Preocupación en colegio de Nariño por casos de convulsiones y desmayos de estudiantes

Mientras que para algunas miembros de la comunidad los hechos se relacionan con prácticas sobrenaturales, los educadores piden estar alertas frente a un caso de lipotimia, o sugestión colectiva.

Los habitantes de El Peñol, pequeña población del departamento de Nariño, se encuentran alarmados por las repentinas convulsiones, dolores de cabeza, sudoración excesiva y los frecuentes desmayos de los estudiantes de grado once de la Institución Educativa Municipal Jorge Eliecer Gaitán, desde hace tres semanas aproximadamente.

Para ellos todo esto es cuestión de malos espíritus y del demonio, no faltan quienes le echan la culpa a un duende travieso que, según sus apreciaciones y creencias, vive en las proximidades de la institución educativa y que en otras ocasiones también ha hecho de las suyas con jóvenes y señoritas de la región. Según crónica de un diario regional este fenómeno se lo atribuyen a “El duende, la bruja, la viuda, la tetona y hasta el juego de Cupido”. Lo único cierto, comentan los pobladores y padres de familia, es que “alguien manipuló una tabla Ouija y ahí están los resultados”.

Como siempre se suele hacer en estos casos, se convocó a una ceremonia religiosa con el fin de conjurar los malos espíritus. Pero en plena misa 11 estudiantes sufrieron desmayos y convulsiones. Hasta el sacerdote manifestó “tener miedo” luego que la gran mayoría de feligreses saliera despavorida de la iglesia.

Hasta un docente padeció un desmayo en plena clase. Todo confirmaba la presencia de malos espíritus, brujas, diablos y duendes, hasta que se escuchó la voz del alcalde, que también es médico, y que afirma que los desmayos, dificultad al respirar, dolor de cabeza y de estómago lo mismo que la pérdida de conocimiento se deben simple y sencillamente a un típico caso de lipotimia “generado por hacinamiento en las aulas, el estrés y el cansancio lo que provoca desmayos…”.

Lo curioso del asunto es que, pese al escepticismo de los habitantes de El Peñol, todos los síntomas concuerdan con las descripciones medicas y científicas pues la lipotimia no es otra cosa que “un síndrome que se presenta de manera repentina y efímera, caracterizado por varios síntomas que suelen percibirse como la sensación de un inminente desmayo, que no necesariamente se produce (o que no se produce, para otros autores).

Algunos de los síntomas frecuentes son vértigo, cansancio, miotonia, palidez, trastornos visuales, sudoración excesiva y ocasionalmente dolor estomacal…”. En muchas ocasiones el hacinamiento genera sensación de “presencias extrañas” y visiones por cuanto en el proceso biológico y natural de respirar se expele dióxido de carbono que impide un correcto funcionamiento del cerebro por intoxicación.

En Colombia es frecuente este tipo de situaciones que se le atribuyen a causas mágicas o demoniacas, lo único cierto es que nuestros muchachos y docentes están expuestos, diariamente, en muchas instituciones educativas, a intoxicación por contaminación ambiental que se encierra en el salón de clases en el cual muchas veces se hacinan a treinta o cuarenta estudiantes –y más- en espacios reducidos y en los cuales hay que pelearse hasta el oxigeno.

Este nuevo caso debe llevar a las autoridades educativas, comenzando por el Ministerio de Educación Nacional, a revisar las condiciones en las cuales nuestros adolescentes se están educando. En plena Bogotá hemos visto la continua presencia de casos como el que hoy nos ocupa. La explicación es sencilla: un muchacho manipula una tabla Ouija o juega a Cupido, rápidamente se riega el rumor y a todos invade el temor.

Como consecuencia de lo anterior, se respira más y se acelera la respiración, se expele mayor cantidad de dióxido de carbono y se produce la “posesión de espíritus” que no es otra cosa que una lipotimia. Lo demás ya lo hace la superchería o superstición que es alimentada por la ignorancia de la gente y el fanatismo de algunos religiosos.

Igualmente sindicatos y federaciones que agrupan a educadores en el territorio colombiano deben comenzar a preocuparse por el asunto, pues son muchos los profesionales de la educación que han sufrido y sufren las consecuencias del hacinamiento escolar y que los afecta a ellos en mayor grado por su edad y lo desgastante de su oficio.

Un serio estudio científico debe llevar a mayor inversión en el sector educativo y la consecuente modernización de los planteles educativos. Como están las cosas, en vez de educar estamos matando la potencialidad de las nuevas generaciones de colombianos, pues después de once o doce años de sufrir y soportar el hacinamiento escolar el cerebro humano ha perdido, por intoxicamiento, miles y millones de células, lo que los condena a una “estupidez” existencial.

Podríamos afirmar, sin empacho alguno, que el sistema educativo colombiano produce idiotas y mata genios. Ahí podría estar una de las explicaciones más certeras del porqué los colombianos somos como somos. Si un buen abogado quisiera demandar al Estado colombiano por los daños producidos a nuestros adolescentes en las aulas escolares, seguramente no le quedaría nada difícil demostrar la veracidad de lo planteado. Que alguien me ponga a bailar ese trompo en su uña.

 

Por Pablo Emilio Obando Acosta, colaborador de Soyperiodista.com

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