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Tema del dia 7 Sep 2011 - 10:24 pm

Grupos que siembran terror en 21 de los 32 departamentos del país

Bacrim, obsesión de la nueva cúpula

En la recta final para las elecciones de octubre estos grupos ilegales buscan colarse en el poder regional. Gobierno está en máxima alerta.

Por: Redacción Judicial
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    http://www.elespectador.com/noticias/temadeldia/bacrim-obsesion-de-nueva-cupula-articulo-297715
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Tras la desmovilización de los grupos de autodefensas, el entonces gobierno del presidente Álvaro Uribe consideró que había retomado el control en las zonas que eran dominadas por el paramilitarismo. No obstante, estas organizaciones fueron desdoblando sus estructuras y hoy copan 21 de los 32 departamentos del país. Ejércitos privados aupados por el narcotráfico desbordaron la violencia y dispararon la sensación de inseguridad en el país. Un fenómeno que obligó al presidente Santos a redireccionar su estrategia para contener a estos grupos ilegales, que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades.

Desde el año 2006 los organismos de seguridad empezaron a detectar cómo estas organizaciones mafiosas trababan alianzas o se mataban unas a otras. Llegaron a conocerse hasta 33 estructuras de bandas criminales y en los últimos cinco años se ha reportado la captura de casi 10.000 de sus integrantes. Hoy por hoy, pese al esfuerzo del Estado para contrarrestar la criminalidad de las bacrim, estas organizaciones continúan consolidándose en su poder regional y, agazapadas, parecen imponer candidatos a las próximas elecciones del 30 de octubre. “Si las cosas siguen como van, el 31 de octubre el 50 por ciento del país podría estar en manos de las bacrim”, comentó una alta fuente del Gobierno.

Con el fin de dar un timonazo en la política de seguridad y reconquistar esos territorios que terminaron siendo controlados y administrados por herederos de la mafia de la casa Castaño y la ‘Oficina de Envigado’, el jefe de Estado y el nuevo ministro Juan Carlos Pinzón designaron una cúpula de hombres experimentados en combatir el terrorismo, la guerrilla, la delincuencia organizada y el narcotráfico como principal motor de la violencia de las bandas criminales. Fueron descabezados 19 altos oficiales de todas las fuerzas —ayer se oficializó la salida de seis generales de la Policía— y una sola es la cruzada que tiene el Gobierno: detener el recrudecimiento de la violencia en zonas estratégicas como Urabá, Valle, Córdoba, los Llanos Orientales y la Costa Caribe.

En la actualidad hay ocho organizaciones criminales que continúan expandiéndose, reinventando sus rutas de narcotráfico, con una sofisticada red de testaferros para lavar dinero y oficinas de cobro. En la Alta Guajira figura Javier Mendoza, alias Wálter, como el comandante de una bacrim que maneja todo el tráfico de estupefacientes hacia Centroamérica y el Caribe. Un poco más abajo las bandas de Urabá y ‘Los Paisas’ se distribuyen las ganancias del ilícito negocio, mientras se enfrentan para obtener el control total de Antioquia, Córdoba y Magdalena. Al frente de la banda de Urabá figura Darío Úsuga, heredero de Daniel Rendón alias Don Mario.

En ‘Los Paisas’ protagoniza con su violencia Maximiliano Bonilla Orozco, alias Valenciano, un hombre que creció a la sombra del temible Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna. Estas dos organizaciones se disputan la ruta de tráfico que despacha cocaína por el Golfo de Urabá. Un grupo alterno que también es heredero de la ‘Oficina de Envigado’ de Gustavo Upegui es alias Sebastián, quien libra una guerra a muerte con Valenciano. ‘Paisas’ y ‘Urabeños’ han logrado copar territorios importantes de los Santanderes, Chocó, Valle y Nariño.

En el occidente del país siguen mandando los hermanos Luis Enrique y Javier Antonio Calle Serna, conocidos como Los Comba. ‘Los Rastrojos’, una organización que empezó como un grupo de sicarios del cartel del norte del Valle al servicio del capo Wílber Alirio Varela, alias Jabón, constituye hoy por hoy un verdadero desafío para las autoridades en departamentos como Valle, Cauca, Cundinamarca, Bolívar y hasta Antioquia. Bajo su control las autoridades han identificado oficinas de cobro como ‘Nueva Generación’, ‘Los Padrinos’, que operan en Chocó, y ‘Los Tíos’, en el norte del Valle. Los Comba tienen nexos con la mafia del Chapo Guzmán en México, con el frente 48 de las Farc y eran los dueños de contenedores en el Pacífico con varios millones de dólares.

Tras la caída de Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo, a principios de este año, asumió como comandante del Ejército Revolucionario Popular Antiterrorista Colombiano (Erpac) José López Montero, alias Caracho, quien continúa manteniendo nexos con las Farc, su principal ruta de tráfico se concentra vía Venezuela y sus hombres hacen presencia en los departamentos de Meta, Vichada, Guainía, Casanare, Guaviare, Atlántico, Córdoba, Cundinamarca y Tolima. En la organización de ‘Los Machos’ quien manda es un sujeto llamado Hilbert Urdinola, heredero del narcoimperio de Diego León Montoya, alias Don Diego, ya extraditado a Estados Unidos. Y el grupo ‘Renacer’, que tiene presencia en Chocó, es comandado por Émerson Guzmán, alias Sarley.

Pero la joya de la corona para las autoridades es Daniel Barrera Barrera, alias El Loco, un capo que ha extendido un círculo empresarial ya detectado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Muchos de sus testaferros están en la ruta de la extradición, pero él continúa prófugo y rearmándose. Es este el panorama que enfrenta la nueva cúpula. Una violencia acentuada no sólo por las bacrim, sino por el terrorismo de las guerrillas. La reingeniería de la era del ministro Pinzón parece muy clara: contener a cómo dé lugar a los ilegales y recuperar esa sensación de tranquilidad que rondaba en Colombia en los tiempos de la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe.

Por eso llegan a la dirección de la Armada y del Ejército dos oficiales reconocidos en sus éxitos operacionales, como son el vicealmirante Roberto García Márquez, quien fue ficha clave en la recuperación de los Montes de María, que estaban bajo el control paramilitar y de la guerrilla. Lo mismo ocurre con el general Alejandro Navas, quien lideró el operativo que dio de baja a alias Mono Jojoy. La inteligencia estratégica de los grandes golpes a las mafias y al terrorismo del gobierno Uribe y del gobierno Santos tiene nombre y apellidos: Óscar Naranjo Trujillo. El director de la Policía ha sido piedra angular en la articulación de casi todas las operaciones de infiltración a los grupos ilegales.

Uno de sus alfiles, sin embargo, fue llamado a calificar servicios ayer. Se trata del general César Augusto Pinzón, exdirector de la Dijín y de la Unidad Antinarcóticos de la Policía, un hombre muy cercano al general Naranjo y que capturó a alias Don Mario. Su salida causó sorpresa, pero hace parte de ese redireccionamiento que buscan las autoridades. Un curtido general de mil batallas como Óscar Naranjo lo sabe. En esa línea de relevos salieron también los generales Rafael Parra, subdirector; Orlando Páez, inspector general; Óscar Gamboa, comandante de la Regional Ocho; Orlando Pineda, comandante de la Regional Cuatro, y Jorge Gutiérrez, de la Regional Cinco.

El director de la Policía ha salido indemne de dos podas en las Fuerzas Armadas y es actualmente el oficial de mayor antigüedad en la cúpula. Operativos como las capturas de alias H.H. , Chang, Salomón, Miguel Ángel Mejía Múnera, Luis Arnulfo Tuberquia, alias Memín, Jorge Eliécer Ruiz, alias Kenner, Don Mario, alias Mateo, entre otras, han sido liderados por el general Naranjo. Junto con él, el nuevo comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas; el nuevo comandante del Ejército, general Sergio Mantilla; de la Fuerza Aérea, general Tito Pinilla, y de la Armada, almirante Roberto García Márquez, tienen la responsabilidad de ponerle coto a la criminalidad y devolverle la sensación de seguridad a Colombia.

Ayer en la noche, después del anuncio del cambio de cúpula, en la casa privada de la Casa de Nariño el presidente Santos tuvo una cena con los altos oficiales entrantes y salientes, acompañados por sus esposas. Fue el cierre de un ciclo y la bienvenida del que viene, con un desafío impostergable: desarticular la violencia de las bandas criminales.

Los que salieron

Fueron 19 los oficiales que salieron de las FF.MM. Del Ejército se fueron siete: el general Justo Eliseo Peña, general Leonardo Alfonso Barrero, general Luis Eduardo Pérez, general José Rodríguez y general Jairo Herazo. Por su parte, el general Ricardo Vargas Briceño es el nuevo agregado militar en la China. De la Policía salieron seis: el general Rafael Parra, general Orlando Páez, general Óscar Gamboa, general Orlando Pineda, general Jorge Gutiérrez y general César Pinzón. De la Armada salieron cinco: el almirante Álvaro Echandía y los vicealmirantes Joaquín Sanabria, Daniel Iriarte, Javier Francisco Peña y Hugo de Jesús García. Asimismo, el general Julio González fue el único que salió de la Fuerza Aérea.

Echandía, a la Central de Inteligencia

El almirante Álvaro Echandía, quien duró 15 meses como comandante de la Armada Nacional, salió de la cúpula militar tras el remezón que ordenó el presidente Juan Manuel Santos. Sin embargo, no se alejará del Gobierno, ya que será el nuevo director de la nueva Central de Inteligencia que reemplazará al DAS. Echandía nació en Medellín el 4 de enero de 1953. Se graduó en 1975 en la Escuela Naval Almirante Padilla. Antes de llegar a comandar la Armada ocupó cargos de Estado Mayor como jefe de inteligencia conjunta de las Fuerzas Militares, jefe de Inteligencia Naval, jefe de Estado Mayor de la Fuerza Naval del Caribe, jefe del Departamento de Operaciones del Estado Mayor Naval y jefe del Departamento de Acción Integral de la Armada Nacional. También fue delegado por Colombia ante la Junta Interamericana de Defensa y consejero ante la delegación de Colombia en la OEA en Washington D.C.

Para ver inforgrafía sobre bandas criminales (bacrim)

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