Soy periodista |23 Mayo 2012 - 11:43 am
Rector de la Universidad Externado
"El día que me lleguen a coger en un acto de corrupción, me hago harakiri": Henao
Dos estudiantes auscultan el pensamiento sobre la vida nacional del rector de la Universidad Externado.
Por: Sebastián Gómez y William Ávila (estudiantes de periodismo/Externado)
Exmagistrado, Juan Carlos Henao/Archivo.
Aunque cada día los rumores sobre la delicada salud de Fernando Hinestrosa Forero, rector de la Universidad Externado de Colombia iban en aumento, nadie quería creer que algún día él dejara de ir, y para siempre, al entrañable claustro que ha formado, a lo largo de su historia, a los más importantes juristas del país, muchos de ellos elegidos como los más ilustres magistrados de las Altas Cortes.
Pero el día llegó. Fernando Hinestrosa falleció dejando un enorme vacío, no sólo en la comunidad universitaria, sino en la de la jurisprudencia nacional.
Por lo tanto, quien debería reemplazar a esa enorme figura, debería ser, sin lugar a dudas, alguien no que lo igualara o sobrepasara, pero sí que comulgara con sus ideas librepensadoras. Que hubiera estado siempre a su lado en los últimos años, que entendiera con amplitud su pensamiento, y que siguiera la ideología de sus fundadores hace más de 125 años.
Por eso empezó el “sonajero”. Todas las miradas se dirigieron hacia el abogado Juan Carlos Henao quien fuera presidente de la Corte Constitucional y quien se formó en el Externado, con óptimas calificaciones. Luego buscó especializarse al otro lado de las fronteras y regresar cargado de laureles.
Tiene 54 años, hizo sus estudios de posgrado en Francia, tiene una especialización en Derecho Administrativo, Máster en Derecho Público Interno Francés y Doctor en Derecho en la Universidad de Panthéon-Assas París II.
Fue magistrado de la Corte Constitucional desde marzo de 2009 y en 2010 fue nombrado presidente de este alto tribunal. Asimismo, ha sido asesor del despacho del procurador general de la Nación, procurador primero delegado ante el Consejo de Estado y magistrado auxiliar de la Sección Tercera del Consejo de Estado.
Para nosotros, estudiantes de periodismo del Externado, no fue nada fácil abordarlo, pues aún no tenemos la amplia experiencia para dialogar con un personaje de esta altura, pero, aun así, Juan Carlos Henao nos recibió en su despacho en donde logramos hacer una radiografía de su pensamiento y planes para un futuro inmediato especialmente con la universidad del que ahora es rector.
- ¿Fue fácil tomar la decisión de renunciar a la Corte Constitucional y aceptar ser el rector del Externado de Colombia?
- La verdad es que cuando la candidatura mía a la rectoría de la universidad cogió fuerza y mucho consenso, contó con el apoyo estudiantil. Yo oía el ronroneo de mi nombre, pero uno a ese tipo de cosas no le para muchas bolas porque uno dice que es mejor que esperemos a ver si realmente la cosa se concreta. Yo tengo una frase: jamás angustiarme antes de tiempo y normalmente cuando ya las cosas pasan, ya no hay para qué angustiarse, entonces no angustiarme jamás, es la lógica para tomar decisiones.
- ¿Se planteó pros y contras?
- El más importante es que yo estaba feliz en la Corte Constitucional. Para un abogado, ese trabajo allá es lo máximo que le puede pasar en su carrera profesional, y no era tanto dejar o no a la Corte. Yo no soy muy apegado a los títulos, ni a las jerarquías; ese tipo de cosas no me interesan.
- ¿Entonces qué lo hizo aceptar?
- Yo sabía que renunciar a la Corte me iba a doler, pero ¿qué es lo que me hace venir acá? La altísima dignidad. Esta universidad es de mucha prestancia intelectual, ideológica, de honestidad, de que uno como rector pueda decir, me meto y represento un espíritu de una universidad.
- ¿Tenía mucha cercanía con el doctor Hinestrosa?
- Yo tenía una relación muy especial con él. Yo casi que le puedo decir que él fue mi segundo y último papá, teníamos una relación hace 30 o 35 años desde que yo era estudiante, pero después se consolidó una relación humana realmente increíble, es decir, con él yo me iba a caminar casi todos los domingos juntos por el parque El Virrey. Nos íbamos solos a los restaurantes a hablar de la vida, de la muerte, de todo, y eso fue por muchos años. Pero él nunca me dijo: Juan Carlos: yo quiero que usted sea el rector, no, nunca. Lo que había era una relación muy estrecha con él, donde yo conocía su manera de pensar, porque fueron centenares de horas las que pasamos juntos aquí, en París, en Marruecos, en Suiza; él fue la persona más importante en mi vida.
- ¿Influyó el apoyo de la familia Hinestrosa?
- Claro, no hay duda, porque –lo digo entre comillas- yo era un miembro más de la familia Hinestrosa; con todos los hijos tengo muy buenas relaciones, igual que con los sobrinos, con los primos, con todo el mundo porque era una relación muy antigua, entonces yo creo que eso también marcó mucho para que ellos pensaran en una persona como yo.
- En lo personal eso está claro. ¿Igual sucedió con la ideología, su forma de actuar y pensar?
- Yo creo que en lo esencial sí, pues había una comunión espiritual muy grande, una comunión de los principios básicos de cómo enfrentar la vida, del concepto de libertad individual, de autonomía de exigencia, que eso no son solo principios que los dice uno en la universidad cuando va a dar un discurso, es que eso lo practica uno, entonces todo ese tipo de principios hacían de él un ser muy libre al mismo tiempo
- ¿A pesar de lo formal que era?
- Sí, a pesar de eso. Él era el gran rector, él fue genial, fue una persona fuera del orden, irrepetible a nivel nacional e internacional, entonces en eso la comunión que teníamos era de todo; con él podíamos hablar de cualquier cosa, yo le hablaba de mis hijas, de la educación, de la honestidad, del ánimo de vivir. A él le gustaba mucho –y siempre me lo decía-, cuando yo llegaba a la rectoría, se sentía feliz porque yo llegaba sonriente, animoso.
- ¿Usted siempre ha sido así?
- Yo he sido muy optimista en la vida, muy lúdico. Yo creo que donde uno esté contento y uno se la esté gozando, uno produce mucho más, y ese espíritu hay que cultivarlo. Por eso las conversaciones con él eran especiales.
- ¿Compartía esa felicidad con su esposa?
- Sí. Mi mujer me dice que cuando yo llegaba de conversar con él, yo duraba como una semana a 3 metros del piso, levitando; era tan vital lo que hablábamos que yo llegaba absolutamente feliz.
- ¿Cómo ve el futuro de la universidad en 10 años?
- El lema que el doctor Hinestrosa colocaba era el del continuismo ascendente.
- ¿Cree que el Externado es una Universidad absolutamente sólida?
- Claro que sí. Ya estando sentado aquí en la rectoría y ya empezando a entender el funcionamiento de las distintas facultades, de cómo funciona esto, uno se da cuenta que todas las facultades son sólidas. Esta Universidad tiene mucho, por eso creo que no van a haber cambios radicales, ni menos abruptos. Acá se trata de continuar la misma lógica.
- ¿Cree que debe haber menos insularidad y más comunicación entre las Facultades?
- Una obsesión que yo tengo es que el saber de la universidad, su conocimiento institucional sea más homogéneo entre todas las facultades y más de apoyo mutuo, donde se puedan hacer aportes colectivos, una inteligencia colectiva, porque eso es lo que produce el conocimiento. He sentido que están muy aisladas y una cosa es Comunicación, otra Hotelería, otra Contaduría, otra Derecho. Yo creo que uno de los objetivos de la rectoría debe ser, cosa que ya tenía Hinestrosa en mente, es integrar mucho más las distintas facultades, no solo para que tengan el mismo nivel académico, sino para que se aporten mutuamente conocimiento, entonces la idea es hacer algo mucho más homogéneo.
La universidad es una sola, que es una fuente de creación de conocimiento, y ese conocimiento tiene que ser interdisciplinario, eso es a lo que le voy a apuntar, a que volvamos más interdisciplinario ese conocimiento, a que las facultades dejen de ser aisladas, a que haya un diálogo mucho mayor entre rectoría y decanos para proyectos comunes de investigación.
- ¿Y con Comunicación Social, por ejemplo?
- Pienso en la libertad de expresión, en la libertad de información. Es un tema jurídico, pero tiene que ver mucho con comunicación. El futuro de ustedes depende de eso, y se trata de buscar tanto que ustedes, desde el punto de vista que están en la práctica, puedan ver cómo funciona, cómo se integra con el discurso teórico sobre la libertad de expresión y la libertad de información.
- ¿Cree que la corrupción en este país es inherente a los hombres, que está muy apegado a la gente como dicen unos 'empresarios', hoy privados de libertad?
- Inherente yo no creo. Yo no creo que la maldad sea propia de la naturaleza humana, al contrario, yo creo en la perfectividad del ser humano, en que todo se puede mejorar; hay sociedades que no son corruptas, entonces uno no puede decir que el ser humano es corrupto. Vayan ustedes a países del primer mundo, Suecia, Escocia; sí habrá casos asilados de corrupción, pero son países que nos llevan siglos de desarrollo en todo el sentido de la palabra y yo no creo que la corrupción, que eso es de la naturaleza humana, nada, eso es simplemente cambios culturales.
- ¿Es cuestión de educación?
- Ahí es donde está la importancia de la educación y más del Externado; el caballito de batalla de nosotros es eso, y yo lo decía en el discurso, que el día que a mí me lleguen a coger con un acto de corrupción, yo creo que me hago harakiri, sería el colmo, como rector de la Universidad Externado de Colombia, tener cualquier acto de corrupción. Sería un paria; acá se enseñan los principios que nosotros creemos y que practicamos, la honestidad, que esto va muy ligado con la noción de libertad, son principios vitales que uno también los practica cuando está en un cargo público y cuando les digo el principio de libertad ¿Qué significa? Pues hombre, nada es de uno.
- El doctor Hinestrosa hablana siempre de esos principios.
- ¡Semejante genio! Él no viajaba en clase ejecutiva, aunque los dos últimos años, ya por orden médica lo hacía, pero él aun así, seguía yendo enfermo como estaba a Europa, a cumplir sus compromisos, sus cosas; era de una inmaculada austeridad. La casa de Hinestrosa es una casa normal, más elegante es la rectoría, y es más por la cuestión institucional, por imagen. Aquí viene mucho profesor de todo el mundo y no se les puede recibir en una pocilga.
- ¿Cree que la mayoría de los egresados también llevan ese libre pensamiento y ese legado del Externado?
- Digamos que esta universidad es distinta; el hecho de oír reiteradamente un discurso, algo se queda, ya dependerá del tema individual de cada quien, es decir, ha habido gente corrupta en el país que son externadistas ¡qué tristeza! Muy pocos, por fortuna, muy pocos pero los hay. Como dijo Kant: “El ser humano es libre de sus actos, pero esclavo de sus consecuencias”, cada quien verá qué hace, cada uno sabe cuáles son los principios de nosotros, pero también nos puede traicionar, pero eso no es ser externadista, eso es una traición, es una traición a los principios que tenemos los externadistas.
- ¿Es descabellado suponer que usted ve en su futuro profesional alguna postulación o alguna candidatura a una posición política del país?
- No. Yo creo que es un poco descabellado y es descabellado por muchas cosas, porque no lo estoy pensando, porque tengo varios años aquí para estar de rector, porque tengo un compromiso con esto y porque ya he pasado por cargos que, si es por eso, da mayor figuración política; ser presidente de la Corte Constitucional te hace salir mucho más en los medios de comunicación, estar más presente estar en cosas de Estado, aquí este es un cargo muy importante, pero es un cargo muy académico, no de poder político.
Ahora, ¿qué deparara el destino? ¿qué sucederá? A mí siempre casi todas las cosas me cogen por sorpresa, como la rectoría o como ser magistrado. Yo no tenía pensado ser magistrado de la Corte pues yo llevaba 15 años viviendo en Francia, como un monje tibetano; allá, leyendo y leyendo y leyendo, siendo profesor en España y Francia, me quedé como profesor y en la investigación que es lo que a mí más me gusta, y simplemente cuando me vine acá, no lo hice para ser magistrado de la Corte, me vine porque dije bueno o me envejezco allá o no, y no me quería quedar en Francia a pesar de que me ofrecieron un contrato de profesor ya estable para quedarme a vivir allá, pero yo dije no, yo me devuelvo para Colombia; pero no me devolví pensado en ser magistrado de la Corte Constitucional.
- ¿Entonces cómo fue el asunto?
- Fue con un amigo que un fin de semana recién llegado, me dijo que nos presentáramos, que nos inscribiéramos a la Corte, y terminó saliendo la cosa.
- ¿Se apoya mucho en la hoja de vida?
- Si bien me apoyo mucho en ella, yo no conocía gente en el Congreso, fue más mi hoja de vida, era una hoja de vida de corte académico, investigador, y terminó saliendo, pero yo no soy persona de fijarme metas en la vida, de querer ser presidente, rector, magistrado, no; yo creo que más importante que eso es querer ser uno mismo, con dedicación, con exigencia, con “pilera”; creo que lo que más felicidad da en la vida es eso, más que cualquier cargo. Cuando alguien se siente bien consigo mismo, es porque está haciendo las cosas bien, se está esforzando, profundizando, eso no tiene precio, lo demás son cosas pasajeras.
- ¿Cuál cree usted que ha sido la cima de su carrera en los puestos que ha ocupado?
- Ser presidente de la Corte Constitucional.
- ¿Más que rector de la universidad?
- Es que son distintos, yo eso no lo puedo comparar, lo que yo sí creo es que el poder más sabio que hay en una sociedad es el académico; la academia es la que guía las sociedades, pueda que no sea la que decida, pues deciden los políticos, pero el saber académico es muy importante, el saber académico es de constante creación, de conocimiento, de crítica a la sociedad, de análisis de la sociedad y en ese sentido obviamente ser rector de esta universidad, como dignidad es altísima, es algo que me llena de orgullo y de compromiso, pero yo prefiero no hacer esa comparación entre presidente de la Corte Constitucional y rector de la universidad.
- ¿No considera que la posición de rector cobra gran importancia al ser el jefe académico de la facultad que también genera abogados que ocupan puestos sumamente importantes en la política nacional?
- Sí, pero fíjense que es como Hinestrosa: era más un referente moral, más que un referente de poder. El rector no es una persona que tenga que estar llamando a los ministros o magistrados para decirles cualquier cosa, de lo único de lo que uno parte es que ya hay una formación y hay unos principios y que uno lo que uno es, es un referente.
- ¿Cómo actuaría si lo llama un alto funcionario del Estado para pedirle opiniones
- Si me llama el fiscal o la contralora, que es externadista, si me dijeran qué opino sobre algo, yo le puedo decir desde mi punto académico lo que pienso. Yo como rector, no tengo jerarquía sobre un servidor público, lo que tengo es prestancia y aspiro nunca traicionarla, eso es ética académica, así como le puede preguntar a uno un hijo o un estudiante, qué consejo me da, así como yo lo hacía con Hinestrosa, pero ese es el tipo de poder -yo lo decía en un artículo que escribí sobre él, - Hinestrosa- que terminada diciendo al sabio lo caracteriza la erudición y al maestro la ética, descanse en paz sabio maestro- que es un poco lo que él logró conjugar, la erudición del sabio y la ética del maestro, y yo creo que esos son dos elementos que tiene que tener un rector de una universidad como esta, y aspiro forjarme muy bien en eso.
- ¿A qué personaje político no le gustaría encontrarse en la calle?
- A todos los que puedan ser corruptos. A los gobernadores del Chocó que uno sabe que han sonsacado ese departamento, no me gustaría encontrármelos, tengo desprecio por eso, indignación, rabia, nombres propios no prefiero decirles, pero sí la idea concreta, una persona que uno sabe que está sonsacando un departamento como el Chocó, ¡por favor!, de los departamentos más pobres del país.
- ¿O encontrarse a alguien que abusa de la salud en las EPS?
- Sí. La gente que abusa en cuestiones de salud, esa gente no me gustaría encontrármela, es más, la evito. Cuando voy a una reunión y hay gente por ese estilo y que yo tenga la convicción de que no es honesta, ni correcta, la evito.
- En su discurso de posesión, hizo énfasis en la academia inglesa, y que debíamos ir en esa dirección, ¿Por qué?
- Porque esta universidad siempre ha sido tradicionalmente de corte europea y lo va a seguir siendo, pero el mundo anglosajón también es muy importante, es un mundo que tiene una aproximación diferente a unos temas y lo que trata de la universidad es de la universitas de la universidad, entonces, por ejemplo con el idioma el inglés; es un idioma fundamental en el mundo de hoy, que el día de mañana será el que mandara, no sé, pero creo que hay que promover muchos contactos con el mundo anglosajón sin descuidar los otros.
- ¿Por qué su formación académica en Francia?
- Bueno, por azar, porque salió París, porque yo siempre le tuve mucho respeto a Francia, porque se me hace una sociedad muy democrática en muchas cosas, no solamente por la revolución de muchos años, si no por lo que continúan haciendo, también por el rigor metódico y metodológico de las cosas; los franceses tienen una estructura de pensamiento muy sólida; nosotros aquí somos un superfluos en muchas cosas, muy desordenados, muy caóticos, que pueden tener en cambio.
- Nosotros y ellos…
- Siempre he dicho que lo ideal es que René Descartes venga a pasear a Macondo, que haya una mezcla entre las dos cosas, porque nuestra potencia está en que somos ‘macondianos’, la de ellos es que son ‘cartesianos’, pero si nosotros logramos mezclar esas dos cosas, esto es una bomba positiva y esas son luces que debe marcar la educación sin perder nuestra cultura tan creativa, porque Colombia es creativa hasta para las masacres, este país es creativo en todo, es una locura, pero muchas veces es inconsistente, por ejemplo el “Tino” Asprilla era un jugador que hacía unos goles y unas jugadas únicas, pero no era constante, mientras que un jugador alemán puede que no tenga la genialidad de hacer goles con chilena, pero es absolutamente constante, y el problema es que prima, debe haber un equilibrio entre las dos cosas, eso era lo que más me llamaba la atención de Francia.
- A usted le tocó un episodio sórdido, dramático como la toma del Palacio de Justicia ¿Cómo ve un capítulo de nuestra historia como estos?
- ¡Horrible! Eso fue una página nefasta en la Historia de Colombia, de las más tristes el meterse con la justicia, y no solamente el M-19, si no el mismo Estado; el Estado fue condenado por 40 procesos, por responsabilidad por la retoma del Palacio de Justicia y en términos personales, eso fue muy duro para nosotros a quienes se nos murieron los profesores allá, los personajes que eran nuestros ídolos la gente que respetaba, se mataron 7 profesores en el Palacio de Justicia, eso fue una página muy triste para la Historia de Colombia, vergonzosa sin lugar a dudas y para la Universidad Externado, fue la universidad que más muertos tuvo en esa trágica noche.
- El Estado tiene responsabilidad a veces en este tipo de hechos ¿Cree que esto todavía se da, de pronto no de una manera tan violenta y directa?
- No. Creo que por lo menos la Corte Constitucional, por ejemplo, ha sido autónoma, independiente, y creo que hay pruebas que dan fe de ello, como el fallo de la reelección del ex presidente Uribe; para uno tomar esa decisión, tiene que ser autónomo e independiente, si no, no la toma, toma la contraria, entonces yo creo que la Corte Constitucional en concreto es una Corte muy autónoma, con gente con entereza, porque la función de la justicia no es complacer los otros poderes, al contrario en muchos momentos se generan por la dinámica propia de la separación de poderes incomodidades para otros poderes de parte de la justicia, por ejemplo la emergencia económica. Mírenla ustedes con el presidente Santos; él declara la emergencia económica con la ola invernal y con ello quiere vender parte de Ecopetrol, y la Corte le dice: ‘no puede vender parte de Ecopetrol’; son juegos entre los poderes.
- ¿Suenan sables?
- Yo diría que Colombia a pesar de las violaciones de los Derechos Humanos y las desigualdades, es un país que tiene institucionalidad, aquí es difícil que haya un Golpe de Estado; puede haber, uno nunca sabe, pero no lo veo posible, porque hay de todas maneras muchos miembros de la sociedad civil que no estarían dispuestos a aceptar ese tipo de cosas.
Por: Sebastián Gómez y William Ávila (estudiantes de periodismo/Externado)
Última hora
-
Fútbol internacional | Mayo 22 - 6:52 am Del tradicional Del Bosque a Mourinho y su excelencia
Lo más compartido
-
Opinión | Mayo 11 - 11:00 pm “Para el Vaticano es urgente canonizar colombianos”
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí
Publicidad
Más de Soy periodista
En Montreal nace grupo musical Alianza Carmona
17 Mayo - 6:31 pm Un inmigrante colombiano comienza a abrirse paso en el exigente escenario cultural canadiense y ya comienza a mostrar sus primeros frutos, pese a su juventud.









Opinión por:
florezaleman
Mie, 05/23/2012 - 13:59
Opinión por:
apradam
Mie, 05/23/2012 - 14:05
Opinión por:
gaprietorico
Mie, 05/23/2012 - 13:24
Opinión por:
mariosuarez
Mie, 05/23/2012 - 11:56