Noticia Clave: Proceso de paz

Tema del dia |3 Oct 2012 - 10:58 pm

Aciertos y desaciertos del proyecto, analizados por el Centro de Memoria Histórica

Enseñanzas de Justicia y Paz

En su informe ‘Justicia y Paz: ¿verdad judicial o verdad histórica?’, la entidad hace un balance del programa y da recomendaciones para su futuro y el de posibles negociaciones venideras.

Por: Sebastián Jiménez Herrera
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El excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo (izq.) y el excomandante paramilitar Hernán Giraldo, durante las negociaciones de paz.  / Jesús Abad El excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo (izq.) y el excomandante paramilitar Hernán Giraldo, durante las negociaciones de paz. / Jesús Abad

No creer en todo lo que dicen los postulados, escuchar a las víctimas y permitir que ellas alimenten el proceso, coordinar más las instituciones y afinar algunos conceptos jurídicos son algunas de las enseñanzas del informe Justicia y Paz: ¿verdad judicial o verdad histórica? del Centro de Memoria Histórica, que será presentado mañana en el marco de la Semana por la Memoria. Durante siete años, la Ley de Justicia y Paz, creada al final del proceso de negociación con las autodefensas, ha cultivado simpatizantes y detractores por igual. En su informe, Memoria Histórica es clara, y antes que unirse a uno u otro bando asevera: “Queremos creer que Justicia y Paz ha sido algo más que un fracaso”.

En sus conclusiones, Memoria Histórica resalta que en estos años ha crecido el número de personas que consideran que el paramilitarismo fue innecesario y sanguinario. Además, comenta que las confesiones allegadas en el proceso de Justicia y Paz “han hecho posible que cada vez más el paramilitarismo sea concebido por la justicia y la opinión como crimen de Estado. Poner eso en la opinión pública y en boca de la justicia, algo que las organizaciones de defensa de derechos humanos habían intentado sin éxito desde hacía décadas, es una de las consecuencias no esperadas del proceso”.

Sin embargo, a renglón seguido enumera los que, considera, han sido desaciertos dentro de un proceso en el que no se han presentado más de cinco condenas y dos incidentes de reparación colectiva. Errores que dejan una enseñanza para el futuro del programa y de futuras negociaciones de paz con organizaciones armadas ilegales, como, por ejemplo, las Farc. Memoria Histórica empieza su exposición con una serie de interrogantes que deja abiertos y que, seguramente, se presentarán de prosperar los diálogos de paz con las Farc, cuyo inicio se prevé para dentro de 15 días.

Enfática, Memoria Historia se pregunta: ¿cómo representar la violencia del presente de cara a un tribunal que mira hacia el pasado? ¿Es acaso posible y justo volver la mirada de la justicia hacia el pasado cuando el presente sigue desgarrado por violencias que se enquistan en esa historia? ¿Impone el énfasis en el pasado, propio de todo esquema transicional, un sesgo intolerable en un país que sigue en guerra? Sin responder a estos cuestionamientos, el centro empieza a desarrollar sus críticas.

Durante su investigación, el Centro de Memoria Histórica encontró que había fiscales que no contrastaban lo que los postulados les decían y eso perjudicaba profundamente el proceso. La situación se agravaba gracias a la costumbre de los paramilitares de “ennoblecer” sus acciones, haciéndolos pasar como simples actos de guerra en una lucha antisubversiva. Antes que culpables, los postulados se reconocían como “héroes” que habían cometido errores. Además, negaban una y otra vez sus vínculos con el narcotráfico y volvían en reiteradas ocasiones a la excusa de que si habían matado campesinos era porque éstos eran, simple y llanamente, “colaboradores de la guerrilla”. En otros casos, les echaban la culpa de sus actos al Estado o a la guerrilla; al primero porque, decían, los había apoyado desde la sombra, y a la segunda porque había degradado la guerra, mientras que ellos sólo respondían a la sevicia instaurada por las Farc.

Se presentaron casos en los que el exparamilitar les pedía perdón a las víctimas por haberlas involucrado en el conflicto, a pesar de ser inocentes, y minutos después les recriminaba que en el futuro no colaboraran con la guerrilla. En las investigaciones contra las Autodefensas del Magdalena Medio, el excomandante paramilitar Ramón Isaza aseguró una y otra vez que sus hombres no eran más que “héroes, hombres valientes que sin proponérselo dieron inicio a las autodefensas”.

Las investigaciones contra Isaza ejemplifican otro gran problema que se ha presentado en este proceso, y es que, por su estructura o por capricho de los comandantes paramilitares, algunas de las preguntas de las víctimas han sido respondidas con tímidos “no sé” o “eso no me correspondía saberlo”. En el caso de Isaza, cuando se le preguntó por algunos desaparecidos respondió sin ton ni son: están “por ahí, hay gente que no sé quiénes son, ni si están muertos o son desaparecidos, ni quién los mató, porque a veces los muchachos mataban gente cuando estaban borrachos”.

Al respecto, Memoria Histórica recalca: “Tan cuestionable resulta que un fiscal funde su comprensión de un fenómeno como las autodefensas campesinas exclusivamente en el testimonio de las víctimas, como que la funde exclusivamente en el testimonio de los victimarios”. Y continúa: “Ni gesta heroica, ni martirio; la palabra del que sufre recuerda que estamos ante un grupo de criminales que, con pretextos intolerables, con místicas enmarañadas construidas en el vacío de su propio exceso, se ensañaron contra gente con la suficiente altura moral y conciencia de su propia dignidad para formular valientemente su dolor y conceder altivamente su perdón. Esto no quiere decir que, para las víctimas, el discurso que el postulado hace sobre su propio pasado sea necesariamente falso. No, tal vez no sea falso, pero es inaceptable”. Pero el centro advierte que tampoco hay que creer que las autodefensas no tuvieron nada de antisubversivas. El conflicto, dice, ha sido más complejo y no se puede caer en un juego de blancos y negros sin nada de gris.

En tal caso, ese centro encontró, además, que al validar las versiones de los paramilitares sin contrastarlas se dejaron de investigar un sinnúmero de procesos relacionados con el paramilitarismo: paraeconomía, parapolítica y la forma en que la sociedad apoyó a las autodefensas. Para todo esto, Memoria Histórica propone que se les dé más voz a las víctimas, que sean ellas quienes controviertan con sus vivencias lo que dicen los paramilitares y aumenten una información aún fragmentada. “Las víctimas, así, no sólo han inducido transformaciones procedimentales; es su voz el mejor antídoto contra el embeleso que produce la mística del victimario”.

Así mismo, el centro advierte que en algunos casos los fiscales han denunciado la poca colaboración de otras entidades y que el proceso ha sido en muchos sentidos improvisado y desordenado. También, una serie de amenazas se han ceñido sobre los postulados, lo que ha impedido que denuncien a cabalidad.

Estos y otros desaciertos encontró la entidad en un programa que se encuentra ad portas de un momento coyuntural: el próximo año se cumplirán las condenas alternativas de varios de los postulados de las Auc que saldrán en libertad sin que, necesariamente, hayan confesado todos sus delitos. Además, en momentos en los que se habla de un diálogo de paz, las advertencias de Memoria Histórica son pertinentes. De prosperar los diálogos con la guerrilla, es probable que ocurra lo que ha ocurrido con los ‘paras’, es decir, que los guerrilleros se presenten una y otra vez como “héroes mancillados” y reconozcan poco o nada de lo que han hecho, dejando una verdad a medias. Es probable también que, como lo hicieron muchos comandantes de las Auc, el narcotráfico pase en las confesiones de los guerrilleros como una financiación marginal y no como la fuente de recursos que fue, es y ha sido para los grupos ilegales. Con respecto a la paz, todo sigue siendo nebuloso. Sin embargo, el Gobierno ya tiene la muestra de lo bueno y lo malo que se podría presentar en un nuevo proceso de justicia transicional. Santos dice que el Estado aprenderá de los errores cometidos. Ya tendrá oportunidades para demostrarlo.

@juansjimenezh

Por: Sebastián Jiménez Herrera
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paisacoraje

Jue, 10/04/2012 - 08:46
Eso que dice Santos de no repetir errores, es puro cuento barato. Nuestra memoria es de gallina, no aprendemos y estamos condenados por siempre a repetir la historia. Lo increíble es que las normas son posteriores a los procesos, es decir, se expiden para limpiar las cagadas que estos llevan implícitos. No es sino recordar la aparición de la Ley de Justicia y Paz para soslayar la pantomima de la desmovilización paramilitar que sirvió, entre otras cosas, para los montajes que hoy tienen empapelado al excomisionados de paz Luis Carlos Restrepo. La historia está próxima a repetirse en unos diálogos con la subversión sin que hasta el momento se hayan expedido las normas reglamentarias que desarrollen la respectiva ley. Normas estas que se quedan en el papel, pues como bien lo explicita la crónica los avezados delincuentes cuentan las cosas a su amaño, posando de héroes y salvadores de la patria. Lo triste es que la sociedad colombiana no sólo se traga los sapos sino que muchas veces aceptan esas versiones y ensalzan a los criminales considerándolos un mal necesario.
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paisacoraje

Jue, 10/04/2012 - 12:35
La laxitud moral del pueblo colombiano es bien alimentada por unos medios de comunicación, especialmente televisivos, a los que sólo les importa el rating. El par de series que se están pasando por los dos canales nacionales principales, son verdaderas apologías de la mafia, de unos capos que posan cuasi de víctimas de los gobiernos y que con un lenguaje almibarado, pausado, de cultores del idioma y con poses y actitudes de filántropos y generosos defensores de personas humildes, cautivan a un público televidente ensimismado, adormecido, que les baten palmas cada vez que cometen un crimen o una fechoría pues, repito, estiman que lo único que hacen esos delincuentes es defenderse de un establecimiento corrupto y tan criminal como ellos. ¡Qué tristeza que no haya un organismo o autoridad capaz de poner en cintura a estos mercaderes y obligarlos a retirar de la programación tan perniciosas series!
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Gonzalvo

Jue, 10/04/2012 - 08:24
Con todas sus falencias el proceso de Justicia y Paz,fue el único mecanismo que fue capaz de parar la violencia paramilitar; masacres, desplazamiento,robo de tierras,secuestros, extorsión;ha permitido esclarecer por las confesiones de los postulados innumerables crímenes y ubicación de desaparecidos; ha dado información que es la base para el programa de restitución de tierras y reparación a las victimas; el programa per se no ha fallado ,sino el encargado de ejecutarlo, una justicia lenta, inepta y corrompida,con una Corte Suprema que con sus fallos puso palos en la rueda,no permitiendo resolver la situación jurídica de los miles de paras rasos, los cuales en gran cantidad mutaron en Bacrim;el proceso que inicia con las Far,requerirá de la experiencia de este programa,si quiere acertar.
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fernando artavia lizarazo

Jue, 10/04/2012 - 04:55
Para nadie es un secreto que Colombia vive un conflicto armado, siendo su génesis, la lucha de poderes que se gestó en la independencia y para no especular traer a colación la última proclama de Bolívar, en ella está haciéndo un diagnostico de la violencia. En justicia y paz, ningún crímenes es para justificar porque en el proceso no hay lugar a aplicar las causales que excluyen la responsabilidad penal, situación que no comprende el informe. Claro, la defensa que hace de otros grupos a persuadir que no debe mirarse con retrovisor, no es más que la defensa de los crímenes de otros actores armados y más, si los de esos, son calificados por propios y extraños así sean de guerra, de lesa humanidad, con fines altruistas, sesgo que impide cualquier proceso de paz.
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fernando artavia lizarazo

Jue, 10/04/2012 - 04:49
Cuando las conclusiones son sesgadas las opiniones resultan estériles. Veamos, se estiigmatiza a la administración de justicia y paz porque en su más de 7 años de existencia se han producido hasta ahora, según el informe, 5 sentencias y 2 incidentes de reparación, lo cual es injusto desde ciertos puntos de vista. Por ej., gracias al proceso muchos crímines que llevaban años archivados en los anaqueles de los Despacho Judiciales fueron esclarecidos en justicia y paz, y por la información que pasan los Fiscales a los de los operadores de la justicia ordinaria, está ha proferido sentencia contra los postulados y con lo cual la premura en justicia y paz se acabo. El 97% de los postulados después de iniciado su proceso en justicia y paz fueron condenados por la ordinaria.

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