Mascotas a la carta

La cría de gatos y perros de raza es un gran negocio para los criaderos, veterinarios, negocios de comida, medicamentos, ropa y accesorios, en fin, es alentador para la economía.

Una realidad que no sé, si se pueda catalogar dentro de las buenas o malas tendencias, es el incremento de perros y gatos de raza, principalmente, en las ciudades capitales.

La cría de gatos y perros de raza es un gran negocio para los criaderos, veterinarios, negocios de comida, medicamentos, ropa y accesorios, en fin, creería que es alentador para la economía; pero me surge una inquietud al respecto:

¿Estamos preparados para esta creciente oferta y demanda de mascotas?

Un perro o un gato no son cosas, a veces creo que quienes crían gatos y perros con fines comerciales, los ven así.

Cachorros por montones, al mejor postor, en ocasiones los cachorros son separados tempranamente del cuidado de sus madres con tal de poderlos vender a ese cliente que quiere llevarle un regalo a su pequeño hijo.

La responsabilidad social frente a ese cachorro es muy poca o casi nula por parte de muchos vendedores de mascotas.

Ahora bien, del otro lado está el comprador, esa persona que en muchas ocasiones no sabe nada de mascotas, de los cuidados que hay que tener, de los gastos que implica tener un perro o un gato.

En mi caso, hace año y medio compré un perro, imaginaba erróneamente que éste no iba a generar ningún cambio en mi vida, pero la verdad es otra, tener una mascota en casa es como tener un hijo: Entrenamiento, salud, comida, habitación, ropa, medicamentos, accesorios, cuidados, salón de belleza, amor, paseos y caminatas diarias, mucho tiempo y por supuesto dedicación.

Un perro en promedio vive entre trece y diecinueve años. ¿Estamos preparados para asumir esa responsabilidad? Creo que muchos no lo estamos.

Yo lo compre sin conocer de perros, a veces me arrepiento de haberlo comprado, porque me gustaría ser una mejor mamá para él, pero aun así estoy segura que jamás lo abandonaría, asumo mi responsabilidad por haberlo comprado sin estar preparada para ello.

Sin embargo hay personas que no aguantan esa carga y las mascotas terminan abandonadas a su suerte en las calles. A diario personas de buen corazón, los recogen en estados lamentables, para lograr una adopción, pero no todos corren con la misma suerte, y la calle los consume.

Por su parte otras mascotas son víctimas de la soledad, del encierro. En días pasados veía a un perro que a diario vive amarrado en el balcón del apartamento, la lluvia y el sol son sus compañeros diarios.

La responsabilidad social en el tema de “compra-venta de mascotas”, debe ser la constante, tanto para quien vende como para quien compra. Las mascotas merecen toda nuestra consideración, respeto y cuidado. No son mercancías.

Por Sandra Mercedes, colaboradora de Soyperiodista.com.