez.

Según el investigador, la estrategia de las grandes corporaciones de comidas rápidas y alimentos ultraprocesados no contempla sólo mensajes publicitarios sino, además, “disminución de precios y disponibilidad de sus productos, con el fin de garantizar el reconocimiento y la lealtad de marca”.

Y da un ejemplo: “En ciudades brasileñas en condición de pobreza, McDonald’s realiza actividades recreativas en las escuelas utilizando su personaje de Ronald McDonald, con el propósito de brindar una imagen de compromiso social y de posicionar la imagen de la marca que, claramente, influenciará el patrón de consumo”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la obesidad es la epidemia del nuevo siglo y las cifras así lo demuestran: en Colombia hubo un aumento de 25,9% en el sobrepeso y la obesidad en los niños de 11 a 17 años en un período de cinco años (2005-2010), mientras que la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en niños mexicanos de 5 a 11 años aumentó de 18,6% en 1999 a 26,6% en 2006.

Para Gómez la falta de regulación en la publicidad ha sido crucial en el crecimiento de la obesidad infantil, “un serio problema de salud que está asociado con mayores cifras de presión arterial y un incremento en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2”.

En 1992 la ley de radiodifusión noruega prohibió cualquier anuncio que promoviera productos exclusivos para niños. Suecia tiene una política similar.

En Brasil existe una reglamentación (aunque todavía no se aplica) que exige advertencias sanitarias en los anuncios de los alimentos con alto contenido de azúcar, grasas saturadas, grasas trans, sodio y bebidas con bajo valor nutritivo. En Chile, el Congreso aprobó un proyecto de ley (que no ha sido reglamentado por las “presiones de la industria”, según Gómez) que prohíbe toda publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a menores de 12 años y la utilización de premios y juguetes para vender estos productos.

En Colombia la Ley 1355 de 2009 le ordenó al entonces Ministerio de la Protección Social y al Invima crear un comité especializado para controlar este mercadeo, pero, según Gómez, no se ha cumplido.

 

La influencia de la publicidad en la obesidad es uno de los temas del IX Congreso Colombiano de Obesidad, que se celebrará del 8 al 10 de agosto en Bogotá y estará presidido por la Fundación Colombiana de Obesidad, Funcobes.