Escándalo en Pasto por video que comprometería a pastor con abuso de menores

Un escándalo sin precedentes se ha destapado en la ciudad de Pasto a raíz de las filmaciones realizadas a un pastor evangélico en las que se comprueban las denuncias formuladas por más de un centenar de niñas que lo acusan de violación.

Un escándalo sin precedentes se ha destapado en la ciudad de Pasto a raíz de las filmaciones realizadas a un pastor evangélico en las que se comprueban las denuncias formuladas por más de un centenar de niñas que lo acusan de violación.

Como es de suponer el pastor niega toda prueba fílmica afirmando que es un montaje que pretende desprestigiar su carrera ministerial. Pero lo cierto es que se lo mira con los pantalones abajo y en actitud comprometedora con niñas de escasos doce o trece años de edad.

Tratándose de adultos el asunto no pasaría de ser un simple encuentro sexual, lo delicado es que son niñas a quienes se les inducia a tener relaciones sexuales bajo el supuesto de que Jesucristo y Dios así lo querían. Más grave aún que los encuentros sexuales ocurrían en la misma sede de la iglesia evangélica mientras se celebraba el culto y el pastor aprovechaba las intervenciones musicales para deslizarse furtivamente a un salón donde lo esperaba la victima de turno.

Lo cierto es que en “nombre de Dios” se cometen todo tipo de atropellos y abusos que dejan grandes dividendos de incautos que creen que Dios necesita de cultos y diezmos para entregar o negar bendiciones a los hombres.

Hace poco hacía una denuncia pública un conocido programa de televisión nacional del lucrativo negocio de una cruz supuestamente enchapada en oro, poseedora de un grano de una piedra traída de “tierra santa” y bendita por los cientos de beneficios que otorga a quienes la adquieren.

Miles de ingenuos colombianos entregaron miles de pesos en su ánimo de congraciarse con ese Dios que prefiere para otorgar esos supuestos beneficios a todos aquellos que portan la cruz bendita. Por supuesto que todo fue un fraude que dejó a más de uno en la calle y con deudas hasta el cuello.

Como fraudulento el hecho promovido por una iglesia de llevar por el mundo entero una gota de sangre de un hombre que se dice enviado de Dios y representante de Jesús en la tierra; las arcas de esta iglesia se llenaron hasta el tope mientras los ingenuos feligreses creían en las bondades de una gota de sangre del supuesto enviado y creían que su única manera de agradecerlo era mediante donaciones y entrega de óbolos a los pastores de Dios.

No deja de admirarnos la ingenuidad de los colombianos y su estúpida manera de expresar su fe, que por lo general es manipulada por personajes que han encontrado así la forma de vivir a expensas de los demás. Vemos a pastores de todas las sectas en lujosos vehículos y vistiendo a la última moda mientras predican la humildad de Cristo; “bendiciones”, según ellos, otorgadas por sus virtudes “teologales” que los convierte en mediadores entre Dios y los hombres y por lo cual hay que pagar un tributo económico significativo que les permite a estos enviados vivir como pachás en un pueblo de lázaros.

La historia se repite una y otra vez con el beneplácito y complacencia de autoridades y sociedad en general por la sencilla razón que creen que las “cosas de Dios” son sagradas y ningún mortal puede opinar sobre ellas.

En las diferentes cadenas nacionales vemos a charlatanes que muestran reliquias traídas de “tierra santa”, los “clavos de Cristo”, pedazos de madera de la cruz en la que murió “su señor” y toda una serie de bagatelas que dejan enormes ganancias para estos enviados de Dios. En una comunidad religiosa venden una medallita en la que se incluía un mechón de cabello “sanador de todos los males y angustias” de una supuesta bienaventurada que murió en santidad y sin mancha alguna. Vaya cabellera que poseería esta venerable mujer para estar por más de cincuenta años ofreciendo uno de sus mechones a cientos y cientos de seguidores.

Por supuesto que la fe es respetable, lo que no es respetable es el abuso que se hace de ella, de los cientos y miles de pesos que se esquilman a los incautos devotos que creen o se les hace creer que las bendiciones de su Dios dependen de la cantidad de dinero que se deposita en las arcas de los enviados. Pueblo tonto el colombiano que en cada esquina o garaje pretenden montar una embajada celestial.

Y a pesar de las evidencias y los testimonios pesará más sobre su conciencia las palabras de sus pastores que la carne mancillada de niños, niñas y mujeres violados, explotados y ofendidos. Cosas de Dios, asuntos de Fe que los mortales y pecadores como yo no estamos en capacidad de entender.

Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com