'Chávez no está sintiendo dolor, no está sufriendo'

Si se apela al lenguaje médico, el estado en el que según el diario ABC se encuentra el presidente venezolano Hugo Chávez no es un coma inducido sino una sedación: un estado de inconsciencia controlado e incitado por el equipo médico a través de fármacos con efecto sedante.

Aunque se tiende a pensar que el coma inducido equivale a apagar el cerebro, la realidad es que este órgano —centro de control del cuerpo y pieza principal del sistema nervioso central— nunca se detiene, sigue siendo el motor del corazón, de la respiración y de otras funciones elementales.

Lo que sucede, en palabras de Enrique Jiménez, médico neurocirujano de la Fundación Santa Fe, es que “el cerebro se desconecta en la parte consciente de la persona, quien no se da cuenta de nada de lo que sucede a su alrededor: no oye, no ve, no entiende, no siente dolor, no sufre. Pero el cerebro no está muerto, apenas está dormido”.

Las motivaciones para llevar a un paciente hasta este estado de inconsciencia, según el doctor Jiménez, son dos: la existencia de un problema cerebral muy serio, caso en el que se utiliza como mecanismo para proteger al cerebro que se está tratando después, por ejemplo, de un accidente —no es el caso del presidente Chávez—, o que el paciente se encuentre en un estado crítico, con el fin de poder manipularlo con más facilidad.

¿Cuánto tiempo puede permanecer una persona en ese estado? “Usualmente un paciente se mantiene sedado una semana o dos. Se puede dar el caso en que se prolongue ese tiempo y que sea necesario mantenerlo más de cuatro o cinco semanas en coma inducido, pero para ese momento ya se conoce si la persona está mejorando o si, por el contrario, se acaba de complicar y muere”, explica Jiménez.

El regreso a la conciencia —en el caso de Hugo Chávez, que aparentemente no ha sufrido ningún daño cerebral— depende del tipo de droga, la dosis y el tiempo que le haya sido suministrada. Según el doctor Jiménez, “el organismo empieza a eliminarla a través de la respiración y la orina. Hay casos en los que una hora o dos después de detenerse el suministro de la droga la persona ya está despierta, conectada con la realidad; en otros, en los que el cuerpo ha acumulado una gran dosis, puede tardar dos o tres días en eliminarla”.

Según Jiménez, no se trata de un procedimiento riesgoso, “pero se debe hacer siempre en cuidados intensivos, con personal entrenado para manejar los equipos que van a mantener las funciones de las personas mientras su cerebro esté hibernando, por así decirlo”.

Hay quienes relacionaron la noticia de que el presidente venezolano está en un coma inducido con el caso de Gustavo Cerati, músico argentino vocalista de Soda Stereo, quien desde el 15 de mayo de 2010 se encuentra en un estado similar tras sufrir un accidente cerebrovascular.

¿Es válida esa comparación? Jiménez explica que si bien ambos tienen afectado su estado de conciencia son dos casos muy diferentes. “Chávez está inconsciente totalmente, en un coma profundo pero provocado por unos medicamentos que, si se dejan de suministrar, su cerebro va a estar intacto. El de Cerati fue un daño muy serio que le destruyó gran parte del cerebro, aunque no totalmente; él no está bajo el efecto de unas drogas, pero el daño no le permite tener contacto con el medio: no oye, ni ve, no se da cuenta de lo que está sucediendo. Son dos tipos de compromiso cerebral”.